Alto consumo energético
E l ahorro de electricidad, aunque necesario en estos momentos, no puede servir de base para el desarrollo de un país en pleno auge y crecimiento y, por el contrario, podría desalentarlo y hasta detenerlo. Lo deseable es proveer fuentes y provisión de la energía necesaria, al ritmo que requiera el consumo y no a la inversa; esto es, no pretender que el consumo se adapte a la escasa energía disponible, porque tarde o temprano acabará frenando el crecimiento económico que necesitamos.
Y es que no hay avance sin energía. Necesitamos más represas y más termo eléctricas, así sean de gas, carbón o bunker, mientras aquellas se construyen. Hay que caracterizarse y buscar un equilibrio frente a los ecologistas que pretenden que nada se haga. Hay que acabar con el abuso en uno y otro extremo.
La providencia nos ha permitido alternativas para producir energía. Todavía hay ríos, parques eólicos y fuentes termales por aprovechar. Pero hay países que no las tienen y que se ven precisados a acudir a fuentes peligrosas como las plantas nucleares que, pese a sus riesgos, proveen más capacidad de producción de energía limpia a menor costo.
En fin, está bien ahorrar; pero entendamos que mientras sigamos construyendo rascacielos y grandes centros comerciales, y más viviendas dignas, necesitaremos más y más electricidad, haciéndonos difícil e imposible ahorrar. Cesen, pues, quienes se oponen a todo. Con su esfuerzo no harán otra cosa que empujar al país hacia alternativas mucho peores.