Amar a la Patria
Panamá significa muchas cosas. Para algunos, abundancia de peces o de mariposas; para otros, tal vez, ese gran árbol distintivo de nuestro territorio. Buscar el concepto de nuestro nombre no es algo sencillo. Para mí representa esa tierra maravillosa inconfundible e inigualable por su fauna y flora, con su diversidad étnica que la hace tan especial y distinta a cualquier otro país.
Amar a su patria es un deber de todos los panameños; conocer y respetar los símbolos patrios como la Bandera Nacional, Himno Nacional y Escudo debe ocupar el primer sitial en el orden de prelación de nuestros conciudadanos, pero si esto debiera ser así, porqué muy pocos se detienen al izar nuestra Bandera Nacional, o cuando se canta el Himno no lo cantan con orgullo y nacionalismo. Cuando se acercan los días patrios y entrevistan a las personas en la calle, no saben que el 3 de Noviembre es el día de la separación de Panamá de Colombia, que no es una independencia; que el día 4 de Noviembre es el día de la Bandera, esa misma bandera que los chicos del Instituto Nacional vieron humillada y desgarrada por los zonians de la Zona del Canal que los llenó de fervor patriótico y los llevó a enfrentarse al primer ejército del mundo con palos y piedras, dando como resultado la muerte de muchos de ellos como Ascanio Arosemena, Luis Bonilla, José del Cid, entre otros del listado de 22 mártires.
Desconocer la historia patria no debe tener perdón para un panameño, pero pareciera que muchos recuerdan más el 31 de octubre día de Halloween, fiesta que mantenemos como un resabio de la cultura norteamericana.
Definitivamente, algo debe estar pasando. ¿Será que nuestra identidad nacional se pierde día con día o que muchos de nuestros ciudadanos no la conocen? Tal vez se sienten más identificados con banderas de equipos de fútbol del extranjero como el Real Madrid o Barcelona, que con nuestra Bandera Nacional.
Rescatar la nacionalidad panameña debe ser un trabajo de toda la sociedad; entender que el que no conoce su historia, está condenado a repertirla en espiral, y que el núcleo de una nación es la identidad de sus propios ciudadanos.