ºCuidado! ¿Las FARC tras Panamá?
En septiembre de 1979, desde Managua donde cumplía con una misión de adiestramiento, para la naciente Policía Sandinista, volé a La Habana para entregar un mensaje a viva voz del comandante Omar Torrijos, al comandante Fidel Castro. El mensaje se resumía más o menos así: "Paredes, mañana temprano le voy ha enviar el "jet falcon" a Managua, trasládese a La Habana donde le aguarda el comandante Castro, y le comunica de parte de Jimmy Carter, Carlos Andrés Pérez, López Michelsen, López Portillo, Francisco Oduber y mi persona, que el gran acuerdo y esfuerzo conjunto, para derribar el régimen dictatorial de Anastasio Somoza, tenía la finalidad primordial de democratizar a Nicaragua, nunca se habló ni se pensó en "comunizarla". Llegamos a La Habana esa tarde temprano, acompañado del asesor principal de Torrijos, Dr. Rómulo Escobar Bethancourt, quien voló en el jet desde Panamá.
Quizás en otro instante tenga la oportunidad de narrar cada tramo de la tensa conversación que por dos horas sostuvimos con el Dr. Castro, en un salón amplio y solemne, saturado más que de obediencia, de sumisión incondicional de sus principales colaboradores, como consecuencia de su apabullante personalidad e indiscutible liderazgo absolutista. Fidel acostumbra a escribir todos tus comentarios, de tal manera que así siempre mantiene la mirada sobre su libreta de apuntes. Al terminar con el mensaje, soltó el bolígrafo para exteriorizar su primera reacción. Aunque bajo control, evidenciaba un disgusto cinchado, y severamente sereno exclamó: "Escúcheme bien coronel Paredes, yo tengo 20 años de estar en Nicaragua, y hoy no me voy a retirar".
Veinte años después, al observar al presidente de Colombia Dr. Andrés Pastrana, bien intencionado y esperanzador en búsqueda de la merecida paz para su país, visitar en La Habana al mismo Dr. Fidel Castro, para que intercediera ante los dos miembros del Secretariado Superior de las FARC, y disuadirlos hacia la paz, dado por un hecho el prestigio y ascendencia del cual goza ante los líderes guerrilleros, no pude evitar retrotraer aquel encuentro en La Habana con Fidel Castro, asaltándome las interrogantes siguientes... El comandante Castro de hoy en su inevitable postrimería; sin el apoyo económico y militar de otrora, de la desaparecida Unión Soviética, y bajo los rigores del bloqueo norteamericano, prácticamente aislado, ideológicamente del Continente Americano ¿le convendría que desaparecieran las FARC, el único ejército triunfador y aliado, que le queda en tierra firme americana? Aunque esta vez no le convenga exteriorizarlo, sin embargo, no pensará igual el comandante Castro, cuando me dijo: ¿"Después de 20 años de estar en Nicaragua, no me voy a retirar"?.... Hoy todos deberíamos preguntarnos, ¿cuántos años lleva en Colombia?
Retomando ciertos acontecimientos protagonizados por contingentes guerrilleros colombianos, en la provincia del Darién, frontera peligrosa e insegura con Colombia, a nuestros gobernantes panameños, les sugiero "poner las bardas de nuestra República en remojo, ya que la de nuestros vecinos los colombianos arden". La estremecedora renuncia del Ministro de Defensa colombiano, Rodrigo Lloreda, no es un acto político más cotidiano, en el ejercicio de la gobernabilidad y confrontación de poderes, común en todas las latitudes. Dicho acto de manifiesta inconformidad y reto frontal al poder constitucional colombiano, sobre todo con el respaldo moral, disciplina y las armas de las Fuerzas Armadas, donde se involucran valientemente 200 oficiales, entre ellos 12 generales de un total de 25, representa una clarinada, no sólo para los colombianos, también para todos los pueblos demócratas de América, clarinada que anuncia alto y claro, que en Colombia el país institucional incluyendo a las Fuerzas Armadas, está claudicando y va a ser derrotado, por el país subversivo e irregular, el cual encabezan las FARC.
Rodrigo Lloreda, abogado, periodista y dueño del periódico caleño El País, exembajador de su país ante la ONU, exembajador ante el gobierno de Washington, excanciller colombiano y exministro de educación, su reciente arrojo y liderazgo desplegado, le presentan con credenciales de un dirigente estadísta. Su ponderada decisión, no sólo es avalada por los militares colombianos, sino que también sepa Dios ºcuántos miles de ciudadanos de ese privilegiado país! De tal manera que con objetividad y acostumbrada modestia, me atrevo a presagiar que la crisis de los hermanos colombianos, apenas comienza, y Rodrigo Lloreda y sus generales, seguirán siendo los protagonistas en aquel confuso escenario, a menos que el presidente Andrés Pastrana corrija el rumbo y su estrategia, en la loable búsqueda de la paz. Quizás el error más costoso del Sr. Presidente ha consistido en querer negociar la paz, de espaldas a los que más han aportado durante 40 años, sangre, muerte y dolor: las Fuerzas Armadas Colombianas.
Ahora bien, las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), además de contar entre sus filas a excelentes combatientes guerrilleros, reciben también al apoyo de profesionales e intelectuales, entre ellos antropólogos, sociólogos, economistas, abogados, banqueros, economistas, médicos, etc., etc.. El haber "dessoberinizado" 54 mil Km. cuadrados, les sitúa como una fuerza beligerante, en plena transición de guerrilla, a ejército convencional, y capaz de seguir conquistando territorio. Por consiguiente, no es remoto ni descabellado pensar, que la actividad guerrillera fronteriza cada vez más intensa, indica que las FARC miran hacia Panamá, como un botín rico, atractivo e interesante, ya cuando los "gringos" en 180 días, abandonan nuestro país. Súmele a la realidad anterior, que en nuestro territorio existe el Centro Bancario más rico y próspero de la región; una Zona Libre con actividades millonarias; un Centro Comercial atractivo y envidiable; 200 familias donde se concentra la mayor riqueza y patrimonios nacionales; el activo físico más valioso del Continente Americano, el Canal de Panamá; una política neoliberal liderada por la "globalización", la cual cada vez más acentúa la distancia entre los ricos y los desposeídos, situación que agrega el caldo de cultivo, para que prospere la subversión, y en este macro escenario, la ausencia de una organización militar o paramilitar, capaz de custodiar y brindar seguridad al desarrollo económico nacional.
Por todo lo expuesto, he aquí nuestro sano aldabonazo... ºCuidado! ¿Las FARC tras Panamá?
Quizás en otro instante tenga la oportunidad de narrar cada tramo de la tensa conversación que por dos horas sostuvimos con el Dr. Castro, en un salón amplio y solemne, saturado más que de obediencia, de sumisión incondicional de sus principales colaboradores, como consecuencia de su apabullante personalidad e indiscutible liderazgo absolutista. Fidel acostumbra a escribir todos tus comentarios, de tal manera que así siempre mantiene la mirada sobre su libreta de apuntes. Al terminar con el mensaje, soltó el bolígrafo para exteriorizar su primera reacción. Aunque bajo control, evidenciaba un disgusto cinchado, y severamente sereno exclamó: "Escúcheme bien coronel Paredes, yo tengo 20 años de estar en Nicaragua, y hoy no me voy a retirar".
Veinte años después, al observar al presidente de Colombia Dr. Andrés Pastrana, bien intencionado y esperanzador en búsqueda de la merecida paz para su país, visitar en La Habana al mismo Dr. Fidel Castro, para que intercediera ante los dos miembros del Secretariado Superior de las FARC, y disuadirlos hacia la paz, dado por un hecho el prestigio y ascendencia del cual goza ante los líderes guerrilleros, no pude evitar retrotraer aquel encuentro en La Habana con Fidel Castro, asaltándome las interrogantes siguientes... El comandante Castro de hoy en su inevitable postrimería; sin el apoyo económico y militar de otrora, de la desaparecida Unión Soviética, y bajo los rigores del bloqueo norteamericano, prácticamente aislado, ideológicamente del Continente Americano ¿le convendría que desaparecieran las FARC, el único ejército triunfador y aliado, que le queda en tierra firme americana? Aunque esta vez no le convenga exteriorizarlo, sin embargo, no pensará igual el comandante Castro, cuando me dijo: ¿"Después de 20 años de estar en Nicaragua, no me voy a retirar"?.... Hoy todos deberíamos preguntarnos, ¿cuántos años lleva en Colombia?
Retomando ciertos acontecimientos protagonizados por contingentes guerrilleros colombianos, en la provincia del Darién, frontera peligrosa e insegura con Colombia, a nuestros gobernantes panameños, les sugiero "poner las bardas de nuestra República en remojo, ya que la de nuestros vecinos los colombianos arden". La estremecedora renuncia del Ministro de Defensa colombiano, Rodrigo Lloreda, no es un acto político más cotidiano, en el ejercicio de la gobernabilidad y confrontación de poderes, común en todas las latitudes. Dicho acto de manifiesta inconformidad y reto frontal al poder constitucional colombiano, sobre todo con el respaldo moral, disciplina y las armas de las Fuerzas Armadas, donde se involucran valientemente 200 oficiales, entre ellos 12 generales de un total de 25, representa una clarinada, no sólo para los colombianos, también para todos los pueblos demócratas de América, clarinada que anuncia alto y claro, que en Colombia el país institucional incluyendo a las Fuerzas Armadas, está claudicando y va a ser derrotado, por el país subversivo e irregular, el cual encabezan las FARC.
Rodrigo Lloreda, abogado, periodista y dueño del periódico caleño El País, exembajador de su país ante la ONU, exembajador ante el gobierno de Washington, excanciller colombiano y exministro de educación, su reciente arrojo y liderazgo desplegado, le presentan con credenciales de un dirigente estadísta. Su ponderada decisión, no sólo es avalada por los militares colombianos, sino que también sepa Dios ºcuántos miles de ciudadanos de ese privilegiado país! De tal manera que con objetividad y acostumbrada modestia, me atrevo a presagiar que la crisis de los hermanos colombianos, apenas comienza, y Rodrigo Lloreda y sus generales, seguirán siendo los protagonistas en aquel confuso escenario, a menos que el presidente Andrés Pastrana corrija el rumbo y su estrategia, en la loable búsqueda de la paz. Quizás el error más costoso del Sr. Presidente ha consistido en querer negociar la paz, de espaldas a los que más han aportado durante 40 años, sangre, muerte y dolor: las Fuerzas Armadas Colombianas.
Ahora bien, las Fuerzas Armadas Revolucionarias Colombianas (FARC), además de contar entre sus filas a excelentes combatientes guerrilleros, reciben también al apoyo de profesionales e intelectuales, entre ellos antropólogos, sociólogos, economistas, abogados, banqueros, economistas, médicos, etc., etc.. El haber "dessoberinizado" 54 mil Km. cuadrados, les sitúa como una fuerza beligerante, en plena transición de guerrilla, a ejército convencional, y capaz de seguir conquistando territorio. Por consiguiente, no es remoto ni descabellado pensar, que la actividad guerrillera fronteriza cada vez más intensa, indica que las FARC miran hacia Panamá, como un botín rico, atractivo e interesante, ya cuando los "gringos" en 180 días, abandonan nuestro país. Súmele a la realidad anterior, que en nuestro territorio existe el Centro Bancario más rico y próspero de la región; una Zona Libre con actividades millonarias; un Centro Comercial atractivo y envidiable; 200 familias donde se concentra la mayor riqueza y patrimonios nacionales; el activo físico más valioso del Continente Americano, el Canal de Panamá; una política neoliberal liderada por la "globalización", la cual cada vez más acentúa la distancia entre los ricos y los desposeídos, situación que agrega el caldo de cultivo, para que prospere la subversión, y en este macro escenario, la ausencia de una organización militar o paramilitar, capaz de custodiar y brindar seguridad al desarrollo económico nacional.
Por todo lo expuesto, he aquí nuestro sano aldabonazo... ºCuidado! ¿Las FARC tras Panamá?