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Algo sobre la telefonía móvil


Ante el debate sobre la posibilidad de desarrollo de nuevas tecnologías para las telecomunicaciones nacionales, cabe aclarar varios puntos. Hace más de cuatro años, los panameños experimentamos el uso de los celulares como parte de la modernización de los servicios de telefonía móvil a nivel mundial. Fue una empresa de capital estadounidense la que exploró el mercado nacional, logrando acumular una prestigiosa clientela de más de cien mil usuarios, además que incentivó a otras compañías telefónicas para ingresar en la competencia mercantil por el servicio de aparatos de comunicación ultramodernos.
Para los panameños, la telefonía móvil representó un beneficio en los negocios, o comunicarse al instante con otras personas. Empero, hubo un problema: muchos clientes fueron obligados a firmar contratos que aplicaban excesivas mensualidades por un sistema tarifario en minutos de uso, lo cual provocó que los numerosos usuarios iniciales descartaran el celular, hasta que se permitiera un precio módico, o que se aplicara la oferta del "prepago".
Desde hace meses, surgió la alternativa de un novedoso sistema de telecomunicaciones a base del servicio de radio troncal, el cual difiere totalmente del método convencional de los celulares. Para efectos, el conflicto que libran Bell South y TRICOM se constituye en una prueba sobre el método de aplicar innovaciones tecnológicas, lo que se ofrece en costos, además de la definición de un posible precedente jurídico ante la llegada de otras compañías que estén interesadas en explorar el mercado nacional. Igual, es un caso que definirá futuras actuación del Ente Regulador en el área de telefonía móvil.
Todo el problema radica en una nueva técnica de llamadas, similar a los celulares, aunque es por medio de troncales. Los troncales no cuentan con el programa "Manos Libres" que permite al celular un uso seguido de la llamada personal. Obviamente, esta guerra comercial intranquiliza a potenciales usuarios de la telefonía, ya que se sienten mediatizados al escoger opciones baratas para comunicarse mejor. Por otra parte, un concesionario norteamericano pagó millones de balboas en una licitación que les abrió la comercialización de los celulares en el Istmo y exige reciprocidad en la forma de reglamentar negocios en telefonía. En cambio TRICOM, como otras entidades privadas que buscan innovar en servicios telefónicos, parece que ofrecerá tarifas más baratas, pues esta tecnología es menos compleja y menos costosa.
Es conveniente afirmar que las experiencias vividas por algunas personas en el asunto del servicio telefónico en general, han sido desafortunadas por la implantación de monopolios comerciales evidentes. La demanda que ahora se impone contra una empresa que intenta ingresar al mercado telefónico, nos recuerda aquella maniobra de la otra telefónica, para manejar el mercado de llamadas internacionales, el cual causó pérdidas multimillonarias al concesionario principal. Miles de panameños prefirieron utilizar las cuentas de AT&T, Verizon y Net2Phone, por Internet para comunicarse hacia el extranjero. ¿Quiénes pagaron los platos rotos esa vez? Pues claro, los Ciber Cafés y otras empresas que en nada influyeron al movimiento de tantos ciudadanos por buscar nuevas opciones tecnológicas para llamar a otro país.
Así de sencillo, la lógica indica que las empresas de éxito deben evolucionar y no estancarse en áreas improductivas. Las telecomunicaciones representan un campo amplio de innovaciones que abren la puerta para mejorar el contacto humano. Impedir el desarrollo de lo nuevo, es quedarse en el pasado e instaurar políticas que en nada ayudan al progreso de Panamá.

101 años de Panamá América

 
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