Ampliación de la Interamericana
Uno de los logros que no se pueden escatimar a la actual administración de Ernesto Pérez Balladares es el de haber llevado adelante sus proyectos viales, grandes y pequeños. El más espectacular es el que se levanta frente a los ojos de quienes viajamos frecuentemente desde la capital hacia el interior y viceversa.
Tan pronto hubo tomado posesión de su cargo el actual mandatario, sugerimos incrédulos que en vez de abocarse a cumplir su anunciada promesa de campaña de convertir a cuatro carriles la actual vía Interamericana hasta David, debía conformarse con extender la actual autopista desde La Chorrera hasta Capira. No pensamos jamás que intentaría seriamente realizar lo prometido.
Los costos eran demasiado y el esfuerzo cuestionable, habida consideración de la pesada deuda externa, y los problemas sociales que deberían atenderse sobre cualquier otra prioridad. La pobreza alcanza niveles intolerables, 45%, y la desnutrición infantil causa pavor al sur de Veraguas y el oriente chiricano, entre otras penosas situaciones.
Por momentos nos intrigaron y hasta criticamos las ampliaciones parciales alternadas a tres carriles entre San Carlos y Río Hato, convencidos de que si bien constituían alguna mejora, invitarían a infracciones que causarían colisiones frontales, en disputa del tercer carril para rebasar.
Pero mientras el tiempo transcurría, los trabajos seguían sin descanso, más ambiciosos y prolongados. Anuncios posteriores confirmaron que la ampliación a cuatro carriles de toda la Interamericana, estaba en pleno proceso. La cantidad de equipo pesado parecía no tener fin; y hasta los míticos Altos de Campana están siendo ensanchados y cambiada su fisonomía.
Hay cierta devastación y derribo de árboles; pero eso es inevitable. El progreso ha de cobrar algún costo a la Naturaleza, correspondiéndonos procurar que sea el mínimo posible. Con todo y eso, a la altura de Sajalices, bajando Campana a la derecha, un imponente árbol "barrigón", con tronco elevado y en forma de barril ha sido milagrosamente respetado, simbolizando acaso la preservación del frágil equilibrio.
En fin, mientras los tractores y cuchillas avanzan inexorables en distintos frentes a lo largo de la Interamericana, el ministro de Obras Públicas, Luis Blanco y el presidente Pérez Balladares, inauguraron el viernes 20 de febrero el tramo de cuatro carriles entre La Chorrera y Capira. Lo que ello significará en concepto de ahorro de tiempo, seguridad, combustible, y fomento del turismo interno y la economía interiorana, lo veremos en breve.
La regia obra llevará prosperidad y abrirá nuevas oportunidades a una región que lo requiere desesperadamente tras el ciclón de la apertura del mercado agropecuario internacional. Nuevos hoteles, más proyectos de playa y descanso florecerán, más pequeñas industrias se inaugurarán, más carpinteros, panaderos, ebanistas, artesanos, etc. encontrarán salida a sus productos y servicios. Ya era hora.
Tan pronto hubo tomado posesión de su cargo el actual mandatario, sugerimos incrédulos que en vez de abocarse a cumplir su anunciada promesa de campaña de convertir a cuatro carriles la actual vía Interamericana hasta David, debía conformarse con extender la actual autopista desde La Chorrera hasta Capira. No pensamos jamás que intentaría seriamente realizar lo prometido.
Los costos eran demasiado y el esfuerzo cuestionable, habida consideración de la pesada deuda externa, y los problemas sociales que deberían atenderse sobre cualquier otra prioridad. La pobreza alcanza niveles intolerables, 45%, y la desnutrición infantil causa pavor al sur de Veraguas y el oriente chiricano, entre otras penosas situaciones.
Por momentos nos intrigaron y hasta criticamos las ampliaciones parciales alternadas a tres carriles entre San Carlos y Río Hato, convencidos de que si bien constituían alguna mejora, invitarían a infracciones que causarían colisiones frontales, en disputa del tercer carril para rebasar.
Pero mientras el tiempo transcurría, los trabajos seguían sin descanso, más ambiciosos y prolongados. Anuncios posteriores confirmaron que la ampliación a cuatro carriles de toda la Interamericana, estaba en pleno proceso. La cantidad de equipo pesado parecía no tener fin; y hasta los míticos Altos de Campana están siendo ensanchados y cambiada su fisonomía.
Hay cierta devastación y derribo de árboles; pero eso es inevitable. El progreso ha de cobrar algún costo a la Naturaleza, correspondiéndonos procurar que sea el mínimo posible. Con todo y eso, a la altura de Sajalices, bajando Campana a la derecha, un imponente árbol "barrigón", con tronco elevado y en forma de barril ha sido milagrosamente respetado, simbolizando acaso la preservación del frágil equilibrio.
En fin, mientras los tractores y cuchillas avanzan inexorables en distintos frentes a lo largo de la Interamericana, el ministro de Obras Públicas, Luis Blanco y el presidente Pérez Balladares, inauguraron el viernes 20 de febrero el tramo de cuatro carriles entre La Chorrera y Capira. Lo que ello significará en concepto de ahorro de tiempo, seguridad, combustible, y fomento del turismo interno y la economía interiorana, lo veremos en breve.
La regia obra llevará prosperidad y abrirá nuevas oportunidades a una región que lo requiere desesperadamente tras el ciclón de la apertura del mercado agropecuario internacional. Nuevos hoteles, más proyectos de playa y descanso florecerán, más pequeñas industrias se inaugurarán, más carpinteros, panaderos, ebanistas, artesanos, etc. encontrarán salida a sus productos y servicios. Ya era hora.