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Apología de la Presidenta


"El buen gobernante no sólo gobierna con la razón, sino también con el corazón". Mireya Elisa Moscoso Rodríguez, presidenta de la República de Panamá, por voluntad de la mayoría de los panameños, para mucha honra y satisfacción del pueblo de Pedasí, de donde es oriunda; de la familia Moscoso, que somos una familia; de todas las mujeres panameñas, por ser la primera mujer en alcanzar la más alta magistratura de este país y de todos los panameños que votamos por ella, porque creíamos y seguimos creyendo que es capaz de enrumbar a Panamá por nuevos senderos, a través de una gestión gubernamental concertadora y con características humanísticas y populares, cuyo mayor énfasis se orienta hacia los factores sociales.
Sin embargo, a poco menos de un año de iniciar su gestión de gobierno, son muchos sus detractores y pocos sus defensores. Yo quiero ser uno de sus defensores y no porque seamos familia, que de por sí es una razón importante, pero más importante aún es recordar que ella es la Presidenta de todos los panameños y no de la familia Moscoso, aunque también lo sea de ésta. Estamos conscientes de que cuando se llega a una posición como la de presidente de un país, se está sujeto a permanente evaluación y críticas, pero siempre y cuando éstas sean objetivas y sustentadas y no criticar por criticar o simplemente porque no voté por ella, porque no me cae bien, porque es Moscoso o porque estoy en un partido de oposición. Estas posturas lejos de contribuir a la administración adecuada de la cosa pública, fomentan el caos, la arbitrariedad y el desgobierno.
¿Por qué tantas críticas indiscriminadas en contra de Mireya y de su gestión de gobierno?, Es la pregunta que cabe. Porque es mujer. En Panamá, y en el mundo entero, existen muchas mujeres que han demostrado tanta o más capacidad que los hombres para desempeñarse eficientemente en posiciones importantes. ¿Por qué Mireya no? Porque no posee un PdH. Aunque la formación académica contribuye, no es un requisito que garantice una buena administración gubernamental. Han existido muchos presidentes "académicos" que han resultado ser un fraude como gobernantes, porque para ser un gobernante exitoso, mucho más que un título académico, se necesita voluntad para trabajar en beneficio de las mayorías y no solamente de los partidos que lo(a) eligieron, ciertas características y aptitudes (perfil presidencial), una gran capacidad de gestión y de concertación y una gran dosis de "inteligencia emocional". Mireya reúne estas características, en particular esta última, la cual le ha permitido ganarse el respeto, el aprecio, la aceptación y la confianza de la mayoría de los panameños, de los que votamos y de muchos que no votaron por ella.
Pensamos que las críticas subjetivas y destructivas, no edificantes, atentan contra la imagen misma de la figura presidencial, no tanto contra la Presidenta. En otros países se respeta más la figura presidencial y, por ende, al presidente o a la presidenta de turno. En el nuestro somos muy ligeros de lengua para hablar, sin pruebas y sin argumentos. Un lenguaje florido y el dominio de la oratoria no le otorga a ninguna persona la razón y la potestad de ser dueño absoluto de la verdad. Si así fuera, los analfabetos, las personas con necesidades especiales o las que no tienen facilidad de expresión nunca tendrían razón ni acceso a la verdad. Ellos también tienen sus verdades y sus razones.
Es muy lamentable escuchar a un expresidente expresar que el actual es el peor gobierno que ha tenido este país, como si el que presidió él hubiera sido el mejor. Por esa misma razón recibió un NO rotundo en el referéndum y pareciera ser que todavía no ha superado los efectos del mismo. A Mireya no la dejan gobernar. No es que pretendamos que sea una presidenta perfecta, también se equivoca, como todo ser humano; ¿o es que acaso los presidentes están vacunados contra los errores?; pero, ¿quién tira la primera piedra?. Sus detractores no tienen estatura moral para criticarla. Ni aun el expresidente Endara, quien en lugar de apoyar a su copartidaria con sus experiencias presidenciales y ser más leal y solidario con el partido, haciendo las críticas internamente, como lo hacen los perredistas, por ejemplo, critica a Mireya porque camina y se desplaza por todo el país "paseando, en lugar de trabajar más". Acaso ese recorrido no es parte del trabajo de un(a) presidente(a). Para ello se necesita voluntad, identificación con el pueblo y mucha energía, que quizás usted no las tuvo señor Endara.
Entendemos que en Panamá existen muchos problemas y necesidades y que todos los afectados aspiramos a resolverlos con el apoyo del gobierno, pero no esperamos que el gobierno los resuelva todos y menos en un período de cinco años, de los cuales apenas ha pasado uno. Recordamos que Mireya no es la mujer maravilla. No esperamos que ella resuelva todos los problemas de este país y menos en las condiciones económicas en que lo recibió. Además, cómo decía un gran presidente estadounidense, preguntémonos primero qué estamos ofreciendo nosotros para pedir algo a cambio. ¿Por qué el egoísmo político? Si de una forma u otra todos somos responsables de la solución de los problemas, por qué además de señalarlos no aportamos soluciones concertadas, si en verdad nos interesa ayudar a los panameños más desposeídos y postergados.
Dejemos que Mireya gobierne, para eso la elegimos. Sin embargo, ella debe evaluar bien y pronto la labor de cada uno de los miembros principales de su equipo de gobierno y si alguno no está cumpliendo eficientemente con su labor y no responde a los planes de gobierno, que proceda a realizar los cambios necesarios. No hay peor ciego que el que no quiere ver, pero le recomendamos a Mireya que publicite mejor las realizaciones de su gobierno para que todos aquellos que tienen cataratas vean claramente lo que estamos haciendo juntos por Panamá.

101 años de Panamá América

 
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