Aplauso merecido
El presidente de la Asamblea Nacional merece un aplauso por su liderazgo en la revocatoria de la resolución que ordenaba la opacidad en una serie de informaciones públicas del recinto legislativo. Después de adoptar una decisión claramente equivocada y expresar dudas sobre parte del documento, prevaleció la razón y se propuso lo revocatoria de la infausta resolución en todas sus partes. No solo se planteó, sino que se obtuvo y con celeridad. Eso es lo que se espera de las personas que se colocan al frente de las instituciones: claridad en la visión del norte, determinación en el andar. Los retos que tiene la institución son muy grandes y su éxito no está garantizado. Si el Presidente del Legislativo se apoya en la ciudadanía, en los medios de comunicación y en la parte buena de la alianza de partidos, tiene el triunfo de su gestión asegurado. Desde aquí lo exhortamos a que escriba su nombre en el bronce de la historia y empuje la reforma del reglamento interno de la asamblea como un medio para reformar la institución. De su gestión depende. Si hay voluntad, hay un modo. Así lo demuestran los recientes hechos.