Ante el triunfo, modestia
EL DOMINGO 22 decidimos nuestro futuro de manera soberana y democrática. Se confirmaron las tendencias y la aprobación del proyecto de ampliación del Canal es un hecho cierto y tal circunstancia nos sitúa, de ahora en adelante, al inicio de una nueva y comprometedora realidad.
El esfuerzo realizado por todos los grupos fue, sin duda alguna, relevante. Ha imperado la tolerancia y hemos podido discutir y plantear todos los argumentos con amplia libertad de expresión. Faltó, a mi juicio -y en esto coincido con el amigo Carlos Iván Zúñiga- debate institucional, es decir, de manera abierta ante el país, por televisión, los defensores de ambas posturas, debatiendo con argumentos de fondo las bondades o no del proyecto. Pero, aún así, a pesar de todo, se ha discutido y se ha difundido el tema, al punto que hoy una inmensa gama de panameños saben más del Canal y, la ACP, por su parte, se ha integrado más a Panamá, y creo yo, ha entendido que se debe a un país al cual le debe rendir cuentas, en todo sentido.
El triunfo del SI, abre el camino para de inmediato iniciar el afinamiento de detalles que nos lleven a la concertación que permita la definición del Plan Nacional de Desarrollo.
Iniciar ese importante ejercicio alrededor del proyecto del Canal, su fiscalización y el destino de los recursos que generará a partir del próximo año para el Estado, a través del Gobierno Central, es de gran importancia. Ese puede ser el primer gran acuerdo en el marco de la concertación. Digo esto porque, independientemente del apoyo manifestado al proyecto por la mayoría del pueblo panameño, se notó cierto grado de desconfianza en cuanto al manejo de los recursos que provendrán del Canal y ese sentimiento hay que mitigarlo a través de reglas claras que despejen las dudas que pudieran haber surgido en el camino de la discusión.
Independientemente del triunfo del SI, hay ciertas cosas que creo son de gran importancia. La primera es tomar la decisión del pueblo panameño con modestia. Se votó a favor del proyecto y esa decisión no puede ser capitalizada políticamente por grupo alguno. Los que lo apoyamos, lo hicimos sin mediar cálculo político. A pesar de ser un partido de oposición, supimos distinguir con coherencia lo que significa un proyecto de Estado respecto de la agenda política nacional, planteando a mi juicio una diferencia en el actuar político tradicional.
Me siento muy orgulloso de haberlo hecho y de haber, como partido, proyectado mucha responsabilidad. La suma de todos los apoyos produjo el triunfo y todos fuimos importantes para lograrlo. El país es el gran ganador.
Los grupos por el NO deben acatar la decisión democráticamente y en la manera que consideren apropiada, sumarse al esfuerzo nacional de hacer de ese proyecto un real factor de desarrollo y bienestar para todos los panameños. La discusión sobre el destino de los fondos debe ser realista y enmarcada en hacer que en todos los sectores del país sientan al Canal como un generador de beneficios. Por ello, la propuesta de Unión Patriótica, en el sentido de legislar pronto sobre el Fondo del Canal de Panamá para el Desarrollo Social, retoma en este momento una gran importancia.
La proyección internacional del país se refuerza. A partir de este momento, Panamá inicia una nueva etapa, en el sentido de que esta decisión y las muchas otras que se tendrán que seguir adoptando en el futuro, tendrán un impacto global de grandes connotaciones, sobre todo en la industria marítima y de transporte, así como en la esfera del comercio mundial. Además, por qué no decirlo, en la esfera política internacional también, habida cuenta del peso que el Canal le suma al país y que lo hace plantear con más fuerza el manejo de la agenda bilateral con los países usuarios.
Integralmente hablando y ubicándonos con realismo hacia el futuro, podemos iniciar el camino hacia un primer mundo, teniendo siempre claro que debemos corregir injusticias en el camino, distribuir mejor la riqueza nacional a través de la generación de oportunidades de vida mejor para todos y comenzar a estructurar una reforma integral del Estado para convertirlo en un Estado eficiente, moderno y justo, con todo lo que ello implica.
El éxito va a depender de la integralidad con que sepamos administrar nuestro futuro.
Ha sido un paso positivo que debemos aprovechar para avanzar.
Para todos los efectos prácticos, los panameños decidimos nuestro segundo Canal en medio de condiciones de gran dignidad nacional. Felicito a todos por este gran logro y reitero mi compromiso ciudadano de seguir aportando para beneficio de Panamá.
El esfuerzo realizado por todos los grupos fue, sin duda alguna, relevante. Ha imperado la tolerancia y hemos podido discutir y plantear todos los argumentos con amplia libertad de expresión. Faltó, a mi juicio -y en esto coincido con el amigo Carlos Iván Zúñiga- debate institucional, es decir, de manera abierta ante el país, por televisión, los defensores de ambas posturas, debatiendo con argumentos de fondo las bondades o no del proyecto. Pero, aún así, a pesar de todo, se ha discutido y se ha difundido el tema, al punto que hoy una inmensa gama de panameños saben más del Canal y, la ACP, por su parte, se ha integrado más a Panamá, y creo yo, ha entendido que se debe a un país al cual le debe rendir cuentas, en todo sentido.
El triunfo del SI, abre el camino para de inmediato iniciar el afinamiento de detalles que nos lleven a la concertación que permita la definición del Plan Nacional de Desarrollo.
Iniciar ese importante ejercicio alrededor del proyecto del Canal, su fiscalización y el destino de los recursos que generará a partir del próximo año para el Estado, a través del Gobierno Central, es de gran importancia. Ese puede ser el primer gran acuerdo en el marco de la concertación. Digo esto porque, independientemente del apoyo manifestado al proyecto por la mayoría del pueblo panameño, se notó cierto grado de desconfianza en cuanto al manejo de los recursos que provendrán del Canal y ese sentimiento hay que mitigarlo a través de reglas claras que despejen las dudas que pudieran haber surgido en el camino de la discusión.
Independientemente del triunfo del SI, hay ciertas cosas que creo son de gran importancia. La primera es tomar la decisión del pueblo panameño con modestia. Se votó a favor del proyecto y esa decisión no puede ser capitalizada políticamente por grupo alguno. Los que lo apoyamos, lo hicimos sin mediar cálculo político. A pesar de ser un partido de oposición, supimos distinguir con coherencia lo que significa un proyecto de Estado respecto de la agenda política nacional, planteando a mi juicio una diferencia en el actuar político tradicional.
Me siento muy orgulloso de haberlo hecho y de haber, como partido, proyectado mucha responsabilidad. La suma de todos los apoyos produjo el triunfo y todos fuimos importantes para lograrlo. El país es el gran ganador.
Los grupos por el NO deben acatar la decisión democráticamente y en la manera que consideren apropiada, sumarse al esfuerzo nacional de hacer de ese proyecto un real factor de desarrollo y bienestar para todos los panameños. La discusión sobre el destino de los fondos debe ser realista y enmarcada en hacer que en todos los sectores del país sientan al Canal como un generador de beneficios. Por ello, la propuesta de Unión Patriótica, en el sentido de legislar pronto sobre el Fondo del Canal de Panamá para el Desarrollo Social, retoma en este momento una gran importancia.
La proyección internacional del país se refuerza. A partir de este momento, Panamá inicia una nueva etapa, en el sentido de que esta decisión y las muchas otras que se tendrán que seguir adoptando en el futuro, tendrán un impacto global de grandes connotaciones, sobre todo en la industria marítima y de transporte, así como en la esfera del comercio mundial. Además, por qué no decirlo, en la esfera política internacional también, habida cuenta del peso que el Canal le suma al país y que lo hace plantear con más fuerza el manejo de la agenda bilateral con los países usuarios.
Integralmente hablando y ubicándonos con realismo hacia el futuro, podemos iniciar el camino hacia un primer mundo, teniendo siempre claro que debemos corregir injusticias en el camino, distribuir mejor la riqueza nacional a través de la generación de oportunidades de vida mejor para todos y comenzar a estructurar una reforma integral del Estado para convertirlo en un Estado eficiente, moderno y justo, con todo lo que ello implica.
El éxito va a depender de la integralidad con que sepamos administrar nuestro futuro.
Ha sido un paso positivo que debemos aprovechar para avanzar.
Para todos los efectos prácticos, los panameños decidimos nuestro segundo Canal en medio de condiciones de gran dignidad nacional. Felicito a todos por este gran logro y reitero mi compromiso ciudadano de seguir aportando para beneficio de Panamá.