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ALCA


No puedo imaginarme cómo es posible que le hayan dado un nombre tan feo. Y el apellido: peor. La verdad que ella tampoco es muy agraciada, aunque la emperifollen con las mejores tocas. Es más, quieren hacerla reina de 34 países del continente americano -con excepción de Cuba- antes de que termine diciembre de 2005. Para lograr ese objetivo, tratan de convencer a los países ubicados debajo del Río Bravo, con sus casi 500 millones de habitantes, de que constituye la única opción. Para acabar, el voto de cada uno de los que participa en el concurso, no es igual. Como dicen los economistas: es un voto ponderado.
Los dos principales participantes, Estados Unidos y Canadá, con aproximadamente 300 millones de personas, suman el 78% de los votos. Es decir, que su poder de decisión depende de su participación en el Producto Interno Bruto (PIB) regional.
Sólo Brasil se opone (por ahora) a ese reinado, pero con su 10% de ponderación no creo que haga contrapeso. Menos mal que optaron por la incidencia en el PIB regional, porque si hubieran tomado otros indicadores, por ejemplo, la renta per cápita, Nicaragua, Bolivia, Guatemala o Ecuador ni siquiera habrían hecho el intento de participar, ya que los dos grandes colosos mencionados los superan en diez veces. Y qué decir de Haití, a la que superan en 20 veces.
Los emporios del norte no tienen la más remota intención de cambiar las reglas del juego; así como tampoco están dispuestos a ceder parte de sus excedentes de capital y tecnología de punta para contribuir al desarrollo de los países pequeños y atrasados de este continente.
Lo que verdaderamente buscan es convertir esta competición en una gran feria para colocar sus productos subvencionados a bajos precios y con reducidos impuestos, donde el capital y las empresas transnacionales, al otorgárseles plenos poderes para actuar libremente, se encargarían de hacer desaparecer de los mercados locales no sólo las empresas de producción agrícola, industrial y de servicios, incluyendo la producción de los pequeños agricultores, sino también una parte considerable de la burguesía nacional.
Es decir, que la mayoría de los 32 países restantes no podrían aprovechar las condiciones de este torneo para diversificar y acrecentar su producción, sino que continuarían desempeñando su antiguo papel colonial de suministradores de materias primas y mano de obra baratas. Lo mismo que un constante crecimiento de los niveles de desempleo e indigencia.
Este concurso-reinado convertirá a la subdesarrollada América Latina en una desproporcionada zona franca, con bajos impuestos que arruinarán los ingresos destinados a la acumulación del presupuesto del sector público e implicarán una disminución sustancial del presupuesto de asignaciones a los servicios sociales, creando una precaria situación económica-financiera imposible de resolver por los gobiernos.
En ninguna de las declaraciones de los promotores de este certamen se dice cuáles serán las decisiones precisas de carácter económico y financiero que adoptarán los países ricos para contribuir, antes del 2005, a elevar el nivel de desarrollo económico-social de los países pobres, con el fin de hacer viable una verdadera integración comercial (no una feria) y dicho reinado resulte realmente ventajoso para todos los participantes.
Como si esto fuera poco, a los implicados en este "reinicidio" se les prohíbe organizar o formar parte de otros tipos de eventos similares. Si los autores de esta parodia nos dieran la oportunidad, a cada uno de los que sobrevivimos en este hemisferio, de elegir la reina que queremos, estoy seguro que escogeríamos a otra candidata. Que se parezca a la "impecable, tranquila e independiente" Justine. Pero nunca depositaríamos el voto por "Alca Rajo".

101 años de Panamá América

 
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