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Ampliación: propuesta oficial


El señor Presidente de la República, Licdo. Martín Torrijos Espino, ha tenido a bien dar a la publicidad el proyecto de "Ampliación del Canal de Panamá", documento oficial preparado por expertos y especialistas en la materia, bajo la coordinación de la Autoridad del Canal de Panamá (ACP), para que sea del conocimiento de todos los panameños y panameñas, y pueda ser motivo de debate nacional antes de someterlo a la consideración de la ciudadanía, mediante el referéndum convocado para su aprobación o desaprobación en el mes de noviembre próximo. El Presidente ha cumplido complacido el honroso compromiso de hacer público el citado documento y debo comenzar por expresar mi reconocimiento por tan señalada y firme decisión ejecutiva y democrática.
Dio realce al acto de presentación del proyecto o estudio de "la ampliación del Canal", celebrado en Atlapa, el 24 de abril de 2006, ante un auditorio compuesto por ciudadanos de todos los sectores de la sociedad panameña, la presencia del señor Presidente Martín Torrijos Espino, acompañado del Primer Vicepresidente y Ministro de Relaciones Exteriores, Samuel Lewis Navarro, de ministros de su Gabinete y de distinguidas personalidades nacionales, quien de esa manera ha querido dar nuevo testimonio del interés que siempre le inspiran las manifestaciones del pensamiento nacional y extranjero en lo relativo a los grandes problemas en que nuestra Nación tiene interés directo o indirecto. Y el acto se vio además singularmente prestigiado por el hecho de la presencia de notables juristas, diplomáticos, profesores, periodistas y publicistas nacionales y extranjeros, en representación de la nombradía que ellos han alcanzado en las altas y nobles labores del pensamiento y de la pluma.
La idea de la ampliación del Canal fue inspirada por la necesidad de modernizar la vía interoceánica en razón de los intereses y requerimientos del comercio y de la navegación mundiales, el interés nacional para el cual es vital la explotación de las riquezas de nuestro suelo, la vida económica de las grandes potencias que constituyen el núcleo más representativo de los usuarios del Canal, y en suma, el mejor acondicionamiento que demanda el desarrollo canalero para enfrentar los retos del presente siglo.
Las consecuencias de lo que significa la ampliación del Canal en la vida nacional e internacional ya se vislumbran y tras ese hecho y sus proyecciones, seguro que vendrán los intensos debates que a diario darán cuenta los medios de comunicación nacionales y de todos los países del mundo. Las diversas opiniones a que ha dado y dará lugar el tema de la ampliación del Canal, no podrán menos de conmover hasta sus cimientos a la comunidad nacional y de engendrar el más intenso intercambio de recriminaciones y de defensas, de teorías y de argumentos, de conjeturas y de suspicacias que pocas veces se han presenciado en el campo del pensamiento nacional e internacional. Y así ha de ser porque en este "proyecto de ampliación del Canal" va envuelto el futuro o la suerte de la mayoría de los panameños y panameñas y, además, la misma paz y seguridad que algunos observadores creen ver amenazadas por las proyecciones que puedan emanar de una obra de la magnitud y envergadura como lo es la ampliación del Canal de Panamá.
La repercusión internacional que tendrá la decisión del Gobierno panameño de llevar a cabo la proyectada "ampliación del Canal" hará volver las miradas del mundo hacia la vía que enlaza las aguas de los océanos Atlántico y Pacífico, y es natural que surjan demostraciones de interés de parte de las potencias mundiales y de algunas naciones desarrolladas en participar en la billonaria inversión económica que damanda la realización de tan portentosa obra de ingeniería.
Por esta razón, y porque alrededor de este asunto de Estado se han emitido conceptos que van desde la observación serena y razonada de las realidades hasta esperpentos periodísticos en que se han hecho competencia la ignorancia, el desatino y la fantasía, es muy conveniente que los panameños y panameñas de pensamiento dediquen atención bien informada a este interesante y especial aspecto de la gran cuestión de nuestra importante vía interoceánica: la ampliación del Canal de Panamá.
(*) El autor es escritor y diplomático.
En vez de engañar al pueblo con falsas promesas, de empleos que nunca se materializarán, es ya hora de que se diga la verdad. Nunca habrá los empleos que se han anunciado. En una obra cuya construcción duraría siete años los empleos serán escalonados y temporales, de acuerdo a la etapa que esté realizándose. Es como cuando se construye un edificio: los que trabajan en las fundaciones, no son los que vacían las losas, y tampoco los que hacen las instalaciones sanitarias o eléctricas, o los que pegan los mosaicos.
Por otra parte, debe aclararse, cuáles son los empleos a los que podrá aspirar nuestra enorme masa de desempleados.
Sin escarbar mucho, es fácil suponer que las empresas que realizarán los trabajos técnicos más especializados traerán sus propios empleados y, también, que los salarios más jugosos, siempre acompañados de prebendas como vivienda y otras compensaciones monetarias y en especie estarán reservados para elementos foráneos. Ello, sin contar con que las técnicas de construcción serán muy distintas a las que, en su día, se utilizaron para la construcción del Canal.
Como este artículo debí entregarlo antes del mediodía de ayer, al momento de escribirlo todavía no se había producido "el gran anuncio". Por tanto, el próximo martes me ocuparé de sus bemoles. Por lo pronto, espero, aunque lo dudo, que su contenido haya justificado la larga espera, pero, sobre todo, que, por lo menos, haya marcado el inicio para el debate, sereno, objetivo y sin distorsiones que merece el pueblo panameño, y que le debemos a quienes, hasta con el sacrificio de sus vidas, materializaron nuestra verdadera independencia.

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