Al fin la luz en el Seguro Social
Que el sector obrero y popular en general se oponga a cualquier reforma que implique un costo para ellos, es comprensible, aun a riesgo de encaminar al programa de pensiones hacia el precipicio. Pero que la más alta jerarquía de la entidad, incluyendo a su director Juan Jované, avale la misma postura, no se justifica técnicamente.
Hasta ahora, Jované se ha manifestado renuente a elevar la edad de jubilación, al incremento de cuotas, a uniformar la edad de retiro de hombre y mujeres y a adoptar sencillas fórmulas de concesión privada de algunos servicios. Por el contrario, ha propuesto la reducción de la morosidad patronal cuyo monto es insignificante en comparación con la magnitud del problema actuarial, y el incremento de afiliados sin tomar en cuenta que tenemos una economía en crisis, con un desempleo que supera el 15%, incapaz de generar más cotizantes, a más de que si así se hiciera, se recargarían los costos de la entidad y se agravaría la actual insuficiencia y calidad de sus servicios.
El problema del Seguro Social, aun con su complejidad, es sencillo y su solución también. La institución da a sus beneficiarios mucho más de lo que éstos aportan. En consecuencia, tarde o temprano se quedará sin fondos ni recursos para funcionar. Por eso, hay que adoptar medidas que tiendan a parar el drenaje de fondos y a aumentar sus entradas.
La semana pasada, sin embargo, hubo un rayo de luz en la oscuridad. El subdirector de la entidad, Alejandro Pérez, reconoció que había que asumir "medidas drásticas para salvar el Programa de Invalidez, Vejez y Muerte y evitar así que desaparezca". Planteó que entre las medidas podría considerarse "ajustar el número de cuotas a 20 años en vez de los 15 actuales", bajar la base del cálculo del monto de la jubilación que hoy es de 60% de sus mejores ingresos y aumentar la edad de jubilación (todas tendientes a disminuir el drenaje de fondos). Y sentenció: "Es preferible hacer sacrificios y tener un sistema de pensiones duradero en nuestro país, a no hacer ningún sacrificio con la posibilidad de que la seguridad social desaparezca". ¿Cómo armonizará el subdirector Pérez con la posición oficial de superior Juan Jované? No lo sabemos. Pero mientras lo deciden, Pérez está en buen camino.
Hasta ahora, Jované se ha manifestado renuente a elevar la edad de jubilación, al incremento de cuotas, a uniformar la edad de retiro de hombre y mujeres y a adoptar sencillas fórmulas de concesión privada de algunos servicios. Por el contrario, ha propuesto la reducción de la morosidad patronal cuyo monto es insignificante en comparación con la magnitud del problema actuarial, y el incremento de afiliados sin tomar en cuenta que tenemos una economía en crisis, con un desempleo que supera el 15%, incapaz de generar más cotizantes, a más de que si así se hiciera, se recargarían los costos de la entidad y se agravaría la actual insuficiencia y calidad de sus servicios.
El problema del Seguro Social, aun con su complejidad, es sencillo y su solución también. La institución da a sus beneficiarios mucho más de lo que éstos aportan. En consecuencia, tarde o temprano se quedará sin fondos ni recursos para funcionar. Por eso, hay que adoptar medidas que tiendan a parar el drenaje de fondos y a aumentar sus entradas.
La semana pasada, sin embargo, hubo un rayo de luz en la oscuridad. El subdirector de la entidad, Alejandro Pérez, reconoció que había que asumir "medidas drásticas para salvar el Programa de Invalidez, Vejez y Muerte y evitar así que desaparezca". Planteó que entre las medidas podría considerarse "ajustar el número de cuotas a 20 años en vez de los 15 actuales", bajar la base del cálculo del monto de la jubilación que hoy es de 60% de sus mejores ingresos y aumentar la edad de jubilación (todas tendientes a disminuir el drenaje de fondos). Y sentenció: "Es preferible hacer sacrificios y tener un sistema de pensiones duradero en nuestro país, a no hacer ningún sacrificio con la posibilidad de que la seguridad social desaparezca". ¿Cómo armonizará el subdirector Pérez con la posición oficial de superior Juan Jované? No lo sabemos. Pero mientras lo deciden, Pérez está en buen camino.