Alarma tras alarma
La sociedad panameña está ya cansada de vivir en estado de alarma sobre alarma.
Alarma por los obreros de la construcción que mueren trágicamente por caídas desde lo alto por falta de seguridad; alarma por los pasajeros que navegan en naves marítimas sin suficiente cantidad de salvavidas y medidas de seguridad; alarma por envenenamiento de productos medicinales mal preparados; alarma por el incendio de motores de unidades del transporte público; alarma por la muerte de peatones casi a diario atropellados por algún autobús "Diablo Rojo", o caída de auto en movimiento que conduce personas encaramadas en cargas o sentadas en barandas de camiones durante un viaje.
Ahora nos amenaza una nueva alarma: Despojar a la Universidad de Panamá del Instituto de Análisis de Medicamentos. Resultaría eso, más que un error, un acto imperdonable de imperdonable irresponsabilidad. La casa de Méndez Pereira lleva 45 años de estar prestando ese servicio con marcada eficiencia durante los cuales ha mantenido una magnífica y respetable imagen. Si detrás del propósito de intereses creados es que se planea el cambio, el mismo resultaría imperdonable.
Ojalá que esto no sea más que un rumor. La sensatez aconseja preservar lo bueno donde esté.