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Ampliación: de lo obsoleto a lo actual


QUE SE haya venido sosteniendo que "ampliar el Canal no es lo mismo que modernizarlo" es una cuestión que raya con la misma lógica de las cosas. Tal vez si se expresara que "no necesariamente ampliar el Canal" se corresponde con "modernizar el Canal de Panamá", es otra cuestión que desde la perspectiva óntica podríamos acceder a comprender y ello si nos enmarcamos dentro de determinados conceptos e ideas como lo son: ¿Cómo se va a ampliar el Canal?; ¿Qué tipo de tecnología se va a utilizar para dicha ampliación?, ¿Existencia de los estudios que se han efectuado para hacer viable la ampliación?, ¿Quiénes han hecho dichos estudios y la autoridad o experiencia que ostentan para formular dichos estudios?, etc. Es decir, la modernización estará condicionada a la efectiva y concreta posibilidad de poner el Canal de Panamá, tras su ampliación, en capacidad de competitividad frente a la existencia de otras vías o potencial construcción de nuevas y de esta manera seguir prestando al mundo entero el servicio de vía de tránsito obligada para el transporte y comercio marítimo internacional, cuestión que se pone de relieve y trasciende con la expresión "Canal Interoceánico". De modo tal que la ampliación del Canal de Panamá , acorde con la más alta tecnología, propia de las megas construcciones, sí lleva ínsita la idea de la concreta modernización de nuestra principal y más importante vía acuática. Modernizamos en la medida que nos adecuamos a la idea de lo actual y contemporáneo. No estar actualizados conlleva la idea de lo atrasado, lo desfasado, y pone de relieve, al mismo tiempo, el concepto de lo obsoleto, de lo que está en desuso. Lo que queda en desuso, por otra parte, pierde vigencia, actualidad, presencia, utilidad, y pasa al archivo de "lo que fue" y no será más. Si se profundizan estas nociones, tendríamos que configurar un análisis dialéctico de lo siguiente: ¿Todo aquello que queda en desuso a dónde se remonta? Pues, habría que contestar, que simple y sencillamente, a la idea de lo "pasado" y de lo "histórico". Como bien dice el sabio Salomón "¿Qué es lo que fue? Y se contesta respondiéndose "Lo que ya no será".
La vigencia de lo existente está, obviamente, condicionada a la idea de la temporalidad. Por ello, los juristas como cualquier otro profesional, tendemos a relacionar, siempre, vigencia con eficacia. Cuando no se tiene vigencia se pierde la eficacia de las normas, eso lo predicamos de modo constante, casi hasta el cansancio, los juristas. Del mismo modo los ingenieros, arquitectos, médicos, legos y profanos, cultos y no cultos, en fin. Los juristas también hemos aprendido que la vigencia de la norma no la hace necesariamente positiva, por ello hemos añadido el concepto de la eficacia para ponderar un derecho vigente y eficaz. El pensamiento no es nuestro sino del célebre jurista mejicano Eduardo García Maynez.
La ampliación del Canal de Panamá, luego, deviene en una cuestión necesariamente ontológica: si se toma en cuenta que forma parte de nuestro devenir cósico: el Canal de Panamá forma parte integral de nuestro mundo de cosas sobresaliendo como el principal recurso de los panameños. Siendo así las cosas: ¿No debemos advertir mayor seriedad por nuestra parte cuando debatimos en torno a la posibilidad de ampliar o no ampliar el Canal tras la expedición voluntarista de un "sí" o un "no" el día 22 de octubre del año en curso cuando todos los panameños en capacidad jurídica de emitir el voto concurramos a la convocatoria de un referéndum nacional, tal y como lo dispone la preceptiva constitucional?
Como bien lo precisó la Iglesia Católica, a través de su pronunciamiento episcopal, criterio que compartimos, lo que no puede tolerarse es la demagogia o el perverso afán electoral -tergiversación del efectivo disenso democrático- en aras de pervertir la idea de la ampliación y consiguiente modernización del Canal de Panamá.
Enhorabuena toda concurrencia al disenso democrático, el legítimo, serio, objetivo, libre de "ñamuras", propio de las sociedades que persiguen el sentido de "lo maduro", pero también libre de posiciones anárquicas, autoritarias, por demás, que plagadas de subjetividad, y que en última instancia tienen como propósito único el pretender desconocer todo sentido de equilibrio social. Son estos los que enarbolan la bandera "todo lo que se haga para bien siempre estará mal". Los tales son dormideras que roban la sabia con que debe nutrirse el árbol fuerte de la Patria. Que se dicen ser amigos del pueblo y en el fondo son Judas enmascarados de presunta piedad y de malos espíritus. La ampliación en los términos de adecuación al presente traduce la idea de modernidad.
Desde los prolegómenos expuestos, preguntamos: ¿Cómo entender a los detractores del "sí" cuando obnubilan toda mínima posibilidad de generar oportunidades de empleo para la propia gente, nuestra gente, que dicen representar o al menos ser "interlocutores" de ellas?; ¿Cómo pretender coartarle el derecho a nuestro pueblo de aspirar a un mejor mañana y disponer a través del "sí" de un mejor y bondadoso futuro para nuestra sociedad en general? Lo que no podemos hacer es acostarnos en un lecho de clavos con las puntas hacia arriba y seguir de modo anonadado diciendo "no porque no".
(stekrakri@hotmail.com)
No sólo eso, sino que los cuatro puntos están garantizados por la Ley 28 que regulará la ejecución del Tercer Juego de Esclusas si los panameños decidimos aprobar su construcción en el referéndum del próximo 22 de octubre.
Como quizás puede resultar algo extenso su explicación, sólo voy a tomar como ejemplo el cuarto elemento relativo al riesgo de inversión de capital, es decir el financiamiento, que ha sido uno de los aspectos más controversiales de este debate.
En el libro se recomienda que los megaproyectos no sean respaldados con garantías del Estado, que cualquier financiamiento sea sustentado en la solidez de la obra y su propia dinámica de generación de ingresos, tal como se propone hacer con la ampliación del Canal de Panamá.
Los grupos de No pregonan, porque les conviene, que eso es imposible, que el Tercer Juego de Esclusas necesitará del aval del Estado, y para sustentarse han llegado al extremo de valerse de su demonio: el Fondo Monetario Internacional (FMI), el que antes consideraban el culpable de todos los males.
Entonces cómo me explican que unas partes del libro de Flyvberg son válidas para sus argumentos, pero otras no; es que simplemente se van desarmando sus "megamentiras".

101 años de Panamá América

 
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