Ante un nuevo aniversario republicano
Noviembre es el más panameño de los meses. Para los panameños, noviembre es también un mes lleno de símbolos, leyendas, sacrificios y realizaciones. Su cronología histórica es tan colorida como su naturaleza. En todas partes flamea la misma bandera que, en sentido patriótico, nos señala el camino de la plena soberanía y de la reivindicación nacional.
Panamá está situado en el centro del mundo. Dada la situación geográfica, sólo puede ser viable un Panamá políticamente sano, si se acepta a Panamá como país económica y políticamente sano; el camino para la realización de esta meta sería largo y exigirá de nosotros mucha energía y mucha perseverancia. Pero la razón política nos dice que es posible alcanzar esa meta. Actualizamos los difíciles años que habíamos vivido los panameños, especialmente el año de 1964 (cuando se dieron los luctuosos sucesos del 9 y 10 de enero y los comprendidos entre 1987 - 1989), y después de la invasión del 20 de diciembre de 1989, había miseria y preocupación por el futuro de un Panamá abatido.
Dominaba la incertidumbre, el paro, la persecución y la inseguridad en el progreso político.
En la nómada, revuelta y confusa masa en que se presentaba nuestro pueblo después de la invasión, había que dirigirse individualmente a cada uno de los panameños, y tratar de conducirle a la tranquilidad y al sentido de responsabilidad. Hasta qué punto podría adoptarse ese procedimiento nos parecía la interrogante del destino de nuestra Nación.
Estábamos convencidos, y así lo hicimos saber en la medida de nuestras posibilidades como panameños y como educador, de que emprendiendo esta tarea con convicción y realizándola con pericia y entrega, recuperaríamos poco a poco a muchas personas, que, aunque no pertenecieran a los partidos afectos al gobierno de entonces, por su firmeza de carácter y su seguridad de juicio serían apropiadas y solicitadas para la conducción política, moral e intelectual.
Por eso, en este nonagésimo sexto aniversario de nuestra independencia debemos renovar el compromiso patriótico de luchar juntos por la reconstrucción integral de Panamá. Tenemos que mantener y profundizar la idea que la democracia es algo más que un gobierno. Y la gran labor que tenemos que realizar en la reconstrucción integral de Panamá consiste en despertar, fortalecer y dejar crecer las fuerzas democráticas. El sentido de responsabilidad política de cada ciudadano es primordial para un Panamá políticamente sano. La democracia no termina en un gobierno presidencialista o parlamentario; tiene que estar basada, sobre todo, en la conciencia del ciudadano.
Democracia es, pues, algo más que un régimen "democrático"; es un concepto universal que tiene sus raíces en la dignidad, en el valor y en los irrevocables derechos del hombre y la mujer. Una auténtica democracia tiene que apreciar esos irrevocables derechos y el valor de cada hombre y mujer en la vida del Estado, económica y culturalmente.
Quien de verdad piensa democráticamente, debe sentir respeto por el otro, por sus deseos honrados y por sus aspiraciones. Pero hay más todavía a lo largo de estos 96 años de vida independiente: dentro de la relativa heterogeneidad de los problemas sociales, políticos, económicos y culturales y sus diversos temas de discusión, hallará el ciudadano responsable (profesional, obrero, industrial, sindicalista, empresario, etc.), una preocupación constante y sostenida. La preocupación por la educación primordial, pero no de la simple instrucción elemental, ni de la precaria campaña de alfabetización; sino de la educación como formación integral, moral, física e intelectual; de la educación como tránsito entre el primitivismo y la vida de civilización; de la educación como desbarbarización del hombre, como único medio de dignificación moral y de emancipación económica y, a su vez, de incorporación plena en la actividad del espíritu y en la solidaridad humana.
En este "Mes de la Patria" -transcurrido ya casi una centuria de fundada la República de Panamá -la inmensa importancia de su misión como Estado docente, a pesar de las delicadas crisis que han amenazado su orientación democrática y su existencia, se halla a la vista del concierto de las naciones del mundo: la República de Panamá, a través de la educación, ha formado miles de licenciados en las diversas especializaciones, profesionales y técnicos, que hoy como ayer prestan sus servicios a la cultura panameña, al gobierno nacional, a la empresa privada, al comercio, a la industria y a las actividades agropecuarias. Eminentes figuras de la educación, la ciencia y el derecho, han venido ocupando la rectoría de la Universidad de Panamá, creada por el Dr. Octavio Méndez Pereira; muchos de sus egresados han servido y sirven las cátedras de especialización en la misma universidad y en otras (oficiales y particulares); la cartera del Ministerio de Educación ha sido ocupada por insignes pedagogos como por el propio Octavio Méndez Pereira, Eusebio A. Morales, José Daniel Crespo, Federico A. Velásquez y otros no menos renombrados maestros.
Entre los personajes históricos y políticos nacionales, que también son muchos, recordamos a Justo Arosemena, Belisario Porras, Harmodio Arias Madrid, Enrique A. Jiménez, Ricardo J. Alfaro, Jorge E. Illueca, Aquilino E. Boyd, Ricardo M. Arias Espinosa, Roberto F. Chiari, José Dominador Bazán, Arnulfo Arias Madrid y Diógenes de la Rosa. !Loor a Panamá y a los panameños en el día de la Patria!
Panamá está situado en el centro del mundo. Dada la situación geográfica, sólo puede ser viable un Panamá políticamente sano, si se acepta a Panamá como país económica y políticamente sano; el camino para la realización de esta meta sería largo y exigirá de nosotros mucha energía y mucha perseverancia. Pero la razón política nos dice que es posible alcanzar esa meta. Actualizamos los difíciles años que habíamos vivido los panameños, especialmente el año de 1964 (cuando se dieron los luctuosos sucesos del 9 y 10 de enero y los comprendidos entre 1987 - 1989), y después de la invasión del 20 de diciembre de 1989, había miseria y preocupación por el futuro de un Panamá abatido.
Dominaba la incertidumbre, el paro, la persecución y la inseguridad en el progreso político.
En la nómada, revuelta y confusa masa en que se presentaba nuestro pueblo después de la invasión, había que dirigirse individualmente a cada uno de los panameños, y tratar de conducirle a la tranquilidad y al sentido de responsabilidad. Hasta qué punto podría adoptarse ese procedimiento nos parecía la interrogante del destino de nuestra Nación.
Estábamos convencidos, y así lo hicimos saber en la medida de nuestras posibilidades como panameños y como educador, de que emprendiendo esta tarea con convicción y realizándola con pericia y entrega, recuperaríamos poco a poco a muchas personas, que, aunque no pertenecieran a los partidos afectos al gobierno de entonces, por su firmeza de carácter y su seguridad de juicio serían apropiadas y solicitadas para la conducción política, moral e intelectual.
Por eso, en este nonagésimo sexto aniversario de nuestra independencia debemos renovar el compromiso patriótico de luchar juntos por la reconstrucción integral de Panamá. Tenemos que mantener y profundizar la idea que la democracia es algo más que un gobierno. Y la gran labor que tenemos que realizar en la reconstrucción integral de Panamá consiste en despertar, fortalecer y dejar crecer las fuerzas democráticas. El sentido de responsabilidad política de cada ciudadano es primordial para un Panamá políticamente sano. La democracia no termina en un gobierno presidencialista o parlamentario; tiene que estar basada, sobre todo, en la conciencia del ciudadano.
Democracia es, pues, algo más que un régimen "democrático"; es un concepto universal que tiene sus raíces en la dignidad, en el valor y en los irrevocables derechos del hombre y la mujer. Una auténtica democracia tiene que apreciar esos irrevocables derechos y el valor de cada hombre y mujer en la vida del Estado, económica y culturalmente.
Quien de verdad piensa democráticamente, debe sentir respeto por el otro, por sus deseos honrados y por sus aspiraciones. Pero hay más todavía a lo largo de estos 96 años de vida independiente: dentro de la relativa heterogeneidad de los problemas sociales, políticos, económicos y culturales y sus diversos temas de discusión, hallará el ciudadano responsable (profesional, obrero, industrial, sindicalista, empresario, etc.), una preocupación constante y sostenida. La preocupación por la educación primordial, pero no de la simple instrucción elemental, ni de la precaria campaña de alfabetización; sino de la educación como formación integral, moral, física e intelectual; de la educación como tránsito entre el primitivismo y la vida de civilización; de la educación como desbarbarización del hombre, como único medio de dignificación moral y de emancipación económica y, a su vez, de incorporación plena en la actividad del espíritu y en la solidaridad humana.
En este "Mes de la Patria" -transcurrido ya casi una centuria de fundada la República de Panamá -la inmensa importancia de su misión como Estado docente, a pesar de las delicadas crisis que han amenazado su orientación democrática y su existencia, se halla a la vista del concierto de las naciones del mundo: la República de Panamá, a través de la educación, ha formado miles de licenciados en las diversas especializaciones, profesionales y técnicos, que hoy como ayer prestan sus servicios a la cultura panameña, al gobierno nacional, a la empresa privada, al comercio, a la industria y a las actividades agropecuarias. Eminentes figuras de la educación, la ciencia y el derecho, han venido ocupando la rectoría de la Universidad de Panamá, creada por el Dr. Octavio Méndez Pereira; muchos de sus egresados han servido y sirven las cátedras de especialización en la misma universidad y en otras (oficiales y particulares); la cartera del Ministerio de Educación ha sido ocupada por insignes pedagogos como por el propio Octavio Méndez Pereira, Eusebio A. Morales, José Daniel Crespo, Federico A. Velásquez y otros no menos renombrados maestros.
Entre los personajes históricos y políticos nacionales, que también son muchos, recordamos a Justo Arosemena, Belisario Porras, Harmodio Arias Madrid, Enrique A. Jiménez, Ricardo J. Alfaro, Jorge E. Illueca, Aquilino E. Boyd, Ricardo M. Arias Espinosa, Roberto F. Chiari, José Dominador Bazán, Arnulfo Arias Madrid y Diógenes de la Rosa. !Loor a Panamá y a los panameños en el día de la Patria!