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Ampliación y migración


EL PROYECTO de ampliación canalera de realizarse, puede acentuar la migración interna, en base al poder de atracción (centripetismo urbano) en base a promesas de empleo y de reactivación económica en el área metropolitana, combinado con la capacidad de expulsión especialmente del área rural e indígena, producto de la situación de pobreza y exclusión (centrifuguismo rural).
Esto no es un fenómeno nuevo, pues históricamente el transitismo y el centralismo han sido imanes para una población necesitada que sobre la base de sus expectativas, mira hacia la metrópoli y marcha en dirección a ella, buscando resolver los problemas que la agobian.
Según diversos estudios en el área rural los mayores desplazamientos se dan en hombres y mujeres por igual. Las áreas de difícil acceso son las que más aportan con migración laboral de mujeres y en las comunidades urbanas migran más los hombres; estas comunidades después de las de difícil acceso son las que tienen una significativa migración laboral de mujeres. Mientras que los hombres de las áreas rurales, indígenas y de difícil acceso van a trabajar en actividades agrícolas, los hombres urbanos trabajan en actividades no agrícolas. De manera contraria se comporta la migración de las mujeres que en un alto porcentaje van a actividades no agrícolas, con excepción de las mujeres indígenas que casi la mitad va a la cosecha de café.
Un ejemplo es el caso de los indígenas, el polo transitista metropolitano (Panamá y Colón) alberga 45 mil indígenas. Las áreas urbanas con mayor presencia son Panamá, San Miguelito, Colón y Arraiján.
La migración hacia la ciudad, también suma parte de los y las migrantes rurales e indígenas a la pobreza urbana, que es -aunque menor que la rural e indígena- considerable y proyectivamente ascendente. En Panamá, según el Banco Mundial (1999), "Es probable que una mayor proporción de pobres se concentre en el futuro en las áreas urbanas". La pobreza rural indígena y la pobreza urbana son parte de la misma concatenación de pobreza (polo rural a polo urbano), que es expresión de la desigual distribución del ingreso territorial y funcional en Panamá.
El quintil de la población más rica de Panamá (fundamentalmente urbana metropolitana) recibe 41.5 veces más ingreso, y consume en promedio 15 veces más que el quintil más pobre que vive en las áreas urbanas. El 56% de los 2.8 millones de habitantes de Panamá vive en áreas urbanas.Existen en las áreas urbanas, 232 mil pobres de los cuales 47 mil están en extrema pobreza, de un total nacional de un millón. Casi la cuarta parte de los pobres viven en ciudades (23%). Un grupo considerable de población urbana es vulnerable o está en riesgo de pobreza, pues vive justo sobre la línea de pobreza total. Los niños y los jóvenes menores de 18 años, representan cerca de la mitad (46%) de todos los habitantes urbanos pobres. Esto tiene implicaciones generacionales graves, por su impacto directo sobre estos grupos de edad. En San Miguelito existen 90 mil personas pobres de 300 mil habitantes que aproximadamente componen ese Distrito Especial. San Miguelito tiene 40% de los pobres urbanos del país. El 28% de la población urbana de Chiriquí es pobre, el 45% de Bocas y el 20% de Colón.
La tasa de desocupación urbana es mayor, que la desocupación rural. El desempleo urbano es dos veces mayor que las áreas rurales e indígenas, y especialmente alto entre las mujeres. La mayor parte de los pobres urbanos están empleados en servicios públicos comunitarios (mujeres) y comercio, con menos probabilidades de trabajar en el sector público. Los hombres en empresas privadas o como jornaleros, y las mujeres en labores domésticas o cuenta propia. Tres cuartas partes están en el sector informal (80% mujeres). Las mujeres se movilizan más que en el área rural en el campo laboral. El subempleo es más alto entre los pobres urbanos.
La tendencia hacia el incremento. Según el director de la FAO "Si las actuales tendencias se mantienen, el número de pobres aumentará en 100 millones hasta 2015, en lugar de caer a la mitad como se propone la ONU". "Pero si mantenemos las políticas actuales, de no invertir en el sector (la agricultura familiar) que da ingresos al 75% de los pobres del mundo, la pobreza seguirá creciendo". Además, entre 1990 y 2000, la ayuda de los países ricos al desarrollo se redujo en un 50%.
La propuesta gubernamental de ampliación no contempla a profundidad el tema migratorio que es de profunda repercusión socioeconómica, y más bien solo menciona someramente planes de capacitación a la mano de obra. Sin una estrategia nacional de desarrollo incluyente, descentralizador, y equitativo que aborda las desigualdades de nuestro modelo, y en lo específico la pobreza y cómo combatirla eficazmente, el centralismo y transitismo imperante seguirá afectando la vida de mucha gente. Los migrantes pobres tendrán pocas posibilidades en su mayoría de integrarse laboralmente a una obra tan tecnificada, y más bien en lugar de ampliar el canal, lo que se ampliarán serán los cinturones de miseria urbana.
(raulleisr@hotmail.com)

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