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Al rescate del Zaratí


El Zaratí es mucho más que un río, es el alma misma de Penonomé, al que cantaron sus músicos y poetas y rindieron homenaje sus historiadores. Sólo el majestuoso Cerro Guacamaya rivaliza con él como residencia de sus musas. Aún hoy, la personalidad de esa culta ciudad del centro de la República está influenciada por sus aguas, por su balneario Las Mendozas, las caricias de sus corrientes y el beso bienhechor a sus cosechas y sus llanos. Pero el Nilo de Penonomé está muy enfermo. Décadas de abuso, extracción de arena y piedra, devastación forestal de su cuenca y contaminación orgánica y química lo tienen malherido. Pero aún se está a tiempo para salvarlo.
Grupos de penonomeños, incluyendo a docentes y alumnos del colegio Angel María Herrera y los defensores de la Naturaleza, entre otros, están uniendo esfuerzos para reforestarlo. Estudiantes, clubes ecologistas y distinguidos ciudadanos están propiciando la creación de viveros, la siembra de árboles y la concienciación de los habitantes de sus riberas, en parte responsables por la contaminación proveniente de la agricultura. Pero hay otros abusos, tales como el de lavar autos estacionados en pleno río, cuyos residuos de grasa y combustible van corriente abajo, depositándose en sus orillas, piedras y arenas, matando peces y camarones y destruyendo su hábitat, con un efecto residual que puede tardar décadas.
Ante tan encomiable iniciativa, proponemos que la Autoridad Nacional del Ambiente (ANAM), el Ministerio de Desarrollo Agropecuario, el de Educación y la Universidad de Coclé, unan esfuerzos con las fuerzas cívicas que gestaron la iniciativa, para llevarla a feliz término. La ciudad se los agradecerá y las futuras generaciones de penonomeños también.

101 años de Panamá América

 
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