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Alberto Vallarino y la corrupción


La corrupción ha dejado secuelas muy profundas en nuestra vida pública. Ha generado desconfianza, distanciamiento del ciudadano de la política, no ya solamente entendida como contienda entre partidos, sino incluso como organización de la vida colectiva y ha producido en muchos un claro desapego del sistema democrático. La corrupción es hoy una plaga que hace inútiles las leyes y los esfuerzos por lograr el desarrollo de los países.
La democracia requiere transparencia y honradez. Es insuficiente la democracia si no tiene transparencia, ni líderes honrados, ni partidos actualizados, ni el correcto programa de redención social que las multitudes esperan.
El presidente del Banco Mundial, James Wolfensohn, consiente de esa situación pidió a los gobiernos de todo el mundo que "luchen contra el cáncer de la corrupción" si quieren lograr eficacia en sus economías y sus finanzas. Y agregó que el organismo no tolerará ilícitos en los programas en los que participe el BM.
Ante la Asamblea Anual del Fondo Monetario, Wolfensohn insistió en que "en todos los países la gente pide actuar contra la corrupción... La corrupción desvía los recursos de los pobres a los ricos, aumenta el costo de los negocios, distorsiona los gastos públicos y aleja a los inversionistas extranjeros. También erosiona los programas de ayuda humanitaria"
La solución no sólo está en las acciones represivas, sino que también demanda decisiones de carácter preventivo orientadas a modernizar el Estado y en la acción de todos los actores. Es grave la indefensión de la sociedad frente al crimen organizado. El blanqueo de capitales es el cordón umbilical que une entre sí fenómenos como el tráfico de drogas, la financiación del terrorismo y la corrupción política y financiera.
Existe en la ciudadanía una justificada preocupación por que se le conceda un manejo transparente a la cosa pública y la implementación de legislación nueva que sancione los actos de corrupción no bastan para aplacar la genuina inquietud ciudadana. Un ejemplo lo constituye las críticas que han surgido a las privatizaciones y las compras directas que hace el Estado alegando "urgencia notoria". En las privatizaciones, por ejemplo, no se da una discusión pública, transparente y abierta a los ciudadanos de los asuntos referentes a la privatización del bien estatal que se desea privatizar y la ciudadanía mantiene la sensación de que el erario ni sus bolsillos son tomados en cuenta cuando se privatizan bienes estatales. Queda en la mente de la ciudadanía la justificada duda de si los términos acordados, que no se dan a conocer al público, son los más beneficiosos para la sociedad y si no se hubiera podido lograr otros más beneficiosos.
Somos conscientes de que no hay democracias perfectas, claro, pero en aquellas que funcionan mejor las posibilidades de corrupción se reducen al máximo. ¿Por qué? Porque los cargos de la administración son concedidos por méritos y no por filiación política de las personas. Esto es muy importante. "Los concursos son mecanismos de selección tendientes a garantizar que los puestos sean ocupados por las personas más idóneas y a eliminar, en consecuencia, arbitrarios favoritismos personales o políticos. La legitimidad del procedimiento requiere que existan reglas claras, transparentes e imparciales para todos los aspirantes, criterios -técnicos y políticos- explicativos e irreprochables para definir el perfil del puesto a cubrir y un jurado de jerarquía e independencia garantizadas."
El candidato Alberto Vallarino se ha hecho eco de esta necesidad y ha elaborado todo un plan de acción con una legislación que tipifique los actos de corrupción, enriquecimiento ilícito y soborno transnacional. En la parte de su Programa de Gobierno, pag 18 del folleto publicado, dice que "con el convencimiento de que la corrupción constituye sin duda alguna, uno de los más graves problemas que enfrentan los procesos de desarrollo de países como Panamá, y ante la evidencia de que la corrupción nos afecta a todos, pero especialmente a los sectores económicamente más débiles, mi gobierno establecerá un sistemático plan de acción que permita hacer una lucha sin cuartel contra la corrupción." Señala el programa de gobierno la aplicación de diversas medidas como la ejecución de los compromisos adquiridos por Panamá en la Convención Interamericana contra la Corrupción; hacer que la declaración de patrimonio de los funcionarios públicos sea indispensable para el ejercicio del cargo y no sólo se de a la publicidad sino que anualmente se revise y controle por personal capacitado; la participación de Transparencia Internacional en los actos de compra del Estado y acabar con la impunidad haciendo que la infracción de toda ley acarree la correspondiente sanción.

101 años de Panamá América

 
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