Análisis de primarias arnulfistas
Para evaluar apropiadamente la participación de los adherentes arnulfistas en las primeras elecciones primarias de la historia electoral de Panamá (48% de los inscritos) es imprescindible tomar en cuenta las variables que caracterizan al fenómeno denominado genéricamente abstencionismo. Si el análisis de las variables del ausentismo no se ponderan correctamente no se arribará a conclusiones objetivamente válidas sino, por el contrario, se obtendrán porcentajes desfasados desde el punto de vista matemático y certezas políticamente erradas por subjetivas y parcializadas.
En lenguaje electoral se denominan electores ausentes no sólo al que no concurrió a votar el día del comicio, sino también al elector que asistió a votar, pero no apareció en el padrón electoral de su mesa; al elector que asistió a votar, pero sus datos personales, número de cédula, nombres paterno y materno no concuerdan con la información del padrón partidario; al elector que asistió a votar, mas la cédula estaba deteriorada e ilegible o se presentó con solicitud de renovación de cédula; al elector que se presentó a votar, contemporáneo del doctor Arnulfo Arias, alegando ser panameñista, sin haberse inscrito en los registros del Partido Arnulfista; al adherente que se presentó a votar, pero no firmó o estampó su huella digital en el padrón.
En las elecciones generales de 1994 se presentaron casos plurales de ausentismo que, en realidad, fueron votos no válidos por las causas que enumeramos. Súmese a ello factores como que las primarias no tienen la capacidad de convocatoria de las presidenciales y el carácter experimental de los comicios internos por el sistema un adherente, un voto. En conclusión, el llamado abstencionismo no es necesariamente ausentismo y se incurre en error o en subjetivismo en extraer conclusiones generales de un ejercicio novísimo de elección interna. Como antecedentes significativos puede mencionarse que en las elecciones para convencionales del PRD participan porcentajes de adherentes que no superan el 25% de los perredistas inscritos. Ampliando la mirada puede afirmarse fidedignamente que en las primarias en Estados Unidos, Costa Rica y otros países de antigua experiencia en comicios internos, se eligen candidatos también con porcentajes de veinte a treinta por ciento de la membresía partidaria, y pese a ello, no se cuestiona la representatividad de los nominados.
Por lo demás, a doña Mireya Moscoso habría que evaluarla no por la microelección de las primarias recientes sino por su capacidad de convocatoria y de unión de las fuerzas opositoras. En los próximos meses podremos evaluarla en ambos aspectos.
En lenguaje electoral se denominan electores ausentes no sólo al que no concurrió a votar el día del comicio, sino también al elector que asistió a votar, pero no apareció en el padrón electoral de su mesa; al elector que asistió a votar, pero sus datos personales, número de cédula, nombres paterno y materno no concuerdan con la información del padrón partidario; al elector que asistió a votar, mas la cédula estaba deteriorada e ilegible o se presentó con solicitud de renovación de cédula; al elector que se presentó a votar, contemporáneo del doctor Arnulfo Arias, alegando ser panameñista, sin haberse inscrito en los registros del Partido Arnulfista; al adherente que se presentó a votar, pero no firmó o estampó su huella digital en el padrón.
En las elecciones generales de 1994 se presentaron casos plurales de ausentismo que, en realidad, fueron votos no válidos por las causas que enumeramos. Súmese a ello factores como que las primarias no tienen la capacidad de convocatoria de las presidenciales y el carácter experimental de los comicios internos por el sistema un adherente, un voto. En conclusión, el llamado abstencionismo no es necesariamente ausentismo y se incurre en error o en subjetivismo en extraer conclusiones generales de un ejercicio novísimo de elección interna. Como antecedentes significativos puede mencionarse que en las elecciones para convencionales del PRD participan porcentajes de adherentes que no superan el 25% de los perredistas inscritos. Ampliando la mirada puede afirmarse fidedignamente que en las primarias en Estados Unidos, Costa Rica y otros países de antigua experiencia en comicios internos, se eligen candidatos también con porcentajes de veinte a treinta por ciento de la membresía partidaria, y pese a ello, no se cuestiona la representatividad de los nominados.
Por lo demás, a doña Mireya Moscoso habría que evaluarla no por la microelección de las primarias recientes sino por su capacidad de convocatoria y de unión de las fuerzas opositoras. En los próximos meses podremos evaluarla en ambos aspectos.