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Ambientalistas y el Tratado de Neutralidad


Se han dado dos intentos por parte de los ambientalistas panameños agrupados en la ISCA (Iniciativa de la Sociedad Civil para el Ambiente), de adoptar una iniciativa legal que prohíba el tránsito de carga de Combustible Nuclear Irradiado (CNI), como plutonio y desechos de alto nivel radioactivo, por las aguas territoriales de Panamá, ante el riesgo catastrófico, y los efectos irremediables, que representa para la población y el ambiente. Primeramente, el Proyecto de Ley No. 58 de 2002, que concluyó con la abstención del voto de los miembros de la Comisión de Ambiente y Desarrollo de la Asamblea Legislativa. Luego, el proyecto No. 50, el cual fue rechazado alegándose que el tránsito de material CNI por Panamá era un tema exclusivo de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), y que el Legislativo no podía legislar al respecto. Esta decisión ignoró el informe preparado por la Unidad de Análisis Constitucional de la Asamblea Legislativa, que opinó que el proyecto de ley "no solamente es exequible, sino que constituye el cumplimiento de las obligaciones internacionales de la República de Panamá en materia de prevención de la lesión de los derechos humanos de las personas sometidas a su jurisdicción."
En el artículo 2 del mencionado anteproyecto de Ley No.50 se exceptuaban del texto, los materiales transportados por naves de guerra y barcos auxiliares durante su paso por el Canal de Panamá, según lo dispuesto en el Artículo III (e) del Tratado Concerniente a la Neutralidad Permanente y al Funcionamiento del Canal de Panamá.
Un intercambio de notas entre el suscrito y el ambientalista, Ing. Gabriel Despaigne, se dio en marzo pasado. Ante nuestros cuestionamientos al general Omar Torrijos (q.e.p.d.), por haber firmado -como Jefe del Gobierno de Panamá- el Tratado de Neutralidad con EE.UU., a sabiendas de que nos ponía "bajo el paraguas del Pentágono", Despaigne nos explicó que el movimiento ambientalista (ISCA), al cual entonces pertenecía y que impulsaba el proyecto de ley No. 50, había establecido como estrategia, lograr primero la prohibición del paso de los barcos no militares con cargas radiactivas, para luego proponerse en otra etapa de la lucha, la denuncia del mencionado Tratado de Neutralidad. El Ing. Despaigne argumentó que, en verdad, el mencionado Tratado no es tal, porque nos pone "bajo el paraguas del pentágono", como lo dijo el propio general Torrijos al firmarlo.
Despaigne nos informó en aquella ocasión que algunos legisladores de la Comisión de Ambiente y Desarrollo habían objetado el artículo 2 del proyecto 50, y que aunque los ambientalistas estaban en total acuerdo conque son más peligrosos los barcos militares impulsados por reactores nucleares vivos e inclusive con cargas nucleares explosivas y otros materiales nucleares, tenían que dejar en claro que no era su intención violar normas internacionales aceptadas por Panamá de acuerdo a lo dispuesto en nuestra Constitución Política.
"Por otra parte, -decía el amigo Despaigne en una nota que nos envió- en esta etapa de la lucha contra el riesgo nuclear- es necesario garantizar, lo más posible, la responsabilidad por daños producto de un accidente; por tanto, y como quiera que no hay pólizas que aseguren estas coberturas y riesgos, es necesario que los países dueños de los transportes se hagan responsables, y ello es más factible en el caso de las embarcaciones militares que en las comerciales."
¿No limitará en nada el Tratado de Neutralidad el que Panamá establezca normas de seguridad para la población y vida en todo su territorio? El tránsito por el Canal y nuestras aguas territoriales debe ser pacífico y si éste constituye un riesgo para nosotros, entonces deja de ser pacífico para convertirse en seria amenaza para el mismo Canal y para la vida.
*Presidente de la Coordinadora Ambiental de Panamá Este
(pastorja@yahoo.com)

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