Apostolado
Eso no ocurre en la profesión médica. Son muchísimos los que se hacen merecedores a nuestra admiración y respeto, pero los hay que no sólo no los inspiran, sino que los han perdido. Ahora abundan los polluelos de poca pluma que intentan remontar el vuelo a la altura del cóndor y del águila. Quien juró defender la salud y combatir la muerte no debe, por muy justas que sean sus aspiraciones, abandonar los cuidados de la una y procurar la otra. Ni los José María Núñez, ni Sergio González Ruiz, ni Daniel Chanis, ni Jaime de la Guardia ni Rafael Estévez ni otros que formarían una lista ejemplar e interminable de sesentones y setentones ya desaparecidos y nunca bien llorados, ni por un 6% habrían causado el descalabro actual con una alagartada e irreal pretensión del 60%. Si se accediera a pagarle a los huelguistas semejante aumento, todo aspirante a recibir uno en su sueldo pediría, con razón, el mismo porcentaje porque constitucionalmente no se lo podría negar.