¡Anda Panamá, juega a ganar!
En esta entrega, brevemente, vamos a reflexionar sobre el pluralismo político, el buen (político) ciudadano y el hombre (político) bueno, dentro del marco social del respeto y la tolerancia en unas elecciones democráticas.
La percepción de los panameños en estos momentos se centra en la existencia de diversas ideologías, alternativas políticas diversas, alternativas de poder, en partidos políticos, que lógicamente intentan lograr poder o mayor “parcelas” posibles de manera honesta, respetuosa y civilizada, el próximo 2 de mayo.
Cada programa de acción de candidato alguno a puesto de elección trata de compenetrar acciones que convenzan a los electores con alternativas y planes de gobierno únicos en su clase. Pero, en una joven democracia como la nuestra, cabe el peligro de que fácilmente el ciudadano pueda ser engañado o manipulado por determinados partidos o por políticos que participan en estas justas democráticas.
De ahí que debemos saber sobre el buen (político) ciudadano y el hombre (político) bueno, que con derecho a elegir y ser elegido, debe actuar con mucha madurez política. Sin embargo, la apatía política que algunos ciudadanos están demostrando para la no participación en las elecciones del próximo 2 de mayo, debe desaparecer. Esto quizás se deba a algunos espectáculos bochornosos de políticos criollos, trasnochados, que andan con actitudes de maniobrismo, mentiras y engaños preelectorales.
Por acciones como esas, escuchamos expresiones, tales como: “a los políticos les hace falta una buena dosis de moral”; “la política implica, irremisiblemente, juego sucio”; “no te fíes de los políticos, son todos iguales”; “la política no conduce a nada bueno”. Por ello, hoy día debe campear la política honesta, honrada y no de manipulación, juega vivo, etc.
Nuestra incipiente democracia exige de políticos y una política brillante y espectacular, que actúe con limpieza debida, porque esta democracia panameña requiere de hombres y mujeres responsables, confiables, porque de ello se trata, de un torneo electoral participativo, limpio, justo, democrático.
¿Qué es lo que ha hecho que muchas personas no crean en nuestro sistema político? ¿Por qué se ha provocado tanta desconfianza en los políticos?
Pues bien, muchas páginas de nuestra historia está plagadas de actuaciones políticas incorrectas, injustas e indeseables donde tales acontecimientos provocaron inferencias que podríamos considerar bochornosa, y que hay que corregir. Pero, así también, debo agregar que en nuestra historia política ha habido actuaciones justas y ejemplares, de las cuales nos enorgullecemos y que han servido de modelo en el comportamiento histórico-político panameño.
La confianza que deben depositar los electores panameños en esta contienda, se basará en el actuar de cada persona que desee ser elegida.
Aquí, con esta entrega, no tratamos de manifestar un crudo realismo político, que se centra en la búsqueda del poder y la dominación, si no en un verdadero y desinteresado anhelo de cambio en la cultura política, en aras de llevar la democracia participativa a toda una nación.
Si la política es el ejercicio del poder, donde todo ser humano experimenta diversas formar de organización social, pues, juguemos el papel que nos corresponde. Ello es así, puesto que como personas somos seres sociales que necesitamos de la política para afirmar (complacer) o negar (rechazar) propuestas tanto a personas como a agrupaciones.
Entonces, como panameños, en las próximas elecciones juguemos a ganar escogiendo a los mejores; o al buen (político) ciudadano que sólo necesita comportarse legalmente o al hombre (político) bueno, que a través del convencimiento y la reflexión acepta y acata normas éticas y morales del juego político que se debe vivir en democracia.
Usted decide.
La percepción de los panameños en estos momentos se centra en la existencia de diversas ideologías, alternativas políticas diversas, alternativas de poder, en partidos políticos, que lógicamente intentan lograr poder o mayor “parcelas” posibles de manera honesta, respetuosa y civilizada, el próximo 2 de mayo.
Cada programa de acción de candidato alguno a puesto de elección trata de compenetrar acciones que convenzan a los electores con alternativas y planes de gobierno únicos en su clase. Pero, en una joven democracia como la nuestra, cabe el peligro de que fácilmente el ciudadano pueda ser engañado o manipulado por determinados partidos o por políticos que participan en estas justas democráticas.
De ahí que debemos saber sobre el buen (político) ciudadano y el hombre (político) bueno, que con derecho a elegir y ser elegido, debe actuar con mucha madurez política. Sin embargo, la apatía política que algunos ciudadanos están demostrando para la no participación en las elecciones del próximo 2 de mayo, debe desaparecer. Esto quizás se deba a algunos espectáculos bochornosos de políticos criollos, trasnochados, que andan con actitudes de maniobrismo, mentiras y engaños preelectorales.
Por acciones como esas, escuchamos expresiones, tales como: “a los políticos les hace falta una buena dosis de moral”; “la política implica, irremisiblemente, juego sucio”; “no te fíes de los políticos, son todos iguales”; “la política no conduce a nada bueno”. Por ello, hoy día debe campear la política honesta, honrada y no de manipulación, juega vivo, etc.
Nuestra incipiente democracia exige de políticos y una política brillante y espectacular, que actúe con limpieza debida, porque esta democracia panameña requiere de hombres y mujeres responsables, confiables, porque de ello se trata, de un torneo electoral participativo, limpio, justo, democrático.
¿Qué es lo que ha hecho que muchas personas no crean en nuestro sistema político? ¿Por qué se ha provocado tanta desconfianza en los políticos?
Pues bien, muchas páginas de nuestra historia está plagadas de actuaciones políticas incorrectas, injustas e indeseables donde tales acontecimientos provocaron inferencias que podríamos considerar bochornosa, y que hay que corregir. Pero, así también, debo agregar que en nuestra historia política ha habido actuaciones justas y ejemplares, de las cuales nos enorgullecemos y que han servido de modelo en el comportamiento histórico-político panameño.
La confianza que deben depositar los electores panameños en esta contienda, se basará en el actuar de cada persona que desee ser elegida.
Aquí, con esta entrega, no tratamos de manifestar un crudo realismo político, que se centra en la búsqueda del poder y la dominación, si no en un verdadero y desinteresado anhelo de cambio en la cultura política, en aras de llevar la democracia participativa a toda una nación.
Si la política es el ejercicio del poder, donde todo ser humano experimenta diversas formar de organización social, pues, juguemos el papel que nos corresponde. Ello es así, puesto que como personas somos seres sociales que necesitamos de la política para afirmar (complacer) o negar (rechazar) propuestas tanto a personas como a agrupaciones.
Entonces, como panameños, en las próximas elecciones juguemos a ganar escogiendo a los mejores; o al buen (político) ciudadano que sólo necesita comportarse legalmente o al hombre (político) bueno, que a través del convencimiento y la reflexión acepta y acata normas éticas y morales del juego político que se debe vivir en democracia.
Usted decide.