Alianzas politicas
Estábamos convencidos que las alianzas políticas se elaboraban para diagnosticar los problemas sociales del país y así construir un plan programático de gobierno integrado por proyectos y programas.
Ahora nos enteramos que estas alianzas están fundamentadas, precisamente, a determinar el espacio político, entiéndase ministerios o tras entidades públicas. Igualmente el fundamento y posibilidad de las alianzas se circunscribe en cuántas curules hay para diputados, qué le toca a los alcaldes y representantes, en la repartición del botín político.
El principio de que los partidos se unen para diseñar las estrategias y una agenda de trabajo para resolver los problemas del país es sólo es teoría; la práctica consiste simplemente qué me toca a mí en la distribución del pastel gubernamental si logramos triunfar. Por ello se explica la fragilidad de estas alianzas. Hoy nos hacen pensar que las mismas se están construyendo y mañana se destruyen. Nuevamente la clase política criolla revela que lo importante es qué voy a recibir o beneficiarme del gobierno si mi colectivo político triunfa en las elecciones. Ante esto, los problemas del país pasan a un último lugar, pues los intereses políticos personales son de mayor importancia.
Reitero, cada día la clase política panameña adopta una actitud o conducta oportunista. Ha desaparecido del ámbito político los principios, ideologías, compromisos y promesas electorales, que ya son cosas del pasado. Amanecerá y Veremos.