Ampliación y pobreza
DESEMPLEO y pobreza son, entre otros, algunos de los problemas comunes en Latinoamérica y otras regiones del mundo. Panamá no es una excepción. Las cifras sobre los niveles de pobreza en nuestro medio dan cuenta de un resultado grave y únicamente explicable porque se trata de una realidad que, con el correr de los años, se nos vino acumulando por el descuido, letargo y falta de políticas eficientes para superarla. La pobreza y la extrema pobreza son realidades explosivas e incendiarias que, de no revertirse, nos pueden conducir a fuertes desajustes que al final de cuentas terminan afectando los resortes y equilibrios democráticos. El gobierno nacional, sobre todo el presidente Martín Torrijos, ha sido consciente de esta situación y es por ello que en la agenda de la administración o si se quiere de la gobernabilidad democrática del país, conceptos como la equidad, solidaridad y el reparto social justo no constituyen solamente metas y objetivos sino que son la médula y la filosofía del diario que anima la gestión pública tanto nacional como internacional.
Hay que tener, luego, mucho cuidado con quienes instrumentalizan el discurso de la pobreza para propósitos deleznables y que están muy lejos de abordar con un sentido humano estos flagelos sociales. Desde hace varios meses y en las últimas semanas, algunos sectores han venido criticando los programas de solidaridad humana que viene implementando el Gobierno Nacional con los grupos mayormente excluidos del país, precisamente, aquellos que hasta hace poco no tenían ninguna posibilidad de una alimentación básica y siquiera acceso a asistencia en materia de salud. El argumento perverso de que se trata de programas populistas, asistencialistas o paternalistas se estrella con la realidad de estos hermanos panameños que hoy sí encuentran las posibilidades de un mínimo existencial en materia de salud, alimento y educación. Hay que tener un rostro de insensibilidad humana como para no entender que para estos compatriotas, hasta hace poco, el mañana no existía o, sencillamente, era una tentación o posibilidad. El Presidente Torrijos ha sido enfático en señalar que este tipo de ayuda va a continuar muy a pesar del discurso impugnador de aquellos que solo conocen la pobreza en la cifras frías de las estadísticas pero que nunca han tenido contacto con ella. Claro, a estos hermanos panameños hay que enseñarles a pescar pero mientras aprenden tendrán la seguridad de que también son hijos de esta noble patria panameña y por ello se les prioriza en la agenda de Estado.
La pobreza es el tema prioritario con el cual las economías y los gobiernos tienen que lidiar, siempre en una perspectiva de procurar respuestas y soluciones que le devuelvan a esos miles de compatriotas su carta de ciudadanía social. Estos son tiempos, no para teorizar la infrahumanidad que caracteriza a amplios sectores poblacionales tanto urbanos como rurales y en ésta última, nuestra población campesina e indígena, sino de promover y presentar soluciones concretas a problemas medulares de estos hermanos panameños que van desde la falta de comida, una vivienda digna, servicios de salud y agua potable. Obviamente se trata de un reto ineludible que no da lugar a respuestas y soluciones postergadas.
No hay la menor duda que el reto arriba señalado lo ha asumido el actual mandatario del país, Lic. Martín Torrijos y así como se agarra el toro bravío por los cuernos, Torrijos se ha armado de la voluntad política necesaria para abordar estos problemas al punto que no tenemos la menor duda que el tema de la pobreza y sus soluciones constituye una tarea de bregar diario sobre todo por que se tiene claridad que el abordaje de las carencias descritas constituye un punto central y estratégico en la agenda de consolidación y fortalecimiento a la democracia. De allí que el actual gobierno ha puesto en marcha varias iniciativas y seguro habrán otras por venir que están dirigidas a rescatar a esos miles de panameños del abismo y del pantano de la pobreza donde se encuentran. A manera de ejemplo, se destacan la ayuda económica a los grupos mas vulnerables en nuestro sector rural, el suministro de alimentación a otros tantos miles de panameños que tienen un consumo diario de caloría extremadamente precario e insuficiente y lo mismo que también se ha puesto en marcha programas de dotación de becas, todo esto en las perspectivas de redimir o recuperar para estos hermanos panameños su condición de seres humanos y ciudadanos. A lo anterior también se suma un programa de inversiones públicas agresivas que tiene que ver con instalación de acueductos y mejoras de otros, lo mismo que la instalación de un sistema de riego como el proyecto Remigio Roja, Alanje, que ayudará a más de tres mil productores de la región. Como podemos observar, se trata de una agenda socio igualitario en proceso creciente. En ese sentido valga destacar el contrato que ha suscrito el IDAAN con la Autoridad del Canal de Panamá, para suplir cien millones de agua a sectores populares del distrito de Arraiján, lo mismo que resulta necesario resaltar los cincuenta millones de dólares anuales, que provenientes de los excedentes del Canal de Panamá, se pondrán a disposición del desarrollo comunitario. También tenemos el proyecto relacionado con la ampliación de la carretera Arraijan- Chorrera. El inventario de obras y proyectos es mucho mayor.
Lo anterior es lo que nos lleva a sostener que existe una orientación clara de centrar todos los esfuerzos de la administración para devolverle a estos miles de pobres panameños su autoestima y dignidad. Tal como lo ha señalado Martín Torrijos, resulta irrelevante si se trata de políticas asistencialistas o no, lo concreto es que se les está llevando soluciones a estos compatriotas nuestros. Lo contradictorio de algunos de estos críticos, es que por muchas décadas fueron sujetos de grandes subsidios económicos con dineros del pueblo; sin embargo, poco o casi nada aportaron a la solución de la pobreza.
Tal como lo señalamos, existe la voluntad política de redimensionar la economía nacional sobre la base de propiciar un escenario de mayor concurrencia de agentes económicos, de reconversión a un nivel superior de manejo de tecnología y conocimientos que generen valor agregado y nuevas inversiones como es el caso de la ampliación del Canal
que propiciará entre los años 2015 al 2025 un incremento del 40% relacionado con las inversiones adicionales al capital fijo instalado. Todo lo anterior en la estrategia de un gobierno que tiene como objetivo prioritario dotar a la economía panameña de un rostro humano. Luego, entonces, la ampliación del Canal es un paradigma de promisorias expectativas para nuestro pueblo que anhela, simple y sencillamente, tener trabajo y vivir mejor.
(stekrakri@hotmail.com)
Hay que tener, luego, mucho cuidado con quienes instrumentalizan el discurso de la pobreza para propósitos deleznables y que están muy lejos de abordar con un sentido humano estos flagelos sociales. Desde hace varios meses y en las últimas semanas, algunos sectores han venido criticando los programas de solidaridad humana que viene implementando el Gobierno Nacional con los grupos mayormente excluidos del país, precisamente, aquellos que hasta hace poco no tenían ninguna posibilidad de una alimentación básica y siquiera acceso a asistencia en materia de salud. El argumento perverso de que se trata de programas populistas, asistencialistas o paternalistas se estrella con la realidad de estos hermanos panameños que hoy sí encuentran las posibilidades de un mínimo existencial en materia de salud, alimento y educación. Hay que tener un rostro de insensibilidad humana como para no entender que para estos compatriotas, hasta hace poco, el mañana no existía o, sencillamente, era una tentación o posibilidad. El Presidente Torrijos ha sido enfático en señalar que este tipo de ayuda va a continuar muy a pesar del discurso impugnador de aquellos que solo conocen la pobreza en la cifras frías de las estadísticas pero que nunca han tenido contacto con ella. Claro, a estos hermanos panameños hay que enseñarles a pescar pero mientras aprenden tendrán la seguridad de que también son hijos de esta noble patria panameña y por ello se les prioriza en la agenda de Estado.
La pobreza es el tema prioritario con el cual las economías y los gobiernos tienen que lidiar, siempre en una perspectiva de procurar respuestas y soluciones que le devuelvan a esos miles de compatriotas su carta de ciudadanía social. Estos son tiempos, no para teorizar la infrahumanidad que caracteriza a amplios sectores poblacionales tanto urbanos como rurales y en ésta última, nuestra población campesina e indígena, sino de promover y presentar soluciones concretas a problemas medulares de estos hermanos panameños que van desde la falta de comida, una vivienda digna, servicios de salud y agua potable. Obviamente se trata de un reto ineludible que no da lugar a respuestas y soluciones postergadas.
No hay la menor duda que el reto arriba señalado lo ha asumido el actual mandatario del país, Lic. Martín Torrijos y así como se agarra el toro bravío por los cuernos, Torrijos se ha armado de la voluntad política necesaria para abordar estos problemas al punto que no tenemos la menor duda que el tema de la pobreza y sus soluciones constituye una tarea de bregar diario sobre todo por que se tiene claridad que el abordaje de las carencias descritas constituye un punto central y estratégico en la agenda de consolidación y fortalecimiento a la democracia. De allí que el actual gobierno ha puesto en marcha varias iniciativas y seguro habrán otras por venir que están dirigidas a rescatar a esos miles de panameños del abismo y del pantano de la pobreza donde se encuentran. A manera de ejemplo, se destacan la ayuda económica a los grupos mas vulnerables en nuestro sector rural, el suministro de alimentación a otros tantos miles de panameños que tienen un consumo diario de caloría extremadamente precario e insuficiente y lo mismo que también se ha puesto en marcha programas de dotación de becas, todo esto en las perspectivas de redimir o recuperar para estos hermanos panameños su condición de seres humanos y ciudadanos. A lo anterior también se suma un programa de inversiones públicas agresivas que tiene que ver con instalación de acueductos y mejoras de otros, lo mismo que la instalación de un sistema de riego como el proyecto Remigio Roja, Alanje, que ayudará a más de tres mil productores de la región. Como podemos observar, se trata de una agenda socio igualitario en proceso creciente. En ese sentido valga destacar el contrato que ha suscrito el IDAAN con la Autoridad del Canal de Panamá, para suplir cien millones de agua a sectores populares del distrito de Arraiján, lo mismo que resulta necesario resaltar los cincuenta millones de dólares anuales, que provenientes de los excedentes del Canal de Panamá, se pondrán a disposición del desarrollo comunitario. También tenemos el proyecto relacionado con la ampliación de la carretera Arraijan- Chorrera. El inventario de obras y proyectos es mucho mayor.
Lo anterior es lo que nos lleva a sostener que existe una orientación clara de centrar todos los esfuerzos de la administración para devolverle a estos miles de pobres panameños su autoestima y dignidad. Tal como lo ha señalado Martín Torrijos, resulta irrelevante si se trata de políticas asistencialistas o no, lo concreto es que se les está llevando soluciones a estos compatriotas nuestros. Lo contradictorio de algunos de estos críticos, es que por muchas décadas fueron sujetos de grandes subsidios económicos con dineros del pueblo; sin embargo, poco o casi nada aportaron a la solución de la pobreza.
Tal como lo señalamos, existe la voluntad política de redimensionar la economía nacional sobre la base de propiciar un escenario de mayor concurrencia de agentes económicos, de reconversión a un nivel superior de manejo de tecnología y conocimientos que generen valor agregado y nuevas inversiones como es el caso de la ampliación del Canal
que propiciará entre los años 2015 al 2025 un incremento del 40% relacionado con las inversiones adicionales al capital fijo instalado. Todo lo anterior en la estrategia de un gobierno que tiene como objetivo prioritario dotar a la economía panameña de un rostro humano. Luego, entonces, la ampliación del Canal es un paradigma de promisorias expectativas para nuestro pueblo que anhela, simple y sencillamente, tener trabajo y vivir mejor.
(stekrakri@hotmail.com)