Anarquía o incapacidad
Pareciera que nuestro país marcha sin dirección, sin guía hacia chocarse con las piedras del mar. Me duele que un Panamá tan grandioso, llenos de lugares y potenciales extraordinarios y hermoso para vivir, no tenga hombres y mujeres que sepan aprovechar las circunstancias coyunturales que se les han presentado para hacer un buen gobierno y permitir lo mejor para los panameños.
Mientras los grandes de este gobierno viven como reyes, viajando y gozando de grandes salarios, otros panameños apenas si ponen la olla para comer, si acaso, una vez al día. Hicieron una ley para recoger más impuestos y los parroquianos normales, que somos nosotros, no vemos en qué se emplean. El director del tránsito, que comenzó con tantas ínfulas, ahora ha bajado la guardia y ha venido con un reglamento que no podrá hacer cumplir porque no hay un solo policía en la calle que se percate de las infracciones que cometen los conductores y los pocos que hay se aprovechan de ella para pedir coimas a quienes incumplen la ley. Muchos panameños teníamos esperanzas en el Jefe de la Policía, pero también ha bajado la guardia y se equivoca a menudo. La nueva ley, que de buena tiene poco, será destruida por los diputados en cuanto comience a discutirse porque esa es la costumbre: cambiarlas totalmente aun sin conocimiento del tema.
Lamentablemente, los panameños tenemos una memoria corta, en ocasiones, sobre todo si se trata de votar por personas para puestos de elección. Me gustaría saber cuántos diputados actuales se reelegirán en el 2009 y si seremos capaces de votar por el PRD nuevamente, o si somos tan ineptos los de la oposición que les permitamos utilizar su 32% para volver al poder. Luego de esta última experiencia, recomiendo a nuestros políticos, que piensen y mediten sus actuaciones.
Si bien es cierto que la democracia está sentada sobre la existencia de los partidos políticos y las dictaduras los eliminan de entrada, también es cierto que nuestros partidos están desacreditados, no por ellos en sí, sino por las personas que los dirigen y los conforman. Gobernar en democracia, ser oposición o llevar las riendas de una política coherente y de estadistas, no es fácil. Hasta donde lleguen los desprendimientos de quienes dirigen o de quienes tienen la obligación de mostrar los caminos correctos, será la visión con que miremos al país y a los panameños que necesitamos buenos gobernantes.
He repetido hasta la saciedad que tengamos cuidado con nuestras actuaciones. Dentro del PRD hay divisiones grandes que les hacen sacarse los trapos sucios en todo momento. Tengo entendido que los miembros del partido, no sólo su dirigencia arriba, están disgustados con el gobierno que hacen sus gobernantes. Por otro lado, los de oposición se matan entre sí por intereses de poder ilimitados en vez de cantar al gobierno la gran cantidad de errores que cometen para bien de los panameños y que todos veamos a buenos políticos mostrar caminos de redención. En vez de esto, estamos abriendo la ruta para que los residuos de una izquierda desfasada se aproveche de esta situación ambigua y aparezca una figura, también incapaz y mal intencionada, que quiera llegarle a ese pueblo cansado de los malos gobiernos. Para entonces será tarde y nos convertiremos en otra Venezuela que de allá viene el dinero que esos pseudos dirigentes utilizan.
Señores del gobierno, ustedes tienen la obligación de pensar en sacar este pueblo de la pobreza; pero no con demagogia sino con realidades; no con 35 balboas, sino creando empleos permanentes que permitan a las familias pobres vivir con dignidad y no estar pensando siempre en cómo llenar sus propios bolsillos.
Mientras crezca la nueva oligarquía y los nuevos ricos sean más ricos; mientras cometamos errores como la creación de comarcas indígenas para ganarse sus votos, pero que los ha empobrecido más de lo que eran, corremos el riesgo de perder todo.
Señores del gobierno y la oposición, tengan más conciencia de dirigentes y ofrezcan al país lo que pueda sacarnos de la pobreza en que viven muchos y otros viven alcanzados o apenas sobreviven.
marisin@movistar.com.pa
Mientras los grandes de este gobierno viven como reyes, viajando y gozando de grandes salarios, otros panameños apenas si ponen la olla para comer, si acaso, una vez al día. Hicieron una ley para recoger más impuestos y los parroquianos normales, que somos nosotros, no vemos en qué se emplean. El director del tránsito, que comenzó con tantas ínfulas, ahora ha bajado la guardia y ha venido con un reglamento que no podrá hacer cumplir porque no hay un solo policía en la calle que se percate de las infracciones que cometen los conductores y los pocos que hay se aprovechan de ella para pedir coimas a quienes incumplen la ley. Muchos panameños teníamos esperanzas en el Jefe de la Policía, pero también ha bajado la guardia y se equivoca a menudo. La nueva ley, que de buena tiene poco, será destruida por los diputados en cuanto comience a discutirse porque esa es la costumbre: cambiarlas totalmente aun sin conocimiento del tema.
Lamentablemente, los panameños tenemos una memoria corta, en ocasiones, sobre todo si se trata de votar por personas para puestos de elección. Me gustaría saber cuántos diputados actuales se reelegirán en el 2009 y si seremos capaces de votar por el PRD nuevamente, o si somos tan ineptos los de la oposición que les permitamos utilizar su 32% para volver al poder. Luego de esta última experiencia, recomiendo a nuestros políticos, que piensen y mediten sus actuaciones.
Si bien es cierto que la democracia está sentada sobre la existencia de los partidos políticos y las dictaduras los eliminan de entrada, también es cierto que nuestros partidos están desacreditados, no por ellos en sí, sino por las personas que los dirigen y los conforman. Gobernar en democracia, ser oposición o llevar las riendas de una política coherente y de estadistas, no es fácil. Hasta donde lleguen los desprendimientos de quienes dirigen o de quienes tienen la obligación de mostrar los caminos correctos, será la visión con que miremos al país y a los panameños que necesitamos buenos gobernantes.
He repetido hasta la saciedad que tengamos cuidado con nuestras actuaciones. Dentro del PRD hay divisiones grandes que les hacen sacarse los trapos sucios en todo momento. Tengo entendido que los miembros del partido, no sólo su dirigencia arriba, están disgustados con el gobierno que hacen sus gobernantes. Por otro lado, los de oposición se matan entre sí por intereses de poder ilimitados en vez de cantar al gobierno la gran cantidad de errores que cometen para bien de los panameños y que todos veamos a buenos políticos mostrar caminos de redención. En vez de esto, estamos abriendo la ruta para que los residuos de una izquierda desfasada se aproveche de esta situación ambigua y aparezca una figura, también incapaz y mal intencionada, que quiera llegarle a ese pueblo cansado de los malos gobiernos. Para entonces será tarde y nos convertiremos en otra Venezuela que de allá viene el dinero que esos pseudos dirigentes utilizan.
Señores del gobierno, ustedes tienen la obligación de pensar en sacar este pueblo de la pobreza; pero no con demagogia sino con realidades; no con 35 balboas, sino creando empleos permanentes que permitan a las familias pobres vivir con dignidad y no estar pensando siempre en cómo llenar sus propios bolsillos.
Mientras crezca la nueva oligarquía y los nuevos ricos sean más ricos; mientras cometamos errores como la creación de comarcas indígenas para ganarse sus votos, pero que los ha empobrecido más de lo que eran, corremos el riesgo de perder todo.
Señores del gobierno y la oposición, tengan más conciencia de dirigentes y ofrezcan al país lo que pueda sacarnos de la pobreza en que viven muchos y otros viven alcanzados o apenas sobreviven.
marisin@movistar.com.pa