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Amistad, amigos y amigas


Después de la familia, una buena amistad. Existen conocidos, "amiganchos" como decía mi mamá; pero amigos no es fácil tener. Es importante valorar su significado y estimar la expresión de algo que se define como: "afecto personal, puro y desinteresado, ordinariamente recíproco y que nace y se fortalece con el trato". No es fácil conseguir amigos verdaderos, aquellos dispuestos a sacrificar comodidades, relajamientos, por complacerlos y servirles.
Una amistad tiene que ser probada; no puede tomarse como amigos a personas que conoces recientemente y demuestran simpatía y compenetración, ya que puede tratarse sólo de una relación superficial, interesada, que pretende algún beneficio de parte de uno. Te abren sus casas, te ofrecen lo que no has recibido antes; sin embargo, no puedes llamarlos amigos hasta no haberlos probado, y esa prueba, a veces lleva años.
Me agrada conocer a la gente profundamente; puedo tener una relación rápida con la gente y enseguida me hago una opinión de los mismos. Como no todo es perfecto, en ocasiones nos equivocamos y esa impresión, primero, resulta contraria a la que sacamos en un principio. Cuántas veces debemos pedirnos disculpas por haber pensado mal de alguien y reconoce el error en la apreciación. Tener una buena amistad es lindo y mi aprecio por la misma llega al egoísmo de quererla sólo para mí o de cuidarla tanto, para no perderla.
Sin embargo, no es fácil encontrar una verdadera amistad. Somos amigos mientras el uno no necesite del otro; mientras el uno no disturbe al otro; mientras uno de los dos no tenga que salirse de su camino para ayudar al otro. Cuando un día amaneces deprimida y no sabes la razón, necesitas conversar con alguien que te escuche, te ayude y solucione, aunque sea en parte tus preocupaciones, llamas a una amiga y se lo comentas, y esa amiga que debe ir a su trabajo, se desvía de su camino para llegar a tu casa y conversar contigo durante dos horas hasta sentir que estás mejor y con su ayuda ha logrado encontrar la causa de tu depresión temporal. No es posible la duda de que es tu verdadera amiga; desde ese momento estás dispuesto a enmarcarla como tal.
Igualmente existen esos que has creído amigos. Sin embargo, intereses de otros amigos de ellos privan sobre los tuyos, llegas a concluir que viviste tantos años pisando algodones en vez de una base sólida. Una amistad firme está por encima de la política, de los bochinches, de las disensiones. Desde que entré públicamente en política, perdí amistades que creía verdaderas. Cuando murió mi marido, perdí otras y me di cuenta de no haberlos contado nunca entre mis amistades, sino entre las de él. Personalmente perdería la cuenta de los amigos desaparecidos como tal y algunos me han hecho daño. Cuando esto sucede, lo siento en el alma; pero, los años me han enseñado a filtrar esas personas; a darme cuenta de que sientes deseos abiertos de contar intimidades a esos amigos y sientes libertad para pedir favores y no te disgustas internamente por lo que ellos te piden a ti.
Pero, cuando un amigo de varios años a quien has brindado tu cariño, te ofende públicamente creyendo que sus afirmaciones eran secretas y las está haciendo públicas, se siente que te arrancan de muy adentro algo hermoso que no volverá y, quieras o no, te entra desconfianza hacia los demás hasta que equilibres tus pensamientos y ubiques la realidad. ¡Que lástima! No tanto por mí que me sobran amigos, sino por esa persona que perdió mi aprecio y afecto. Quizás para él no soy importante, pero él sí lo era para mí.
No confíen en todos. Pero, cuando encuentres un amigo o una amiga de veras, cuídala, hasta dar tu vida por ella; cuéntale tus problemas y él o ella lo harán suyos y encontrarás en ellos el mejor apoyo. Una buena amistad es hermoso. ¡Dios nos las conserve siempre!.

101 años de Panamá América

 
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