ALCAnibalismo
Reconocidas y además responsables, son las voces que desde distintos puntos del continente nos advierten que nunca ha estado en juego tanto para los pueblos de las Américas que lo que se pretendería aprobar el pasado fin de semana en Quebec, Canadá.
Culminaría así un proceso de negociación, secreto en cuanto a sus contenidos, con el fin de imponer un área de libre comercio en toda América, en donde supuestamente "competirían" países con distintos grados de desarrollo, lo cual acentuaría las desigualdades, y establecería así una división del trabajo en la que los más atrasados serían simplemente proveedores de recursos naturales y de mano de obra barata.
Este concepto de libre comercio es el primer supuesto equivocado, porque un área de este tipo en donde participen países que son desiguales en su poder económico, político, cultural y militar, entre otros y no podría garantizar esa libertad, ni igualdad. Lo que es peor, la propuesta norteamericana, como potencia regional se reserva el derecho de conservar los subsidios a los productores agrícolas, así como las cuotas y normas antidumping, manejando así los precios y las puertas de su mercado.
Las diferencias de escala vigente entre las economías que interactúan con el ALCA son enormes. Por ejemplo, sobre los 34 países que componen América Latina (exceptuando Cuba) 24 son considerados como economías pequeñas. Asimismo, el Producto Interno Bruto (PIB) norteamericano es 16 veces mayor que el brasileño, 25 veces más que el mexicano y 30 veces mayor que el argentino.
En Panamá, también persiste el temor en distintos sectores productivos que el proceso integrador que supone el ALCA, los desintegre, los haga desaparecer. Esta preocupación es compartida entre muchos industriales, agroproductores, ganaderos y sectores comerciales, quienes consideran que el impacto negativo será considerable, creando una situación delicada y riesgosa en distintos sectores de la economía. Igualmente, las industrias locales podrían ser absorbidas por consorcios internacionales, debilitando la inversión local. ALCA no garantiza ningún trato preferencial a las economías pequeñas y Panamá es altamente vulnerable.
Brasil y Venezuela, principalmente, y Colombia señalan que nuestros países no están en capacidad de competir con otros altamente desarrollados, por lo que antes de crear ALCA, hay que elevar el nivel de competitividad y acelerar los mecanismos regionales de integración como la Comunidad Andina de Naciones (Colombia, Ecuador, Bolivia, Venezuela y Perú) y el MERCOSUR (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay) y las relaciones entre ellos.
El ALCA es una extensión del Acuerdo de Libre Comercio entre EE.UU., Canadá y México (TLC o NAFTA), cuyo objetivo final es garantizar la hegemonía continental unipolar de los EE.UU. y asegurar la libre circulación de sus capitales y mercancías, con acceso privilegiado a los mercados latinoamericanos, respecto a lo de Japón y la Unión Europea.
Es importante recordar que la idea del ALCA se hace pública en la Cumbre de las Américas, encuentro impulsado por EE.UU. en Miami en 1994, con el fin de eliminar a molestos competidores (Asia y Europa) de los mercados latinoamericanos con 800 millones de consumidores. Con este encuentro EE.UU. sale al paso a confrontar abiertamente las Cumbres Iberoamericanas con participación de España y Portugal en donde no participan Canadá ni EE.UU. En el ALCA estarían Canadá y EE.UU, sin la participación de España y Portugal. El ALCA busca debilitar al MERCOSUR y su aproximación con la Unión Europea.
El ALCA es la institucionalización del neoliberalismo para nuestro continente y surge después de la estratégica acción de debilitamiento de los estados que fueron desprestigiados meticulosamente con el fin de convencer a millones de personas de la ineficiencia de los mismos y que era necesario que otro sector asumiera sus funciones. Claro está que no se trata de prestar servicios sociales gratuitos, sino venderlos a los clientes cautivos que conforman nuestras sociedades. El que pueda comprarlos, los tendrá. El que no pueda, que se muera. Tal es el canibalismo, tal es el salvajismo, que ofende todo el progreso de la humanidad civilizada.
Culminaría así un proceso de negociación, secreto en cuanto a sus contenidos, con el fin de imponer un área de libre comercio en toda América, en donde supuestamente "competirían" países con distintos grados de desarrollo, lo cual acentuaría las desigualdades, y establecería así una división del trabajo en la que los más atrasados serían simplemente proveedores de recursos naturales y de mano de obra barata.
Este concepto de libre comercio es el primer supuesto equivocado, porque un área de este tipo en donde participen países que son desiguales en su poder económico, político, cultural y militar, entre otros y no podría garantizar esa libertad, ni igualdad. Lo que es peor, la propuesta norteamericana, como potencia regional se reserva el derecho de conservar los subsidios a los productores agrícolas, así como las cuotas y normas antidumping, manejando así los precios y las puertas de su mercado.
Las diferencias de escala vigente entre las economías que interactúan con el ALCA son enormes. Por ejemplo, sobre los 34 países que componen América Latina (exceptuando Cuba) 24 son considerados como economías pequeñas. Asimismo, el Producto Interno Bruto (PIB) norteamericano es 16 veces mayor que el brasileño, 25 veces más que el mexicano y 30 veces mayor que el argentino.
En Panamá, también persiste el temor en distintos sectores productivos que el proceso integrador que supone el ALCA, los desintegre, los haga desaparecer. Esta preocupación es compartida entre muchos industriales, agroproductores, ganaderos y sectores comerciales, quienes consideran que el impacto negativo será considerable, creando una situación delicada y riesgosa en distintos sectores de la economía. Igualmente, las industrias locales podrían ser absorbidas por consorcios internacionales, debilitando la inversión local. ALCA no garantiza ningún trato preferencial a las economías pequeñas y Panamá es altamente vulnerable.
Brasil y Venezuela, principalmente, y Colombia señalan que nuestros países no están en capacidad de competir con otros altamente desarrollados, por lo que antes de crear ALCA, hay que elevar el nivel de competitividad y acelerar los mecanismos regionales de integración como la Comunidad Andina de Naciones (Colombia, Ecuador, Bolivia, Venezuela y Perú) y el MERCOSUR (Brasil, Argentina, Paraguay, Uruguay) y las relaciones entre ellos.
El ALCA es una extensión del Acuerdo de Libre Comercio entre EE.UU., Canadá y México (TLC o NAFTA), cuyo objetivo final es garantizar la hegemonía continental unipolar de los EE.UU. y asegurar la libre circulación de sus capitales y mercancías, con acceso privilegiado a los mercados latinoamericanos, respecto a lo de Japón y la Unión Europea.
Es importante recordar que la idea del ALCA se hace pública en la Cumbre de las Américas, encuentro impulsado por EE.UU. en Miami en 1994, con el fin de eliminar a molestos competidores (Asia y Europa) de los mercados latinoamericanos con 800 millones de consumidores. Con este encuentro EE.UU. sale al paso a confrontar abiertamente las Cumbres Iberoamericanas con participación de España y Portugal en donde no participan Canadá ni EE.UU. En el ALCA estarían Canadá y EE.UU, sin la participación de España y Portugal. El ALCA busca debilitar al MERCOSUR y su aproximación con la Unión Europea.
El ALCA es la institucionalización del neoliberalismo para nuestro continente y surge después de la estratégica acción de debilitamiento de los estados que fueron desprestigiados meticulosamente con el fin de convencer a millones de personas de la ineficiencia de los mismos y que era necesario que otro sector asumiera sus funciones. Claro está que no se trata de prestar servicios sociales gratuitos, sino venderlos a los clientes cautivos que conforman nuestras sociedades. El que pueda comprarlos, los tendrá. El que no pueda, que se muera. Tal es el canibalismo, tal es el salvajismo, que ofende todo el progreso de la humanidad civilizada.