Amenazas a la libre expresión en democracia
Todavía hay políticos y algunos jueces en el mundo que aún no se han percatado de que en las democracias la libre expresión de las ideas, así como la protección de la confidencialidad son inquebrantables derechos que el periodista debe proteger como si fueran sagrado en el ejercicio de su profesión.
En Argentina, así como en algunos otros países latinoamericanos, aún persiste la costumbre por parte de los voceros oficiales de amenazar a los críticos con el uso de algunas oscuras y vagas leyes que protegen a los funcionarios públicos de la "difamación".
Afortunadamente, los gobiernos democráticos se han ocupado en desmantelar estos mecanismos que las dictaduras utilizaban como mordazas a la libre crítica.
En Alemania, donde aún prevalecen memorias de un férreo totalitarismo, el derecho de la libre expresión es celebrado cada año en una solemne ceremonia que se realiza cada en la Paulus Kirche, la gran catedral de Francfort, el primer domingo de octubre, anterior a la Feria Internacional del Libro, el encuentro internacional más importante de editores, agentes literarios y escritores.
Este año la atención periodística se concentró en la dura crítica que la popular escritora norteamericana Susan Sontag descargó contra el gobierno de George Bush en su discurso al recibir el prestigioso "Premio de la Paz" que la Asociación de Libreros Alemanes entrega cada año durante la ceremonia de apertura de la feria. Esta ceremonia por lo general reúne a altos funcionarios del gobierno así como a los miembros del cuerpo diplomático extranjero de Berlín.
Sin embargo este año llamó la atención la ausencia del canciller Gerhard Schroeder así como del popular ministro de Relaciones Exteriores, Joschka Fisher, quienes invocaron "compromisos anteriores" para no estar presentes en Francfort. También llamó la atención la ausencia del embajador de los Estados Unidos, Daniel Coats, un hombre de negocios amigo de Bush.
La autora no pasó por alto el rechazo del embajador. "Al dirigirme a todos ustedes en esta histórica Paulkirchez en esta ocasión, me siento inspirada y llena de humildad", declaró Sontag. "Por ello no puedo sino lamentar la ausencia deliberada del embajador de Estados Unidos, el señor Daniel Coats, cuya negativa a asistir a la reunión de hoy, invitado por la Asociación de Libreros Alemanes en junio, cuando se anunció el Premio de la Paz de este año, muestra que está más interesado en afirmar la posición ideológica y el carácter reactivo y rencoroso del gobierno de Bush, que en cumplir con su normal deber diplomático de representar los intereses y la reputación de su--de mi--país".
El periódico "Frankfurter Allgemeine Zeitung" anotó que el único político que asistió a la ceremonia fue el representante del conservador partido de Baviera, anotando con no poca ironía, que este sería "uno de los políticos que aún lee libros".
En tanto, durante una reciente visita que este corresponsal realizó a Buenos Aires, la diputada nacional y líder oposicionista, Elisa Carrió, denunció que el gobierno nacional ejerce "presión sobre la prensa" y dijo tener "más de 15 testimonios" que prueban esa acusación.
Es dudoso de que el gobierno de Nestor Kirchner, uno de los más democráticos que Argentina ha tenido en las recientes décadas, esté dispuesto a amenazar la libertad de expresión. No obstante, algunos de sus aliados políticos sin duda expresaron su disconformidad con las constantes críticas de Carrió a lo que ella reacciona airadamente.
"Cuando un gobierno llama permanentemente a los periodistas, y especialmente si son periodistas jóvenes que dependen de una gran empresa o medio de comunicación, eso genera una autocensura muy fuerte", dijo Carrió al periódico bonaerense LA NACION.
La acusación fue rechazada de plano por la Casa Rosada por el jefe de gabinete de Kirchner, Alberto Fernández.
La polémica comenzó el domingo último, cuando la diputada chaqueña lanzó públicamente la acusación en el programa televisivo "Día D clásico", que se emite por América TV.
En Argentina, así como en algunos otros países latinoamericanos, aún persiste la costumbre por parte de los voceros oficiales de amenazar a los críticos con el uso de algunas oscuras y vagas leyes que protegen a los funcionarios públicos de la "difamación".
Afortunadamente, los gobiernos democráticos se han ocupado en desmantelar estos mecanismos que las dictaduras utilizaban como mordazas a la libre crítica.
En Alemania, donde aún prevalecen memorias de un férreo totalitarismo, el derecho de la libre expresión es celebrado cada año en una solemne ceremonia que se realiza cada en la Paulus Kirche, la gran catedral de Francfort, el primer domingo de octubre, anterior a la Feria Internacional del Libro, el encuentro internacional más importante de editores, agentes literarios y escritores.
Este año la atención periodística se concentró en la dura crítica que la popular escritora norteamericana Susan Sontag descargó contra el gobierno de George Bush en su discurso al recibir el prestigioso "Premio de la Paz" que la Asociación de Libreros Alemanes entrega cada año durante la ceremonia de apertura de la feria. Esta ceremonia por lo general reúne a altos funcionarios del gobierno así como a los miembros del cuerpo diplomático extranjero de Berlín.
Sin embargo este año llamó la atención la ausencia del canciller Gerhard Schroeder así como del popular ministro de Relaciones Exteriores, Joschka Fisher, quienes invocaron "compromisos anteriores" para no estar presentes en Francfort. También llamó la atención la ausencia del embajador de los Estados Unidos, Daniel Coats, un hombre de negocios amigo de Bush.
La autora no pasó por alto el rechazo del embajador. "Al dirigirme a todos ustedes en esta histórica Paulkirchez en esta ocasión, me siento inspirada y llena de humildad", declaró Sontag. "Por ello no puedo sino lamentar la ausencia deliberada del embajador de Estados Unidos, el señor Daniel Coats, cuya negativa a asistir a la reunión de hoy, invitado por la Asociación de Libreros Alemanes en junio, cuando se anunció el Premio de la Paz de este año, muestra que está más interesado en afirmar la posición ideológica y el carácter reactivo y rencoroso del gobierno de Bush, que en cumplir con su normal deber diplomático de representar los intereses y la reputación de su--de mi--país".
El periódico "Frankfurter Allgemeine Zeitung" anotó que el único político que asistió a la ceremonia fue el representante del conservador partido de Baviera, anotando con no poca ironía, que este sería "uno de los políticos que aún lee libros".
En tanto, durante una reciente visita que este corresponsal realizó a Buenos Aires, la diputada nacional y líder oposicionista, Elisa Carrió, denunció que el gobierno nacional ejerce "presión sobre la prensa" y dijo tener "más de 15 testimonios" que prueban esa acusación.
Es dudoso de que el gobierno de Nestor Kirchner, uno de los más democráticos que Argentina ha tenido en las recientes décadas, esté dispuesto a amenazar la libertad de expresión. No obstante, algunos de sus aliados políticos sin duda expresaron su disconformidad con las constantes críticas de Carrió a lo que ella reacciona airadamente.
"Cuando un gobierno llama permanentemente a los periodistas, y especialmente si son periodistas jóvenes que dependen de una gran empresa o medio de comunicación, eso genera una autocensura muy fuerte", dijo Carrió al periódico bonaerense LA NACION.
La acusación fue rechazada de plano por la Casa Rosada por el jefe de gabinete de Kirchner, Alberto Fernández.
La polémica comenzó el domingo último, cuando la diputada chaqueña lanzó públicamente la acusación en el programa televisivo "Día D clásico", que se emite por América TV.