Ampliación de la brecha
Ampliación de la brecha, pero aquella que divide a los "más" de los "menos", y no me refiero a cantidad sino a "calidad" de vida. La frase se la escuché a un respetado jubilado que a pesar de sus años mostraba carácter al decirla. Necesario es recordar que justamente el país tiene el dudoso honor de encontrarse entre aquellos en los que la diferencia entre los que más tienen y los que menos, es cada vez mayor. ¿Cómo hemos llegado a tan lamentable circunstancia?
No me encuentro entre los que afirman que siempre ha sido así en Panamá. La historia vivida no me deja asumir esa posición derrotista, y más cuando a finales de los 60 presenciábamos una movilidad social y bienestar de riqueza compartida modestamente, alcanzada por quienes estudiaban en nuestro propio suelo. Salten si quieren los cínicos a gritarme, miren, aquí la educación pública estuvo a la cabeza de la privada por años, al punto de que la única institución de alta enseñanza hasta esa década, la Universidad de Panamá, produjo nuestros mejores profesionales de la Medicina, Ingeniería, Arquitectura, Docencia, Derecho, Odontología, completen uds. la larga lista. Y a un costo honroso, nada de matrícula exorbitante, con bibliotecas modestas pero razonablemente al día, por lo menos, en Arquitectura, donde estudié; tengo muchas amistades egresadas de las otras facultades y su profesionalismo ha sido destacado tanto aquí como fuera del país. Quien quiso estudiar en la "U", aprovechó una maravillosa oportunidad. En particular, recuerdo que a partir de la década del 70, cuando me iniciaba en las experiencias de trabajo en el área canalera, encontraba que muchos, la mayoría, de los profesionales que laboraban en la antigua Compañía del Canal y en las bases militares, eran nacionales egresados de la UP, antes de 1968. Esta fue la base sólida donde se fundó la capacidad panameña de manejar el Canal, y no en la demagogia barata con que el régimen militar trató de destruir el alto nivel educativo que dicha alta casa de estudios impartía.
Ahora nos resucitan la tesis de la "cultura de la pobreza" para afirmar que los más (pobres) tienen culpa propia de su infortunio. Sí y no, pues tal tesis ha sido superada, para muestra un botón: fue justamente en México -conejillo de indias del mencionado análisis sociológico- donde mediante los tratados de libre comercio y la industrialización además de la inversión estatal se iba a erradicar la pobreza. Los resultados reales: el número de nuevos multimillonarios más alto de Latinoamérica, colapso de la economía en la década del 90, con el agravante de que el Estado (es decir el pueblo mexicano) sacó del atolladero en que se metieron las constructoras de carreteras (algunas se trasladaron a Panamá) por la rampante corrupción. Si no me creen, pregúntense por dónde andará Salinas de Gortari, aparte de venir aquí a dictar charlas. Es decir, importan poco los análisis antropológicos sesgados, cuando de lo que se trata es de algo bastante viejo en el mundo: la codicia humana sin límites. Es justo lo que presenciamos impávidos al apreciar el retrato de cuerpo entero que las clases dominantes panameñas se han tomado al salir en masa a apoyar el megaproyecto dionisiaco de la ampliación del Canal , mal concebido, mal estimado y peor presentado por el gobierno: como la panacea para nuestros padecimientos tecnológicos, económicos y sociales.
La crisis de salud que aún nos azota es el mejor calibrador de la brecha existente entre ricos y pobres, la cual se ampliaría aún más. Toca entonces hacer un alto en el camino y reconsiderar nuestras prioridades.
"La comunidad marítima internacional ha reconocido el éxito logrado por Panamá, y como muestra de esta credibilidad está el hecho de que las líneas navieras han decidido aumentar el uso del Canal a corto y mediano plazo", subrayó Sabonge.
La excelente administración del Canal por parte de los panameños es reconocida también por el director del Instituto del Canal de la Universidad de Panamá (UP), Pablo Armuelles.
"El Canal no ha perdido su capacidad sino por el contrario, se ha fortalecido en muchas áreas en el mismo aspecto funcional de la vía Interoceánica", manifestó Armuelles a Panamá América.
Asimismo, consideró que el Canal "ya no es un instrumento básico de guerra" porque hoy juega un papel más importante dentro del desarrollo comercial de la marina mercante.
Para Armuelles esta nueva etapa iniciada con la aprobación del proyecto de ampliación debe ir acompañada de un Plan Estratégico de Desarrollo Nacional.
"Ese plan tiene que incluir no sólo la construcción del tercer juego de esclusas, sino todos los otros mega proyectos que tienen posibilidades en Panamá, hidroeléctricas, refinerías o la construcción de edificios altos", subrayó.
La ACP desarrolló la credibilidad mediante el mejoramiento del servicio y la aplicación de altos estándares de seguridad y operación.
Para lograr esto, la ACP obtuvo la renombrada certificación ISO para operaciones marítimas, capacitación y desarrollo.
Además, redujo el tiempo en aguas del Canal de 32.9 horas en el año fiscal 1999 a 26.7 horas en el año fiscal 2004 y disminuyó el número de accidentes, de 28 en el año fiscal 1999 a 10 accidentes en el 2004, imponiendo un récord de seguridad en el 2004.
No me encuentro entre los que afirman que siempre ha sido así en Panamá. La historia vivida no me deja asumir esa posición derrotista, y más cuando a finales de los 60 presenciábamos una movilidad social y bienestar de riqueza compartida modestamente, alcanzada por quienes estudiaban en nuestro propio suelo. Salten si quieren los cínicos a gritarme, miren, aquí la educación pública estuvo a la cabeza de la privada por años, al punto de que la única institución de alta enseñanza hasta esa década, la Universidad de Panamá, produjo nuestros mejores profesionales de la Medicina, Ingeniería, Arquitectura, Docencia, Derecho, Odontología, completen uds. la larga lista. Y a un costo honroso, nada de matrícula exorbitante, con bibliotecas modestas pero razonablemente al día, por lo menos, en Arquitectura, donde estudié; tengo muchas amistades egresadas de las otras facultades y su profesionalismo ha sido destacado tanto aquí como fuera del país. Quien quiso estudiar en la "U", aprovechó una maravillosa oportunidad. En particular, recuerdo que a partir de la década del 70, cuando me iniciaba en las experiencias de trabajo en el área canalera, encontraba que muchos, la mayoría, de los profesionales que laboraban en la antigua Compañía del Canal y en las bases militares, eran nacionales egresados de la UP, antes de 1968. Esta fue la base sólida donde se fundó la capacidad panameña de manejar el Canal, y no en la demagogia barata con que el régimen militar trató de destruir el alto nivel educativo que dicha alta casa de estudios impartía.
Ahora nos resucitan la tesis de la "cultura de la pobreza" para afirmar que los más (pobres) tienen culpa propia de su infortunio. Sí y no, pues tal tesis ha sido superada, para muestra un botón: fue justamente en México -conejillo de indias del mencionado análisis sociológico- donde mediante los tratados de libre comercio y la industrialización además de la inversión estatal se iba a erradicar la pobreza. Los resultados reales: el número de nuevos multimillonarios más alto de Latinoamérica, colapso de la economía en la década del 90, con el agravante de que el Estado (es decir el pueblo mexicano) sacó del atolladero en que se metieron las constructoras de carreteras (algunas se trasladaron a Panamá) por la rampante corrupción. Si no me creen, pregúntense por dónde andará Salinas de Gortari, aparte de venir aquí a dictar charlas. Es decir, importan poco los análisis antropológicos sesgados, cuando de lo que se trata es de algo bastante viejo en el mundo: la codicia humana sin límites. Es justo lo que presenciamos impávidos al apreciar el retrato de cuerpo entero que las clases dominantes panameñas se han tomado al salir en masa a apoyar el megaproyecto dionisiaco de la ampliación del Canal , mal concebido, mal estimado y peor presentado por el gobierno: como la panacea para nuestros padecimientos tecnológicos, económicos y sociales.
La crisis de salud que aún nos azota es el mejor calibrador de la brecha existente entre ricos y pobres, la cual se ampliaría aún más. Toca entonces hacer un alto en el camino y reconsiderar nuestras prioridades.
"La comunidad marítima internacional ha reconocido el éxito logrado por Panamá, y como muestra de esta credibilidad está el hecho de que las líneas navieras han decidido aumentar el uso del Canal a corto y mediano plazo", subrayó Sabonge.
La excelente administración del Canal por parte de los panameños es reconocida también por el director del Instituto del Canal de la Universidad de Panamá (UP), Pablo Armuelles.
"El Canal no ha perdido su capacidad sino por el contrario, se ha fortalecido en muchas áreas en el mismo aspecto funcional de la vía Interoceánica", manifestó Armuelles a Panamá América.
Asimismo, consideró que el Canal "ya no es un instrumento básico de guerra" porque hoy juega un papel más importante dentro del desarrollo comercial de la marina mercante.
Para Armuelles esta nueva etapa iniciada con la aprobación del proyecto de ampliación debe ir acompañada de un Plan Estratégico de Desarrollo Nacional.
"Ese plan tiene que incluir no sólo la construcción del tercer juego de esclusas, sino todos los otros mega proyectos que tienen posibilidades en Panamá, hidroeléctricas, refinerías o la construcción de edificios altos", subrayó.
La ACP desarrolló la credibilidad mediante el mejoramiento del servicio y la aplicación de altos estándares de seguridad y operación.
Para lograr esto, la ACP obtuvo la renombrada certificación ISO para operaciones marítimas, capacitación y desarrollo.
Además, redujo el tiempo en aguas del Canal de 32.9 horas en el año fiscal 1999 a 26.7 horas en el año fiscal 2004 y disminuyó el número de accidentes, de 28 en el año fiscal 1999 a 10 accidentes en el 2004, imponiendo un récord de seguridad en el 2004.