Alberto Vallarino (4)
Esta columna corresponde a la cuarta que escribimos sobre Alberto Vallarino Clement, el hombre más controvertido del momento político que estamos viviendo, por ser una figura que abarca la mayor atención nacional. Un periodista muy conocido, hace algunos días, hacía las preguntas claves en estos instantes del acontecer nacional: si dentro del mare mágnum de cifras de inscripciones demuestra el más significativo de todos como lo es el Partido Revolucionario Democrático (PRD), que dobla prácticamente al Partido Arnulfista y un poco más al MOLIRENA, ¿cómo es que Alberto Vallarino, sin partido y sin ningún respaldo concreto de agrupaciones políticas aparece en un empate técnico con el único precandidato serio que existe y que acaba de tener un triunfo resonante en la reestructuración de su colectivo, Martín Torrijos?
¿Cómo es que las encuestas demuestran este empate casi insistente, cuando no es el de poner al Ing. Alberto Vallarino un poco más arriba de los demás?
Para nosotros, que no somos muy amigos de ponerle demasiada seriedad a las encuestas, pero que respiramos el aire político del país cotidianamente, la razón de estos reflejos estadísticos no es otra que la amplia percepción popular de que el ingeniero Alberto Vallarino pudiera ser la mejor figura para manejar el país los próximos cinco años de período presidencial.
Ahora saldrán encuestas de todas partes. No sabemos hasta dónde algunas puedan ser manipuladas con objetivos dolosos. Las manipulaciones de la política traerán cosas buenas y cosas malas. El país, no obstante, debe estar escarmentado. Si no lo esta, si quiere mantener el status quo de la pobreza y extrema pobreza que estamos viviendo, que no agudice sus sentidos para escoger los mejores hombres, no sólo para la presidencia de la República sino para legisladores, alcaldes y representantes.
Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen. El pueblo panameño es distinto al suramericano, al centroamericano y al norteamericano. Hemos vivido desde la fundación de la República en una ubicación geográfica privilegiada. Desde el punto de vista popular, proporciones guardadas de población, hemos tenido preocupación por la educación de nuestra gente. Muchos indios de nuestras comarcas han viajado al mundo y algo se aprendió de la presencia gringa por muchos años en Panamá.
La necesidad de un gobernante que afronte con conocimiento los graves problemas nacionales que nos agobian, es algo a que aspiramos todos.
Los diálogos nacionales se dan por todas partes y en todas las materias, pero lo que cuentan son los resultados. Hasta el momento no aparece ningún claro indicio de reactivación económica y social dentro del país. En política, el panorama tiende a aclararse y aparecen dos figuras que pueden ir a la contienda presidencial, Martín Torrijos y Alberto Vallarino. Si además de esto pudiesen ambos, llegado el momento, formar un gobierno de unidad nacional para sacar al país de la crisis que estamos viviendo, sería lo más apropiado y lo que podría darle una mayor esperanza de mejores días al pueblo panameño.
¿Cómo es que las encuestas demuestran este empate casi insistente, cuando no es el de poner al Ing. Alberto Vallarino un poco más arriba de los demás?
Para nosotros, que no somos muy amigos de ponerle demasiada seriedad a las encuestas, pero que respiramos el aire político del país cotidianamente, la razón de estos reflejos estadísticos no es otra que la amplia percepción popular de que el ingeniero Alberto Vallarino pudiera ser la mejor figura para manejar el país los próximos cinco años de período presidencial.
Ahora saldrán encuestas de todas partes. No sabemos hasta dónde algunas puedan ser manipuladas con objetivos dolosos. Las manipulaciones de la política traerán cosas buenas y cosas malas. El país, no obstante, debe estar escarmentado. Si no lo esta, si quiere mantener el status quo de la pobreza y extrema pobreza que estamos viviendo, que no agudice sus sentidos para escoger los mejores hombres, no sólo para la presidencia de la República sino para legisladores, alcaldes y representantes.
Los pueblos tienen los gobernantes que se merecen. El pueblo panameño es distinto al suramericano, al centroamericano y al norteamericano. Hemos vivido desde la fundación de la República en una ubicación geográfica privilegiada. Desde el punto de vista popular, proporciones guardadas de población, hemos tenido preocupación por la educación de nuestra gente. Muchos indios de nuestras comarcas han viajado al mundo y algo se aprendió de la presencia gringa por muchos años en Panamá.
La necesidad de un gobernante que afronte con conocimiento los graves problemas nacionales que nos agobian, es algo a que aspiramos todos.
Los diálogos nacionales se dan por todas partes y en todas las materias, pero lo que cuentan son los resultados. Hasta el momento no aparece ningún claro indicio de reactivación económica y social dentro del país. En política, el panorama tiende a aclararse y aparecen dos figuras que pueden ir a la contienda presidencial, Martín Torrijos y Alberto Vallarino. Si además de esto pudiesen ambos, llegado el momento, formar un gobierno de unidad nacional para sacar al país de la crisis que estamos viviendo, sería lo más apropiado y lo que podría darle una mayor esperanza de mejores días al pueblo panameño.