Alfabetizarse es aprender a decir su palabra
¿Será posible que en pleno siglo XXI aún 170 mil panameños/as y 34 millones latinoamericanos jóvenes y adultos no sepan leer y escribir? ¿Y los 110 millones de jóvenes que no han concluido la educación primaria, por lo que pasan a las filas de los semianalfabetos o analfabetos funcionales? Para avanzar en la superación de esta situación, nos reunimos cientos de representantes de gobiernos y sociedad civil en La Habana, en el I Congreso Iberoamericano de Alfabetización y Educación Básica para Personas Jóvenes y Adultas, del 9 al 12 de junio.
El tema no era tanto diagnosticar, sino fortalecer los esfuerzos del Plan Iberoamericano de Alfabetización (PIA), importante programa que convoca a muchos países a erradicar, en los próximos siete años, la condición de analfabeta de millones de personas en la región.
Es bueno recordar que el analfabetismo es la máxima expresión de vulnerabilidad educativa. La desigualdad que existe en el acceso al saber está unida a la desigualdad en el acceso al bienestar. También está asociado a la ausencia de oportunidades de acceso a la escuela, y su problemática tiene relación con la baja calidad de la enseñanza escolar y con los fenómenos de repitencia y deserción.
Al evento asistí como integrante del grupo de expertos de la OEI (que convocaba junto a otras entidades) y como secretario general del Consejo de Educación de Adultos de América Latina CEAAL, y fue muy alentador ver que, como producto de una campaña que sostuvimos por varios años, Haití, el más pobre de los países del continente y con más de la mitad de la población analfabeta, fue al fin integrado al PIA, pues estaba excluido del plan por no ser considerado una nación iberoamericana. El congreso permitió ubicar e intercambio sobre las mejores prácticas de alfabetización y postalfabetización que se están utilizando, y entre ellos resalta el aporte pedagógico cubano del método "Yo Sí Puedo" con presencia en 28 países.
¿Pero como anda la cosa en Panamá? Creemos que el MIDES está realizando un gran esfuerzo para movilizar en torno a la alfabetización, pero sin recursos y coordinación necesarios no se logrará la meta soñada. Un plan de alfabetización debe ser entendido como el primer paso en la dirección de asegurar el derecho a la educación básica de jóvenes y adultos. Por esto, el compromiso de los gobiernos debe ir más allá de la tarea de alfabetizar; debe asegurar políticas que garanticen su continuidad, lo que conduce a una necesaria articulación eficaz con el MEDUCA, además de una mayor apertura del programa a la sociedad en el marco de la voluntad política dispuesta a erradicar el flagelo.
Es importante resaltar lo que afirma Paulo Freire: "Una visión de la alfabetización que va más allá del ba, be, bi, bo, bu. Porque implica una comprensión crítica de la realidad social, política y económica en la que está el alfabetizado. La alfabetización es más, mucho más que leer y escribir. Es la habilidad de leer el mundo, es la habilidad de continuar aprendiendo y es la llave de la puerta del conocimiento. Alfabetizarse no es aprender a repetir palabras, sino a decir su palabra".
raulleisr@hotmail.com