"América Latina: Conciencia y nación"...
La octava reunión de Ministros de Estado del Grupo de Río y la Unión Europea se celebra conjuntamente, los días once y doce del presente mes; por feliz coincidencia, en vísperas del "Día de la Amistad", conmemoración en la que supuestamente nos damos un abrazo cordial, en aras de una mejor relación a nivel de naciones y poblaciones paupérrimas de nuestra América, jacarandosa e irredenta, huérfana de auténticos dirigentes.
En 1976 publicó el doctor Rafael Caldera dos libros. Uno de ellos destaca la obra de Pedro Gual, cuya meritoria vida pública se inició en 1810 con la primera República de Venezuela y terminó 52 años después con el derrocamiento de Gual de la Presidencia de Venezuela y su fallecimiento en Guayaquil, el 6 de mayo de 1862. Pedro Gual tuvo la actuación más destacada en el Congreso Anfictiónico, convocado por el Libertador desde Lima, el 7 de diciembre de 1824, dos días antes de la victoria de Ayacucho, que consolidó la independencia de América Hispana. El Congreso de Panamá se realizó del 22 de junio al 15 de julio de 1826, bajo la presidencia de Pedro Gual.
Rafael Caldera, bolivariano de sentimientos y conocimientos profundos sobre la vida, la obra y el mensaje del Libertador, considera que en la integración latinoamericana está la única posibilidad de la realización plena de nuestro destino continental. Por eso, en el sesquicentenario del Congreso de Panamá y en su ensayo sobre Pedro Gual, produjo la más notable interpretación sobre los propósitos de Bolívar para crear el nacionalismo latinoamericano.
Bajo los auspicios de la Universidad Simón Bolívar, de Caracas, se desarrolló en la Capital venezolana, en mayo de 1976, un seminario sobre "América Latina: Conciencia y Nación", que fue uno de los más extraordinarios eventos de aquel entonces. Encuentro de personalidades sobresalientes de la América Latina, en el que se debatió sobre la problemática y el destino de esta parte del Continente. Tocó al doctor Rafael Caldera la parte más importante, como fue la clausura del Seminario, para lo cual desarrolló un tema fundamental:"Nacionalismo latinoamericano".
Partiendo de los ideales planteados por los precursores de nuestra independencia y del propio Simón Bolívar, demostró Caldera, que el ideal de la unidad latinoamericana nunca ha dejado de orientar nuestros afanes históricos. Hizo ver que hoy, más que nunca, Nuestra América como la llamó José Martí puede verse a sí misma integrada como Nación de Repúblicas. La posibilidad es ésta, porque es un ideal basado en un consenso. Pero lo que importa, en esta etapa de nuestra Historia, es su realización, su puesta en práctica. Hay grandes dificultades en el camino, derivadas sobre todo de la naturaleza competitiva de nuestras economías y de la pluralidad de regímenes políticos. Pero los factores positivos privan, la unidad de lengua, de religión, de cultura, y, sobre todo, la clara conciencia de un destino común. La realización, por eso, depende de nosotros mismos y en este proceso grandioso de integración, la labor concertada de los intelectuales habrá de ser de importancia decisiva, porque ellos más que nadie pueden contribuir a intensificar la creciente conciencia de nación latinoamericana que hará posible realizar la meta de nuestra Historia.
En la Universidad Iberoamericana de "Santa María de la Rábida", en Huelva, Andalucía, España, se reunieron en 1975 eminentes especialistas en ciencias sociales y jurídicas. El doctor Rafael Caldera fue invitado en su doble condición de sociólogo y de hombre con experiencia de Gobierno. Con sus impresiones de esa reunión y sus intervenciones en ella, Caldera publicó en 1976 su libro "Reflexiones de la Rábida". En esta obra existen conceptos muy modernos y precisos sobre las relaciones entre el Derecho y la vida social, disciplinas que el doctor Caldera cultiva, como especialista, en la investigación, como legislador, como maestro universitario y como dirigente político creador y positivo. Nosotros, con el mayor respeto y consideración, recomendamos su lectura a los dignatarios que nos honran con su presencia a la octava reunión ministerial del "Grupo de Río", convocada para el once y doce del mes en curso, aquí, en Panamá.
Rafael Caldera ha estudiado a fondo, la vida y el pensamiento de los próceres venezolanos. Ellos fueron los libertadores y precursores de la construcción de un destino temporalmente frustrado por obra del caudillismo localista y de las dictaduras arbitrarias. Sobre el magisterio de Andrés Bello ha escrito Caldera las páginas más hermosas de interpretación y de exégesis. Es que hay pocas figuras en América y en el Mundo como Andrés Bello, para la docencia, para la creación de instituciones, para forjar Patrias, para dignificar y exaltar el don por excelencia que Dios ha dado a los hombres, como es la palabra y su sistematizada expresión, que es el lenguaje. Bello fue con razón el "Maestro de las Américas".
Cuentan que una vez, galopando por los médanos de Coro, preguntaron a Sucre, frente al desolado arenal: ¿Qué produce esta tierra?... y el Vencedor de Ayacucho respondió serenamente: ¡Esta tierra produce hombres!
En 1976 publicó el doctor Rafael Caldera dos libros. Uno de ellos destaca la obra de Pedro Gual, cuya meritoria vida pública se inició en 1810 con la primera República de Venezuela y terminó 52 años después con el derrocamiento de Gual de la Presidencia de Venezuela y su fallecimiento en Guayaquil, el 6 de mayo de 1862. Pedro Gual tuvo la actuación más destacada en el Congreso Anfictiónico, convocado por el Libertador desde Lima, el 7 de diciembre de 1824, dos días antes de la victoria de Ayacucho, que consolidó la independencia de América Hispana. El Congreso de Panamá se realizó del 22 de junio al 15 de julio de 1826, bajo la presidencia de Pedro Gual.
Rafael Caldera, bolivariano de sentimientos y conocimientos profundos sobre la vida, la obra y el mensaje del Libertador, considera que en la integración latinoamericana está la única posibilidad de la realización plena de nuestro destino continental. Por eso, en el sesquicentenario del Congreso de Panamá y en su ensayo sobre Pedro Gual, produjo la más notable interpretación sobre los propósitos de Bolívar para crear el nacionalismo latinoamericano.
Bajo los auspicios de la Universidad Simón Bolívar, de Caracas, se desarrolló en la Capital venezolana, en mayo de 1976, un seminario sobre "América Latina: Conciencia y Nación", que fue uno de los más extraordinarios eventos de aquel entonces. Encuentro de personalidades sobresalientes de la América Latina, en el que se debatió sobre la problemática y el destino de esta parte del Continente. Tocó al doctor Rafael Caldera la parte más importante, como fue la clausura del Seminario, para lo cual desarrolló un tema fundamental:"Nacionalismo latinoamericano".
Partiendo de los ideales planteados por los precursores de nuestra independencia y del propio Simón Bolívar, demostró Caldera, que el ideal de la unidad latinoamericana nunca ha dejado de orientar nuestros afanes históricos. Hizo ver que hoy, más que nunca, Nuestra América como la llamó José Martí puede verse a sí misma integrada como Nación de Repúblicas. La posibilidad es ésta, porque es un ideal basado en un consenso. Pero lo que importa, en esta etapa de nuestra Historia, es su realización, su puesta en práctica. Hay grandes dificultades en el camino, derivadas sobre todo de la naturaleza competitiva de nuestras economías y de la pluralidad de regímenes políticos. Pero los factores positivos privan, la unidad de lengua, de religión, de cultura, y, sobre todo, la clara conciencia de un destino común. La realización, por eso, depende de nosotros mismos y en este proceso grandioso de integración, la labor concertada de los intelectuales habrá de ser de importancia decisiva, porque ellos más que nadie pueden contribuir a intensificar la creciente conciencia de nación latinoamericana que hará posible realizar la meta de nuestra Historia.
En la Universidad Iberoamericana de "Santa María de la Rábida", en Huelva, Andalucía, España, se reunieron en 1975 eminentes especialistas en ciencias sociales y jurídicas. El doctor Rafael Caldera fue invitado en su doble condición de sociólogo y de hombre con experiencia de Gobierno. Con sus impresiones de esa reunión y sus intervenciones en ella, Caldera publicó en 1976 su libro "Reflexiones de la Rábida". En esta obra existen conceptos muy modernos y precisos sobre las relaciones entre el Derecho y la vida social, disciplinas que el doctor Caldera cultiva, como especialista, en la investigación, como legislador, como maestro universitario y como dirigente político creador y positivo. Nosotros, con el mayor respeto y consideración, recomendamos su lectura a los dignatarios que nos honran con su presencia a la octava reunión ministerial del "Grupo de Río", convocada para el once y doce del mes en curso, aquí, en Panamá.
Rafael Caldera ha estudiado a fondo, la vida y el pensamiento de los próceres venezolanos. Ellos fueron los libertadores y precursores de la construcción de un destino temporalmente frustrado por obra del caudillismo localista y de las dictaduras arbitrarias. Sobre el magisterio de Andrés Bello ha escrito Caldera las páginas más hermosas de interpretación y de exégesis. Es que hay pocas figuras en América y en el Mundo como Andrés Bello, para la docencia, para la creación de instituciones, para forjar Patrias, para dignificar y exaltar el don por excelencia que Dios ha dado a los hombres, como es la palabra y su sistematizada expresión, que es el lenguaje. Bello fue con razón el "Maestro de las Américas".
Cuentan que una vez, galopando por los médanos de Coro, preguntaron a Sucre, frente al desolado arenal: ¿Qué produce esta tierra?... y el Vencedor de Ayacucho respondió serenamente: ¡Esta tierra produce hombres!