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Alternativas para generar empleos


El Gobierno Nacional, en sus planes económicos, destaca el desarrollo del empleo como parte de las opciones existentes para reactivar la economía y el aumento a la exportación como uno de los sectores más importantes para poder lograr nuevas fuentes de trabajo. El Estado debe ser el ente para facilitar y promover la actividad económica. Los empresarios, por nuestra parte, debemos aportar con creatividad las iniciativas para generar nuevas oportunidades, más y mejores fuentes de trabajo.
Nuestro país está viviendo -es reconocido por todos- una desaceleración económica, la cual ha creado una disminución de la demanda en el mercado actual. Con menos empleos, el nivel adquisitivo per cápita disminuye. Por otro lado, la capacidad del Estado para presentar nuevos mega proyectos que contribuyan a crear más empleos se reduce cada día a consecuencia de la situación fiscal que tenemos y por los compromisos que existen con las IFI"s con respecto a la deuda pública. Panamá, al igual que muchos en esta región, está interesado en buscar nuevos inversionistas que vengan a impulsar proyectos dirigidos a la exportación.
Hemos promovido las cualidades y ventajas que tenemos, tales como: la utilización del dólar como moneda de curso legal, la baja inflación, la estratégica posición geográfica, las facilidades portuarias y aéreas, el centro bancario o financiero y otras más. Sin embargo, hemos escuchado a miembros del sector de exportación (segmento de la economía que queremos promover), mencionar que la energía que tenemos es la más cara en toda esta área y que afecta el nivel competitivo de los productos finales que ofrecemos. ¿Cómo podríamos, entonces, competir con otros países con respecto a este problema y buscar que nuevas industrias, comercios y empresas de servicio vengan y se establezcan en Panamá y produzcan nuevas fuentes de trabajo? A nuestro juicio, una alternativa es utilizando, en la mejor forma, los recursos hídricos con que contamos.
De enero a abril de 2001, el 58% de la producción energética que tenemos es a base de recursos hídricos. El restante 42% es producido por termoeléctricas, que éstas últimas consumen, según informes del Ministerio de Economía y Finanzas, unos 20 millones más mensuales en importación de petróleo, o sea unos 240 millones adicionales por año, de lo que estábamos pagando anteriormente. Entonces, ¿cómo es posible que se promuevan las inversiones en generación térmica, cuando con los recursos hídricos que tenemos, si se administran debidamente y se contratan con anticipación, pudiéramos mejorar la eficiencia y reducir los costos en la producción energética, evitar la dependencia y efectos causados por la fluctuación en los precios del petróleo y tener una fuente más confiable en la generación eléctrica? ¿Por qué no promovemos, con prioridad, la construcción de hidroeléctricas?
Hoy tenemos algunos proyectos como: Estí (ya en construcción), Teribe (que dobla la capacidad existente en este tipo de generación), Tabasará I, Tabasará II, Changuinola, Algarrobo, proyectos de la Autoridad del Canal de Panamá y muchos más en espera de las evaluaciones y construcción.
Señores, durante la época de la gran depresión en los Estados Unidos, en 1931, el ingeniero y presidente Herbert Clark Hoover inició el desarrollo de varias infraestructuras, como fue la construcción de la represa hoy llamada Hoover Dam, utilizando materiales ( piedra, arena, cemento) y con el más preciado valor " la gente ", como mano de obra. Esta inversión no sólo creó, inicialmente, fuentes de trabajo, sino que se aprovecharon los recursos hídricos que se tenían, obteniendo fuentes energéticas seguras y económicas.
No nos lamentemos de lo que hubiéramos podido hacer y del tiempo perdido. Nunca es tarde si empezamos de una vez. Tomemos una decisión oportuna y definamos con qué recursos contamos y qué deseamos como país, pues se necesita de la creación de fuentes de trabajo permanentes dedicadas a la exportación, con costos energéticos competitivos; la construcción de nuevas hidroeléctricas también requerirá de nuevos puestos de trabajo, los cuales traerán beneficios para todos. Además, los embalses de estas hidroeléctricas podrán utilizarse en el desarrollo de inversiones agropecuarias, en proyectos de irrigación, fuentes de suministro de agua para diferentes ciudades, poblados y comunidades, en la generación del turismo en esas regiones, entre otras.
Esto contribuirá a que no seamos dependientes de los vaivenes en los precios del petróleo, evitará que nuestras divisas salgan del país, seremos más competitivos en nuestras exportaciones y tendremos más oportunidades de trabajo para todos. En estos momentos es precisamente lo que necesitamos para que en Panamá se reactive la economía.

101 años de Panamá América

 
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