Anticipación de crisis, cualidad de líderes
La bonanza económica de nuestro país, se vio frenada hace algunas fechas con los lamentables enfrentamientos entre gobierno y grupos gremiales, los cuales dejaron como saldo varios heridos y la pérdida de una valiosa vida. En esta oportunidad, considero que el culpar a una parte o a la otra, no resolverá nada. Aún así, las autoridades deberán tomar experiencia de esta lamentable situación. Y una de las lecciones aprendidas deberá ser cómo anticiparse a las crisis.
No se necesita ser del servicio secreto de inteligencia británico para determinar un foco de crisis nacional e internacional. Basta con prestar atención a los acontecimientos y elementos reales, a fin de vislumbrar tormentas en el horizonte. Esta cualidad es innata en los líderes, tanto en la empresa privada o el sector gubernamental.
Mientras escribimos estas líneas, el país está en una tensa calma, ya que todos estamos a la espera de una reglamento de seguridad e higiene para la construcción, que, valga la acotación, los gremios de la construcción han señalado no conocer en detalle, por lo que he aquí el anuncio de una posible futura disputa si no se toman las medidas apropiadas de concertación y diálogo.
Por otro lado, mientras los obreros reclamaban sus derechos, otros grupos se han pintado de guerra, como es el caso de los transportistas, quienes están a la espera de una respuesta del gobierno frente a un subsidio al combustible. También los médicos se han levantado de la mesa de negociación y no descartan un llamado a huelga por el nuevo sistema integrado de salud. Por si fuera poco, en el ámbito internacional, tenemos la subida del petróleo que ha marcado precios récord; la posible y casi inminente recesión de la economía de Estados Unidos, para la cual países como México están realizando ajustes en su política económica.
En fin, todos esas coyunturas tienen algo en común, y es que si las autoridades no toman medidas a tiempo y acertadas, tendrán como consecuencia irreversible el desmejoramiento de la calidad de vida del pueblo panameño.
En algunos casos no basta la delegación total, pues las tormentas deben ser asumidas, controladas y disipadas por el capitán de la nave para la satisfacción de los tripulantes.