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Tal cual decía el sábado pasado, siempre consideré al Seguro Social como un pilar importantísimo para la tranquilidad social. Estoy por creer que la desestabilización de que fue objeto durante la dictadura militar, iba dirigida a causar protestas, descontentos, rebeliones propias de regímenes izquierdistas... Y casi lo logran. Lástima que las consecuencias de esa embatida, han sido permanentes y profundas hasta resultar difícil ordenar el funcionamiento de la institución.
La politización de la Caja fue otro de los factores que la debilitó y llevó a una gran burocratización, llegando a tener más de 18.000 empleados que, muchas veces, no tenían ni dónde acomodarlos. Mientras esto sucedía con la administración, la salud ha sido la cenicienta del Seguro. No podemos negar la falta de médicos y de personal de salud haciendo que el actual trabaje con ineficiencia por falta del mismo. En un momento dado, se nombró a cuanta persona se quería ayudar políticamente.
De aquí la necesidad de tener la autonomía. Que el nombramiento de técnicos especializados es indispensable, no importa a cuál partido o no partido pertenece. De aquí que el mecanismo de escoger su director general debe estar alejado del partidismo y la influencia de grupos que presionen para que se escoja a tal o cual persona.
Desafortunadamente, en la actualidad, la situación es diferente a lo ideal. Todos sabemos y eso no es un secreto, que el actual director está muy ligado a los sectores sindicales y se comenta por todas partes su tendencia ideológica, que no me consta. Me gustaría sugerirle al Sr. Director que trabaje por el Seguro; que actúe alejado de todo interés personalista; que no aproveche nunca los medios de la institución para trabajos escondidos. No digo que lo esté haciendo; sólo le sugiero que no llegue a ese extremo.
El Seguro es una entidad popular, pero no de izquierda. El Seguro es la salvación de los menos pudientes, de aquellos que no pueden pagar otro servicio. Entonces, es criminal dar un mal servicio a esa gente que, por lo menos, tiene asegurada una atención de salud que tanto vale.
Es criminal que los médicos receten medicamentos para curar enfermedades a los pacientes, y que no las encuentren en las farmacias del Seguro. Es ampliamente reprochable que algunos médicos no den la atención correcta a esta gente que, no sólo son pacientes, principal interés de los médicos, sino que es gente humilde, sin recursos económicos que no tienen quién los defienda por maltrato.
Ojalá que el actual director enderece su trabajo a una imparcialidad, buscando sólo el interés de la institución y su gente; espero que ponga sus esfuerzos en mejorar del todo el funcionamiento del Seguro, en ofrecer mejor atención de salud; que utilice las pertenencias del Seguro para sacarlo de la crisis en que está y no los derive hacia caminos equivocados. Es un economista que puede poner sus fuerzas aunque sea en ese aspecto; que demuestre su capacidad y no vaya a torcer el rumbo en combinación con personas ajenas.
Lo primero que debió hacer fue modernizar la Ley Orgánica del Seguro para evitar su descalabro y coadyuvar a su mejoramiento. Pero, han pasado dos años y no he escuchado nada sobre el particular. Está perdiendo la oportunidad de hacer algo bueno y dejar una huella positiva de su paso por la institución. Que no se diga, Sr. Director, que usted pasó solamente por allí y que lo vieron, pero que no lo recuerdan. Que no dé lugar a ningún comentario negativo sobre su dirección y su actuación y ésta sea transparente. Quienes ocupan esas posiciones tienen la oportunidad de demostrar su capacidad, su preparación y su voluntad de trabajar por el lugar donde trabajan. Ojalá tome en cuenta estas sugerencias para que no suceda lo contrario de lo que todos esperamos.

101 años de Panamá América

 
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