Apatía, indiferencia o cansancio
Opinaré hoy en torno a algunos acontecimientos que se dan faltando sólo algo más de cuatro semanas para las elecciones. Ya hablé sobre lo largo que sería esta campaña y lo que pudiera traer como consecuencia. Si analizamos Martín Torrijos está en campaña desde 1999; tal vez se le quedó atrás el movimiento proselitista y se remontó a los años de la campaña anterior. Son cinco años de trabajo, de presentarnos permanentemente la figura de Martín como si fuera lo máximo, lo único y la panacea del siglo XXI.
Apareció más tarde Alberto Vallarino, quien fungiría como la tercera fuerza que esperaban los panameños para luchar contra el bipartidismo, y su proselitismo fue también bastante contundente hasta enero de 2003 cuando declaró retirarse de la contienda, dejando a sus seguidores agarrados de la brocha y sin escalera.
La figura del Presidente Endara surge como reemplazo en el vacío, dando esperanzas a los nacionales huérfanos de candidatos. Solidaridad dio su aval e inmediatamente inició el trabajo de vender la figura de una persona conocida, pero que necesitaba de varios factores para calar en la mente de los panameños. Comenzó aquello en febrero de 2003 con las noticias, propagandas y acondicionamiento de Solidaridad a algo nuevo y desconocido.
Por su parte, los arnulfista o mireyistas se aprestaban a elegir su candidato por vía de convención nacional. Tres candidatos se jugaban a robo la postulación, sin comprender que la Presidenta haría esa elección en forma unilateral y sin pensar en la conveniencia de si o no a ese candidato. Todo esto fue cansando a los panameños y fue agotando su paciencia; lo que en principio fue atractivo, con el seguir de los meses se convirtió en una campaña anodina, exenta de atractivo y lucha; colmada de mentiras, promesas de luchas internas en los diferentes partidos, pero con el apoyo de los medios de comunicación.
Finalmente, la Sra. Presidenta elige y deja a los otros dos colgando también de la brocha, halagando y diciendo que poyaba a José Miguel.
De repente, como mago que saca sus obras de un sombrero, aparece Ricardo Martinelli dispuesto a gastar toda la plata del mundo con tal de sacar tres o cuatro legisladores y hacer protagonismo innecesario en esta campaña o no sé con cuáles objetivos futuros.
El asunto es que, estos y otros factores han hecho que los panameños, como ciudadanos, rechacen tanto movimiento, a veces inútil, para vender las diferentes figuras presidenciables. Los medios de comunicación tienen en sus manos la fuerza de la campaña con la propaganda electoral.
Se ha gastado el dinero y se ha utilizado el recurso que no habíamos visto antes. Mientras la pobreza y el hambre habita en los panameños; mientras miles de niños no pueden entrar a las escuelas por falta de recursos; mientras los hospitales y las escuelas no cuentan con ningún recurso para funcionar, los partidos se dan el lujo de tirar los millones por la borda. Digo esto, porque el ex presidente Endara hace una campaña austera; si el Partido Solidaridad necesita vender su figura como candidato honesto y con posibilidades de triunfo, lo hace con pocos recursos.
Comprendemos, pues, la reacción de los panameños ante el despilfarro de recursos y el rechazo a la desmedida situación de los mismos.
El entusiasmo ha decaído, la gente está cansada de hablar permanentemente de política partidista sin resolver los problemas del país Se preguntan hacia dónde vamos y a quién nos llevaremos en los cachos como parte de la campaña.
Lo importante es que no se olviden de votar el 2 de mayo. Sea por quien sea, pero voten a pesar del cansancio y la apatía. Sólo así habrá fiesta electoral y demostraremos que los miles de cartelones y los "anuncios pagados" en la radio y TV no darán el triunfo y que será una propuesta profunda y sensata la que prive para lograr los votos y terminemos con esta pesadilla tan prolongada.
Apareció más tarde Alberto Vallarino, quien fungiría como la tercera fuerza que esperaban los panameños para luchar contra el bipartidismo, y su proselitismo fue también bastante contundente hasta enero de 2003 cuando declaró retirarse de la contienda, dejando a sus seguidores agarrados de la brocha y sin escalera.
La figura del Presidente Endara surge como reemplazo en el vacío, dando esperanzas a los nacionales huérfanos de candidatos. Solidaridad dio su aval e inmediatamente inició el trabajo de vender la figura de una persona conocida, pero que necesitaba de varios factores para calar en la mente de los panameños. Comenzó aquello en febrero de 2003 con las noticias, propagandas y acondicionamiento de Solidaridad a algo nuevo y desconocido.
Por su parte, los arnulfista o mireyistas se aprestaban a elegir su candidato por vía de convención nacional. Tres candidatos se jugaban a robo la postulación, sin comprender que la Presidenta haría esa elección en forma unilateral y sin pensar en la conveniencia de si o no a ese candidato. Todo esto fue cansando a los panameños y fue agotando su paciencia; lo que en principio fue atractivo, con el seguir de los meses se convirtió en una campaña anodina, exenta de atractivo y lucha; colmada de mentiras, promesas de luchas internas en los diferentes partidos, pero con el apoyo de los medios de comunicación.
Finalmente, la Sra. Presidenta elige y deja a los otros dos colgando también de la brocha, halagando y diciendo que poyaba a José Miguel.
De repente, como mago que saca sus obras de un sombrero, aparece Ricardo Martinelli dispuesto a gastar toda la plata del mundo con tal de sacar tres o cuatro legisladores y hacer protagonismo innecesario en esta campaña o no sé con cuáles objetivos futuros.
El asunto es que, estos y otros factores han hecho que los panameños, como ciudadanos, rechacen tanto movimiento, a veces inútil, para vender las diferentes figuras presidenciables. Los medios de comunicación tienen en sus manos la fuerza de la campaña con la propaganda electoral.
Se ha gastado el dinero y se ha utilizado el recurso que no habíamos visto antes. Mientras la pobreza y el hambre habita en los panameños; mientras miles de niños no pueden entrar a las escuelas por falta de recursos; mientras los hospitales y las escuelas no cuentan con ningún recurso para funcionar, los partidos se dan el lujo de tirar los millones por la borda. Digo esto, porque el ex presidente Endara hace una campaña austera; si el Partido Solidaridad necesita vender su figura como candidato honesto y con posibilidades de triunfo, lo hace con pocos recursos.
Comprendemos, pues, la reacción de los panameños ante el despilfarro de recursos y el rechazo a la desmedida situación de los mismos.
El entusiasmo ha decaído, la gente está cansada de hablar permanentemente de política partidista sin resolver los problemas del país Se preguntan hacia dónde vamos y a quién nos llevaremos en los cachos como parte de la campaña.
Lo importante es que no se olviden de votar el 2 de mayo. Sea por quien sea, pero voten a pesar del cansancio y la apatía. Sólo así habrá fiesta electoral y demostraremos que los miles de cartelones y los "anuncios pagados" en la radio y TV no darán el triunfo y que será una propuesta profunda y sensata la que prive para lograr los votos y terminemos con esta pesadilla tan prolongada.