Alberto Vallarino: el "oficialista independiente"
No nos causó ninguna sorpresa el hecho de que el ingeniero Alberto Vallarino Clement revelara sus aspiraciones presidenciales recientemente en un programa de televisión. Lo que nos llama la atención es el método que estrenó en esta ocasión y que nos da una pequeña muestra de cuál será su estrategia política para lograr su objetivo.
Vallarino pretende ubicarse en una cómoda posición: desea ser un candidato oficialista e independiente. Con sus declaraciones, Vallarino busca beneficiarse con el amplio caudal de votos cautivos que tiene el Partido Arnulfista (PA) sin tener que cargar con el desgaste de la actual administración arnulfista. En esta ocasión, no cuestiona a la presidenta Mireya Moscoso para poder asegurar un regreso tranquilo al colectivo del cuál desertó para postularse bajo otros partidos en la pasada campaña electoral. Se concentra en criticar a Martín Torrijos y al PRD por su papel opositor, a la vez que omite el hecho de que el Partido Popular (antiguo PDC) también realiza un activo papel de oposición al actual gobierno. Esto también tiene una obvia razón que el mismo Alberto explica: Desea unir toda la amplia gama de partidos políticos nacionales en una gran alianza "anti-PRD" dirigida por él.
La estrategia de Vallarino de hacerse pasar por un independiente candidatizado por el principal partido de gobierno es una muestra de oportunismo político en su máxima expresión. Me resulta difícil creer que Alberto se atreva a pedir el voto a esas mismas bases panameñistas a las cuáles decepcionó luego de su derrota frente a la actual presidenta y su reiterada negativa a la unidad partidaria. Si se trata de juzgarlo por sus acciones pasadas, Alberto carece del elemento esencial por el cual los dirigentes y la membresía del PA le confiarían su voto en las primarias: la lealtad al partido.
Vallarino Clement pretende conformar una "gran coalición de las fuerzas democráticas de Panamá" para vencer al PRD. El banquero niega el carácter democrático del colectivo más grande de la nación y en una demostración de desesperación política busca unir a colectivos que no tienen absolutamente nada en común. "El fin justifica los medios" es la máxima de Maquiavelo que aplica Alberto en su recién estrenado discurso.
El ingeniero y hombre de negocios no ha demostrado en el pasado tener el menor escrúpulo en política: desde dividir al PA hasta prometerle al pueblo todo lo que se le ocurra. No creemos que el nuevo discurso de "oficialista independiente" sea aceptado por las grandes mayorías. En política no se puede ser ecléctico ni neutral: se está en el bando oficialista y se realiza una defensa político-ideológica de la gestión de gobierno arnulfista o se está en la oposición y se señalan los errores de la actual administración y se consulta con los diversos sectores de la sociedad para lograr un programa cónsono con la realidad nacional. A resumidas cuentas, un gobierno de Vallarino será igual a su carrera política: una continua decepción para todos los que le confíen su voto.
Vallarino pretende ubicarse en una cómoda posición: desea ser un candidato oficialista e independiente. Con sus declaraciones, Vallarino busca beneficiarse con el amplio caudal de votos cautivos que tiene el Partido Arnulfista (PA) sin tener que cargar con el desgaste de la actual administración arnulfista. En esta ocasión, no cuestiona a la presidenta Mireya Moscoso para poder asegurar un regreso tranquilo al colectivo del cuál desertó para postularse bajo otros partidos en la pasada campaña electoral. Se concentra en criticar a Martín Torrijos y al PRD por su papel opositor, a la vez que omite el hecho de que el Partido Popular (antiguo PDC) también realiza un activo papel de oposición al actual gobierno. Esto también tiene una obvia razón que el mismo Alberto explica: Desea unir toda la amplia gama de partidos políticos nacionales en una gran alianza "anti-PRD" dirigida por él.
La estrategia de Vallarino de hacerse pasar por un independiente candidatizado por el principal partido de gobierno es una muestra de oportunismo político en su máxima expresión. Me resulta difícil creer que Alberto se atreva a pedir el voto a esas mismas bases panameñistas a las cuáles decepcionó luego de su derrota frente a la actual presidenta y su reiterada negativa a la unidad partidaria. Si se trata de juzgarlo por sus acciones pasadas, Alberto carece del elemento esencial por el cual los dirigentes y la membresía del PA le confiarían su voto en las primarias: la lealtad al partido.
Vallarino Clement pretende conformar una "gran coalición de las fuerzas democráticas de Panamá" para vencer al PRD. El banquero niega el carácter democrático del colectivo más grande de la nación y en una demostración de desesperación política busca unir a colectivos que no tienen absolutamente nada en común. "El fin justifica los medios" es la máxima de Maquiavelo que aplica Alberto en su recién estrenado discurso.
El ingeniero y hombre de negocios no ha demostrado en el pasado tener el menor escrúpulo en política: desde dividir al PA hasta prometerle al pueblo todo lo que se le ocurra. No creemos que el nuevo discurso de "oficialista independiente" sea aceptado por las grandes mayorías. En política no se puede ser ecléctico ni neutral: se está en el bando oficialista y se realiza una defensa político-ideológica de la gestión de gobierno arnulfista o se está en la oposición y se señalan los errores de la actual administración y se consulta con los diversos sectores de la sociedad para lograr un programa cónsono con la realidad nacional. A resumidas cuentas, un gobierno de Vallarino será igual a su carrera política: una continua decepción para todos los que le confíen su voto.