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Antes y ahora


Por estimarlo una responsabilidad en la formación de opinión pública, nos referimos a los anuncios sobre presuntos logros de un gobierno, que no son más que la repetición de propaganda a cargo del FES, que destina los fondos que debe emplear en obras, para hacerle publicidad al mandatario. Eso de que antes las obras no se realizaban, es la peor majadería publicitaria, cargada de cinismo, pero cobrada con satisfacción. A excepción de cuatro años y medio de gobierno, en los últimos treinta años el grupo gobernante ha tenido en sus manos la dirección del Estado panameño. Ahora quieren endilgar la culpa de sus desaciertos, robos y dilapidación a personas que no fueron parte de sus administraciones.
Pero si deseamos utilizar los términos que sostienen los anuncios televisivos y radiales, debemos darle contenido con hechos de la presente gestión gubernamental. Para ello, podríamos decir por ejemplo: Antes, ningún gobierno se atrevió a violar la autonomía universitaria. Ahora, se tiene como un triunfo de la Policía su penetración al Campus, con la secuela de destrozos y vejaciones a los allí presentes. Antes, ningún presidente osó decirles a los colonenses idiotas o ciegos, porque no apoyaran su reelección. Ahora, los idiotas y ciegos no son los colonenses, ya que ni en su partido lo reeligieron.
Antes, ningún presidente necesitó un avión para él y un helicóptero para su esposa. Ahora, el avión está en reparación, no se conocen los gastos de operación del mismo, ni las condiciones en que se encuentra.
Antes, los puentes y carreteras que se hacían, eran fiscalizadas en su construcción, para obtener un buen trabajo de los constructores. Ahora, presentan serias averías, huecos, rajaduras y hasta se caen, antes de ser terminadas. Antes, los maestros gozaban de reconocimientos a su delicada labor educativa. Ahora, los maestros son menos que los policías, que sí tienen jubilaciones especiales.
Antes, había un Ministerio de Salud preocupado por atender al pueblo y con campañas preventivas. Ahora se carece de todo para atender la salud, incluso de los más elementales insumos en laboratorios, sala de maternidad y otras dependencias importantes y necesarias.
Antes, el productor nacional tenía un mercado para sus productos y suplía las necesidades locales. Ahora, ha sido desplazado por la invasión de productos extranjeros subsidiados, parte de lo cual son desechos que se venden como de primera calidad en nuestros centros comerciales, a costa de la extinción de nuestros productores y de la mano de obra nacional.
Antes, el nivel educativo era aceptable, ahora se desconoce hasta el significado del 3 de noviembre, porque según los publicistas gubernamentales, el país nació en 1968.
Antes, había un "rgano Legislativo y Judicial respetados por el Ejecutivo, ahora, se introduce la injerencia y es un pecado denunciarla.
Antes, teníamos empresas como el INTEL y el IRHE, Ingenio La Victoria y otros, que costaron muchos millones. Ahora, se han entregado a sectores privados por menos de su valor, perdiendo millones y encareciendo la vida del panameño.
Antes, no se concedían indultos previos de ser condenados los imputados, ahora se regalan para defenestrar las decisiones judiciales, interviniendo en la administración de justicia.
Antes, ningún presidente lanzó frases tan hirientes contra la ciudadanía, ahora, por haber perdido el referéndum, las elecciones y las partidarias además del puesto, parece que también han hecho perder la chaveta, el buen humor, la cordialidad, el buen hablar y el respeto a los demás, que han tenido como costumbre los panameños antes y ahora.

101 años de Panamá América

 
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