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Alianzas estratégicas de política exterior


El octavo aniversario de la Ley 28 de 7 de julio de 1999, Orgánica del Ministerio de Relaciones Exteriores, nos concita a un análisis reflexivo de la agenda diplomática que cumple la Cancillería en el ámbito regional y global.
Por un lado, avanza hacia el afianzamiento de los términos de intercambio con Estados Unidos (EE.UU.) y, por el otro, impulsa una alianza estratégica con Centroamérica y la Unión Europea para desarrollar un proyecto común de gran trascendencia para el país en sus relaciones comerciales internacionales.
La crisis energética ha dado un renovado impulso a los procesos de integración regional; ello está exigiendo la aceleración de una vinculación con Centroamérica en sus vertientes política, institucional, económica, comercial y social. Mientras, la Cancillería panameña avanza en la proyección económica del país con aproximaciones hacia los bloques de integración regional, poniendo énfasis en los TLC con Chile, Taiwán, El Salvador, Singapur, EE.UU. y los protocolos con Honduras y Costa Rica, que representan esfuerzos convergentes para que los empresarios panameños, respaldados por una Agenda Complementaria para la Competitividad, puedan coadyuvar a la inserción económica del país.
La Cancillería no puede permanecer ajena a ningún tema de relevancia internacional; su especialización conlleva a la ampliación de su ámbito de acción en las agendas bilaterales y multilaterales, promoviendo las relaciones económicas y políticas, la cooperación y el comercio exterior, movilizando nuestras acciones conjuntas en el Sistema de Integración Económica Centroamericana (SIECA) frente a la posibilidad de concretar una Unión Aduanera como parte de los requisitos de una asociación estratégica con Europa.
Precisamos de inversiones para impulsar el desarrollo económico, esfuerzo colectivo que implica compromisos compartidos que acrecentarán nuestra capacidad de negociación con la región, a fin de aprovecharnos de la globalización y participar ventajosamente en su desenvolvimiento. Esto permitirá a nuestro sistema productivo ser más competitivo y generador de oportunidades.
Enfrentamos el desafío de erradicar la pobreza endémica que amenaza con fragmentar a la sociedad panameña, mientras promovemos la cohesión social para fomentar el crecimiento sostenible y la estabilidad política, superando los problemas estructurales y de energías dispersas en un contexto de soluciones consensuadas, recurriendo a nuestro capital humano como recurso económico fundamental, ingrediente esencial de sociedades democráticas que aspiran alcanzar el bienestar y prosperidad al menor costo social posible.
La diplomacia panameña ha superado los complejos de país pequeño como parte consustancial de una realidad global, tal como lo evidencia nuestra participación en el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas, que ha permitido interactuar con potencias mundiales, inspirados en la razón y el consenso como únicas formas de encausar soluciones pacíficas a las crisis internacionales que amenazan la paz y la seguridad internacionales.
En el plano interno, precisamos avanzar hacia el logro del proyecto de nación haciendo uso de las oportunidades que se derivan de la apertura económica, cosechando los frutos de la globalización, multiplicando los esfuerzos para alcanzar los Objetivos de Desarrollo del Milenio.
Estamos en medio de una encrucijada, porque en los próximos siete años tenemos que modernizar las infraestructuras del Canal ante la creciente demanda del comercio marítimo internacional. Nos enfrentamos al imperativo de seguir construyendo instituciones democráticas, fomentando el desarrollo económico con equidad social, erradicando la pobreza con políticas públicas de inclusión social, fortaleciendo el poder judicial, optimizando nuestro sistema electoral, protegiendo los derechos humanos y combatiendo la corrupción.
Todo ello nos permitirá seguir afianzando un ambiente favorable a las inversiones con estabilidad política, seguridad y certeza de reglas claras y transparentes que salvaguarden la gobernabilidad democrática del país.
De los 30 paramédicos que tiene la institución entre hombres y mujeres unos 12 manejan y tienen el permiso de conducir.
La única desventaja que tienen las motos, es que deben cuidarse de los camiones grandes y buses.
La Cruz Roja presta el servicio de ambulancia desde hace 37 años.
  • La ciudadanía puede llamar al *455 desde cualquier teléfono fijo, público o celular.

  • Este vehículo permite brindar los primeros auxilios antes de la llegada de la ambulancia.

  • Los paramédicos en moto están preparados para atender: Traumas, enfermedades respiratorias, presión alta, diabetes e hipertensión arterial.

  • Cuando vea o escuche la sirena de una de estas motos permítale el libre acceso, es la Cruz Roja ayudando a salvar vidas.

101 años de Panamá América

 
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