Alejandro Ferrer y el TLC
Del mismo modo que solemos ser críticos severos de la labor de los funcionarios, procuramos ser generosos en el reconocimiento de quienes desempeñan una buena labor. En esta ocasión nos toca destacar el logro histórico obtenido bajo la gestión tesonera de un joven ministro de extraordinarias dotes profesionales y humanas, combinación que no suele ser abundante. Nos referimos al ministro de Comercio e Industrias, Alejandro Ferrer, quien en sus tesoneras y hábiles manos, ha llevado finalmente a buen puerto el Tratado de Libre Comercio con Estados Unidos.
Para ser justos, tenemos también que reconocer el aporte de administraciones previas, puesto que el ministro Ferrer no partió de cero, pues mucho del trabajo tuvo su génesis en administraciones anteriores. Además, a fuerza de ser objetivos, debemos apuntar que la labor más delicada y pesada correspondió a Ferrer, incluyendo la agenda fito y zoo sanitaria; los plazos de desgravación gradual y apoyos de los rubros sensibles; y los temas laboral, profesional y medioambiental.
Fue también un logro valiente que corresponde también al presidente Martín Torrijos, porque al igual que ocurrió con la reforma de la Ley del Seguro Social, no se suele ganar votos con un tratado de libre comercio, sino todo lo contrario. Y he allí otro de los méritos del Ministro, convertir en resonante éxito lo que de partida constituía un evidente pasivo político, que invitaba a ser esquivado y postergado por todos los gobiernos aparte de su signo. El tratado reserva a ambos, por sí solo, Torrijos y Ferrer, un sitio seguro en la posteridad, que nada ni nadie podrá denegarles.
Ahora están las izquierdas irracionales haciendo el ridículo y llamando a diálogos tardíos. Son las mismas que en pasado reciente se opusieron a la ampliación del Canal. El TLC es ya una realidad y una oportunidad sin precedentes para que Panamá salte, de verdad, al primer mundo. Junto con la ampliación del Canal este tratado, a no dudarlo, hará del nuestro un país mejor, que puede hacer y hará la diferencia dado su impacto multiplicador sobre los lomos del sector privado.