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Antenas, salud y ambiente


Hace más de cinco años, una empresa transnacional quiso construir una enorme antena de retransmisión para celulares en medio de un barrio de La Chorrera, en Panamá Oeste, y la comunidad se opuso, impidiendo que los equipos de construcción llegaran al sitio y con otras acciones de fuerza. La ANAM se lavó las manos, aduciendo que las "Antenas para Celulares" no estaban en la "Lista Taxativa" de proyectos en los que se debía hacer Estudios de Impacto Ambiental, y el MINSA alegó que no había nada que probara que la antena afectara la salud de los habitantes. Al final, con apoyo de la Policía, la empresa construyó la antena de todas formas.

En los países civilizados se han hecho legislaciones, haciendo obligatorio el Estudio de Impacto Ambiental para todas estas estructuras que emiten radiación de microondas. En algunos es prohibido instalar estas antenas en áreas urbanas o cercanas a hospitales o centros educativos. Algunos estudios indican un anormalmente elevado número de casos de linfoma y leucemia en casas ubicadas dentro de un radio de dos kilómetros de las antenas.

Se debe llamar la atención a las autoridades ambientales al respecto, recordándoles que si no existen normas locales sobre este aspecto, se debían aplicar las normas de la Organización Mundial de la Salud (OMS), que son muy claras al respecto. Además, es obligatorio que los Estados apliquen los "Principios de Prevención", contemplados en la llamada Declaración de Río sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, adoptada por la Conferencia de las Naciones Unidas sobre el Medio Ambiente y el Desarrollo, reunida en Río de Janeiro, Brasil, en junio de 1992, y de la cual Panamá es signataria.

La denominada contaminación electromagnética es un subproducto del desarrollo tecnológico masivo basado en la electricidad y las comunicaciones. Son radiaciones invisibles al ojo humano, pero perfectamente detectable por aparatos específicos de medidas.

Existen numerosas publicaciones científicas que plantean la posibilidad de la existencia de efectos adversos originados por esta clase de contaminante como cefaleas, insomnio, alteraciones del comportamiento, depresión, ansiedad, leucemia infantil, cáncer, enfermedad de Alzheimer, alergias, abortos y malformaciones congénitas.

El Proyecto CEM de la OMS atribuye a las antenas de trasmisión celular una contaminación en el nivel de radiofrecuencia y microondas (desde 100 KHz-300 GHz). En este caso, si bien los campos electromagnéticos producidos son pequeños, en la cercanía de las antenas emisoras (dependiendo de su potencia y frecuencia) pueden alcanzarse niveles de densidad de potencia y campo eléctrico perjudiciales para la salud. Además, estas radiaciones tienen un gran alcance y están experimentando un crecimiento exponencial, por lo que afectan a un sector cada vez más amplio de la población.

[eesquivelrios@gmail.com]

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