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Ampliación del Canal


Todos los estudiosos de la historia, desarrollo, operación y administración del Canal de Panamá coinciden que su ampliación es necesaria para garantizar su permanencia al servicio mundial y para que continúe generando beneficios para el país para las generaciones futuras. Sus infraestructuras requieren habilitación para acomodar los nuevos navíos que ya exceden su capacidad y que mueven de manera creciente la carga mundial.
La actual administración del Canal, luego de revisar los estudios sobre la materia, hizó en forma responsable, profesional y ecuánime sus propias investigaciones para determinar cuál de las alternativas disponibles es la más conveniente. Se descartó el canal a nivel por su costo y consecuencias adversas al medio ambiente. También se desechó invitar a otros países para que, junto con Panamá, llevaran a cabo el proyecto de ampliación, porque acabamos de recuperar el canal existente y no estamos listos para recibir a otro inquilino y tener que negociar los términos y condiciones de dicha presencia.
Se concluyó que la mejor alternativa es el tercer juego de esclusas y que es viable que los panameños exitosamente logremos su diseño, financiamiento, construcción y operación. El ambicioso proyecto, además de sistemas alternos de elevadores de barcos y la construcción de nuevas esclusas terminales y dos nuevos puentes, incluiría un plan de desarrollo sostenible para toda la cuenca hidrográfica del Canal, ampliaciones en el cauce de navegación y la profundización del Lago Gatún.
Obviamente, no podemos realizarla solos. Se requiere el apoyo de los usuarios del Canal, de los mejores arquitectos e ingenieros del mundo, de mano de obra especializada y de los principales financistas internacionales. Dada la embergadura del proyecto, será necesario que el país entero esté comprometido con la obra y esté dispuesto a hacer sacrificios a corto plazo, para que las futuras generaciones disfruten de sus beneficios.
Técnicamente, nuestra Constitución Política no requiere llevar a cabo un referéndum nacional para tomar la decisión sobre qué alternativa escoger, sobre cómo realizarla, sobre a quién contratar para diseñarla o construirla, ni sobre quién la financiará, siempre que esas contrataciones no se realicen por medio de tratados o convenios internacionales celebrados por el Organo Ejecutivo. Sin embargo, aunque la Autoridad del Canal de Panamá podría hacer todo lo anterior en ejercicio de sus facultades constitucionales, la misma acertadamente ha escogido la vía del consenso nacional, el cual espera lograr a través de múltiples actividades de divulgación y consulta por todo el país.
Toca ahora a los panameños escuchar a los expertos, custionar sus planteamientos y discutir constructivamente, hasta que comprendamos las complejidades típicas de una empresa con transcendencia mundial; y apoyar las gestiones que asegurarán un Canal de Panamá moderno y en plena vigencia para las futuras generaciones.



101 años de Panamá América

 
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