Al trabajo sin más dilación
Después de mucho esperar, finalmente el gobierno da otro paso en la búsqueda de la gran concertación nacional que se debe lograr con la Comisión de Alto Nivel que discutirá los problemas de la Caja de Seguro Social. Problemática que fue muy bien planteada por la Organización Internacional del Trabajo (OIT). Pero más importante aún, es haber seleccionado al Programa de Naciones Unidas para el Desarrollo (PNUD), ya que conocen muy bien nuestras realidades y experiencias de otros países en situaciones similares.
Ellos ya nos ayudaron en aquellos días del siglo pasado, cuando los no menos importantes Bambitos #1 y #2, así como en otras ocasiones como facilitadores de un diálogo con buenos resultados y ahora, nuevamente, han aceptado la tarea de que los panameños podamos hablarnos sin forzar opiniones, sino consensuando las ideas. ¿Cuál será el producto de este trabajo? Creo que no hay otra que la decisión nacional de qué es lo que queremos para nuestra CSS, su futuro y cuál su aporte al desarrollo nacional por medio de una legislación que la transforme y así espante de una vez por todas los fantasmas privatizadores internos y externos, porque adentro también los hay.
Sería como celebrar nuevamente un acto soberano de independencia y que paradójicamente, si trabajamos con ahínco, estamos hoy a casi dos años de celebrar nuestros primeros 100 años de vida republicana y de lo que sería el año pre-electoral, por lo que al trabajo sin más dilación. Esa escogencia ha sido como el llamado a un gran simbólico cabildo, a una especie del pueblo reunido tratando los temas con cordura, buen ánimo y sabiduría para enfrentarlos; propendiendo el crecimiento económico y con firme voluntad para hacer los ajustes que sean necesarios, con el sello de un simbólico cabildo que la entregará al legislador sólo para su sanción, toda vez que llevará implícito, en su articulado, la decisión de la sociedad.
Sin embargo, para poder lograr esto necesitaremos que el PNUD no sólo se muestre como facilitador, sino que nos presente como testigos y conductores de esta Comisión de Alto Nivel a figuras, con el fin de que sean por un lado, garantes de lo que allí se hable y, por el otro, que cada parte pueda hablar y ser escuchada. El perfil de estos llamados amigables componedores, puede ser encontrado entre muchos panameños, pero sería conveniente buscarlos entre ilustres iberoamericanos que sean aceptables para todos y con experiencia en el manejo de transiciones difíciles como la que nos toca resolver. Sólo resta el cuidado y la sabiduría de poder conjugar los aspectos meramente técnicos con las realidades del diario bregar, que el patrimonio de la institución crezca, que resolvamos el aspecto de la salud y que todos y cada uno de los asegurados reciban una justa jubilación como premio al esfuerzo de toda una vida productiva, confirmando así el principio sagrado de la solidaridad en el que se sustenta nuestro sistema de seguridad social.
Ellos ya nos ayudaron en aquellos días del siglo pasado, cuando los no menos importantes Bambitos #1 y #2, así como en otras ocasiones como facilitadores de un diálogo con buenos resultados y ahora, nuevamente, han aceptado la tarea de que los panameños podamos hablarnos sin forzar opiniones, sino consensuando las ideas. ¿Cuál será el producto de este trabajo? Creo que no hay otra que la decisión nacional de qué es lo que queremos para nuestra CSS, su futuro y cuál su aporte al desarrollo nacional por medio de una legislación que la transforme y así espante de una vez por todas los fantasmas privatizadores internos y externos, porque adentro también los hay.
Sería como celebrar nuevamente un acto soberano de independencia y que paradójicamente, si trabajamos con ahínco, estamos hoy a casi dos años de celebrar nuestros primeros 100 años de vida republicana y de lo que sería el año pre-electoral, por lo que al trabajo sin más dilación. Esa escogencia ha sido como el llamado a un gran simbólico cabildo, a una especie del pueblo reunido tratando los temas con cordura, buen ánimo y sabiduría para enfrentarlos; propendiendo el crecimiento económico y con firme voluntad para hacer los ajustes que sean necesarios, con el sello de un simbólico cabildo que la entregará al legislador sólo para su sanción, toda vez que llevará implícito, en su articulado, la decisión de la sociedad.
Sin embargo, para poder lograr esto necesitaremos que el PNUD no sólo se muestre como facilitador, sino que nos presente como testigos y conductores de esta Comisión de Alto Nivel a figuras, con el fin de que sean por un lado, garantes de lo que allí se hable y, por el otro, que cada parte pueda hablar y ser escuchada. El perfil de estos llamados amigables componedores, puede ser encontrado entre muchos panameños, pero sería conveniente buscarlos entre ilustres iberoamericanos que sean aceptables para todos y con experiencia en el manejo de transiciones difíciles como la que nos toca resolver. Sólo resta el cuidado y la sabiduría de poder conjugar los aspectos meramente técnicos con las realidades del diario bregar, que el patrimonio de la institución crezca, que resolvamos el aspecto de la salud y que todos y cada uno de los asegurados reciban una justa jubilación como premio al esfuerzo de toda una vida productiva, confirmando así el principio sagrado de la solidaridad en el que se sustenta nuestro sistema de seguridad social.