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Alerta Panamá


Ante el desprecio que se demuestra por la comunidad a nivel internacional, nuestro país, como miembro de esa comunidad internacional empobrecida, debe mantenerse alerta y desarrollar políticas y mecanismos de unidad interna, denuncia y apoyo hacia el exterior.
El uso de nuestro territorio para pruebas de armas químicas que se dice se dio durante la permanencia de tropas extranjeras en nuestro país y en la invasión a Panamá, y la vergonzosa negativa del gobierno de los Estados Unidos a limpiar miles de hectáreas contaminadas con municiones sin detonar que dejaron al retirarse de Panamá, es grave. El costo de la limpieza es lo que evade el Tío Sam.
¿Cómo justificar el bombardeo de ciudades de un país por otro(s) país como "rutina" y para mostrar poder y política exterior? Allí murieron niños. La excusa debe ponernos a meditar, pues el presidente Bush, además, tiene antecedentes contra Panamá. Basándonos en ellos, no sabemos qué se le pueda ocurrir, pues no han demostrado ningún respeto por las naciones pobres y por la vida de sus pobladores. ¿Será que por "rutina" se pueden bombardear ciudades en los Estados Unidos o Inglaterra? ¿Todo país tiene derecho a tener sistemas de defensa, o unos sí y otros no? Igual que todo país debe acatar las resoluciones de la ONU.
Nuestros países, avasallados con modelos económicos, presionados por organismos financieros, manipulados y engañados a través de la OMC y los subsidios a las exportaciones de los países ricos que no conformes con su alta tecnología, capacitación y medios de financiamiento nos imponen todo tipo de restricciones a nuestras exportaciones, necesitan unidad interna y latinoamericana.
Las restricciones a las exportaciones de banano están generando la cancelación de miles de puestos de trabajo con los consecuentes daños millonarios a las economías de nuestros países, amén del daño social a millones de familias y el consecuente daño al desarrollo económico-social. ¡Ah! pero los intereses de la deuda, repagada, no se pueden atrasar siquiera, hay que pagarlos para agrandar el círculo vicioso.
¿Cómo podrán crecer nuestros países con semejante sangría e imposiciones? ¿Cómo podrá El Salvador de ahora, sin la guerra financiada desde afuera, salir de la lamentable situación que atraviesa?.
La aguda crisis que sufren las economías latinoamericanas, con el consecuente desmejoramiento de la calidad de vida generan desempleo, baja inversión estatal, desestabilización y violencia y nada de esto se soluciona militarmente.
Todo este oscuro y doloroso panorama nos obliga a estar alerta y a cerrar filas. Lo que parece una utopía sobre la unidad de bloque de los países latinoamericanos se hace cada vez más necesaria y obligante.
Es necesaria mayor acción y creatividad en nuestras autoridades del Comercio exterior, igualmente, nuestros organismos de seguridad deben nutrirse de muy buenas fuentes de información mundial.
Muchos de los problemas internos que nos aquejan pueden estar siendo manipulados para dar paso a acciones maquiavélicas. Indudablemente Panamá sigue estando en la mira de intereses mezquinos.
Juntemos los casos y las cosas en un panorama amplio y real. Si a Colombia le va mal, nos cuesta un porcentaje grande a nosotros, pues el 80 por ciento del turismo de Panamá procede de allá y del total anual de reexportaciones (ventas) de la Zona Libre de Colón el 65 por ciento o más era para Colombia; si se desestabiliza Colombia a Panamá le toca un pedazo del daño. El cordón umbilical del Caribe (Panamá, Colombia y Venezuela) es apetitoso por su importancia estratégica como por sus riquezas naturales: oro, petróleo, esmeraldas, carbón mineral, café, tabaco, banano, el Canal, el centro bancario, la pesca y hasta uranio. ¿Será que no hay grandes intereses sobre el control de todo esto? Alerta Panamá.

101 años de Panamá América

 
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