default

Anarquía


La anarquía, que es ausencia de poder o autoridad que fomenta la impunidad, conduce a la autodestrucción. La experiencia de la lectura del Antiguo Testamento nos confirma la veracidad de este procedimiento.

Desde sus primeros capítulos encontramos muestras de violencia en el pasaje de Caín y Abel, cuya historicidad no es el momento estudiar, pero que de todas formas funge como enseñanza para mostrarnos que entre hermanos, donde debería existir el respeto y cariño entre las buenas cualidades, está, en el fondo, escondida la violencia, que hay que detectar y desarraigar.

Posteriormente, en la lectura de la palabra hallamos situaciones muy violentas que nadie supondría, tratándose de una lectura religiosa y piadosa que se iba encontrar a lo largo del libro sagrado, que nos van recordando, no importa cómo fue el hecho histórico en sí, que en ese pueblo escogido el uso de la fuerza no fue nada extraño. E, incluso, uno se cuestiona los métodos que se usaron en la toma de Jericó, luego todo lo que siguió hasta llegar a a Saúl con su rencor contra David, y más tarde David contra Goliat y las temibles campañas realizadas por su general, para llegar a Salomón y entrar en el libro de los Reyes y las desagradables páginas de crímenes y traiciones de los libros de los Reyes, donde se suceden tanto en el Reino del Norte como en el Reino del Sur, escenas de marcada violencia, para terminar todo con las invasiones de los pueblos extranjeros al pueblo judío, concretamente, acabando primero con el Reino del Norte de Israel y luego con el Reino del Sur, Reino de Judá al ser ocupados y arrasados por Nabuconodosor, quien se llevó de rehenes a muchos jóvenes del pueblo judío a Babilonia.

Si observamos reflexivamente, captamos que en ambos casos la violencia y el poco caso que le hicieron a los verdaderos profetas que los alertaban y señalaban sus errores denunciando las injusticias, acabó con su propia destrucción, precisamente por la anarquía reinante.

No fomentemos la anarquía, ni en la familia, ni en la escuela, ni en la empresa, ni en la cosa pública. Para evitarla hace falta autoridad, pero autoridad moral fincada en los valores fundamentales que no enseña Jesucristo, el Señor. Ya que anarquía es autodestrucción.

101 años de Panamá América

 
101 años Panamá América