Alcaldía y ciudadanía
La actual campaña electoral ha servido para confirmarnos lo divorciados que se encuentran los objetivos de la política con los de nuestra sociedad. El rosario de decisiones tomadas por los ?"rganos del Estado al margen de la ciudadanía, no sólo es interminable, sino revelador de la falta de visión y también de voluntad de reducir la brecha entre ricos y pobres y entre los principios que deben regir a una sociedad democrática y su gula de poder.
Se nos ha llevado a olvidar que defender lo justo, es una tarea de todos, así como dar contenido a la política como servicio y a la ciudadanía como ejercicio democrático. Poco se ha hecho por educar a la ciudadanía para acercarla a la política como instrumento de responsabilidad, de civismo, de servicio público. Lo que sí se ha hecho mucho es valerse de diversos medios para despolitizar la sociedad y reproducir así, sus prácticas populistas y clientelistas.
Resulta urgente y necesario que la ciudadanía se convierta en actora y multiplique sus acciones y su participación, que es lo que permitirá contar con comunidades organizadas y participativas, cuyas metas democráticas las distancien de las prácticas autoritarias y autocráticas, de la arbitrariedad y la impunidad, que son las verdaderas generadoras de conflictos.
El despilfarro y la corrupción dificultan los recursos necesarios para atender a los ciudadanos. De ahí que los conflictos sociales vayan en aumento. Despojados de los medios necesarios para hacerle frente a su situación, los ciudadanos ven cómo los gobiernos locales, al igual que el gobierno central, están a mil leguas de la realidad que le toca vivir al pueblo.
Mientras los problemas no hacen más que acumularse y mientras no hagamos nada por armonizar el quehacer político con los verdaderos intereses de la ciudadanía, asumimos el riesgo de dejar que quienes se presenten como portadores de los valores ciudadanos, lo hagan exclusivamente en defensa de sus intereses particularísimos.
Me comprometo desde la Alcaldía, con la ciudadanía, a poner en marcha todos los mecanismos municipales posibles para una recuperación y reconstrucción de los valores que nuestra ciudadanía clama: la justicia, la legalidad, la integridad, la credibilidad, la capacidad, la responsabilidad.
Esto sólo es posible si construimos, entre todos, nuevas formas de participación donde todos los actores de la sociedad: vecinos, empresas, grupos comunitarios, iglesias, representantes de instituciones, asociaciones y organizaciones cívicas, comerciantes, iglesias, medios de comunicación, confluyan organizadamente en un espacio común para tener una visión integral de los problemas, para debatir los mismos, para encontrarles soluciones. miguelantonioalcalde.com