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Analfabetos educados


Se comprobó otra vez, que nuestro sistema docente está produciendo analfabetos educados, cuyo nombre técnico es analfabetos funcionales, o sea aquellos que saben leer pero nada entienden y mucho menos escriben. Esto es un desastre, pese a no sumar al grupo, a quienes no saben sumar, multiplicar y dividir; y menos sacar una regla de tres.
Las causas son muchas, pero queremos centrarnos en una, en la tendencia de la educación pública y aún de la particular, de echar sobre los hombros de los padres el mayor peso en la tarea de educar. En especial, pongan atención los padres de niños pequeños, de primero y segundo grado. Observen que no se les enseña a leer ni a escribir. Los envían vírgenes a casa, a que los padres se encarguen del paquete, sin contar con la técnica indispensable para hacerlo.
Las tareas son un engaño. Como los niños no saben nada, las mismas son en realidad tarea para los padres y acudientes. Con la enseñanza obligatoria del inglés es peor. Las escuelas y sus maestros enseñan en inglés, pero no enseñan inglés. ¿Cómo van a estudiar si ni siquiera saben leer? Pero lo peor es que tampoco saben leer en español. El sistema de hacerlos memorizar palabras y frases enteras sin antes ligar vocales y consonantes en sílabas, palabras y oraciones, pasando por alto la lógica de la estructura del idioma español, que tiene la ventaja de escribirse tal como se lee, hace que se pierda este handicap con el que no cuentan otras lenguas.
Dicen que es el sistema moderno; pero a juzgar por los resultados, hoy hay más analfabetos funcionales que nunca. Los muchachos dan pena por su limitado vocabulario. No hay manera de que articulen una conversación fluida y correcta. Todos son incapaces de redactar una línea coherente. Igual en inglés. Y, si no saben hablar, ni leer, ni escribir ¿a quién se le ocurre que serán capaces de entender matemáticas? El lenguaje del "chateo" es una buena muestra de retroceso a la comunicación rupestre y cuneiforme de las cavernas prehistóricas.

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