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¿Apoya América Latina la guerra contra el terrorismo?


Santiago de Chile (AIPE)- Estados Unidos requiere un apoyo más decidido de parte de algunos de sus aliados. Actualmente tenemos tres tipos de aliados en la guerra contra el terrorismo. Primero, el grupo de naciones como Gran Bretaña que están dando apoyo militar, colaborando en labores de inteligencia y atacando las fuentes financieras del terrorismo. Esos gobiernos mantienen a su ciudadanía bien informada y ésta -por consiguiente- apoya las acciones de sus gobiernos. Segundo, los países que insisten en que su apoyo tenga bajo perfil, no están dispuestos a hacer más y tienen que ser tratados con pinzas para que no estorben la alianza lograda. Arabia Saudita y casi todas las naciones árabes pertenecen a este segundo grupo.
El tercer grupo de aliados está compuesto básicamente por aquellos que dicen: "Estamos con ustedes en la guerra contra el terrorismo, pero asegúrense de no herir a nadie que no sea verdaderamente un terrorista". Muchos de los países miembros de este tercer grupo son latinoamericanos. Están contentos de pasar desapercibidos y no ofrecer realmente nada.
Supuestamente están de nuestro lado, pero no van a ayudar a menos que activamente se busque su colaboración. Por ejemplo, ¿por qué Chile no contribuye con un hospital militar? Podría ser instalado en un país vecino, como Uzbekistán, Tadjikistán o Turkmenistán, sin estar expuesto a peligro alguno, pero curando a los heridos de quienes se oponen al Talibán. O en Pakistán, ofreciendo tratamiento médico a los refugiados civiles. ¿Quién podría criticar la ayuda humanitaria de ese tipo, sin revelar un fanatismo antioccidental?
Durante la Segunda Guerra, Brasil envió una división a pelear en Italia junto a las tropas americanas. Sus muertos fueron enterrados con los nuestros y eso no lo han olvidado nuestros líderes militares. En la Guerra del Golfo, los argentinos enviaron dos barcos de su armada. Seguramente los chilenos y demás suramericanos están conscientes de las ventajas que con ello consiguió el presidente Menem.
Es hora que Washington le deje saber a Chile y a nuestros otros aliados latinoamericanos que esperamos un aporte tangible y visible en la guerra contra el terrorismo. Casi podríamos garantizar que si envían un hospital militar, éste recibiría muchísima publicidad en la prensa mundial, lo cual haría que los ciudadanos de ese país amigo se sintiesen realmente identificados con la causa antiterrorista.
Los latinoamericanos tienen mucho que ganar al asumir una posición visiblemente activa en la lucha contra el terrorismo. No solamente la gratitud y el respeto de norteamericanos, ingleses, alemanes y canadienses sino ventajas prácticas y tangibles. Los marinos argentinos obtuvieron un magnífico entrenamiento en la Guerra del Golfo. Y en cuanto a personal médico, recuerdo al cirujano de nuestro regimiento en la Segunda Guerra Mundial, quien pidió ser transferido de Texas a un hospital en las trincheras italianas. Después de la guerra me aseguró que unos pocos meses de experiencia en el frente equivalen a 10 años de cirugía civil.
El presidente Bush definió muy claramente la posición de Estados Unidos: quienes no están con nosotros en la guerra contra el terrorismo están en contra nuestra. Los verdaderos amigos no se conocen en los buenos tiempos, sino en los malos, como los actuales. Se trata de una oportunidad única para que los amigos latinoamericanos nos demuestren que están al lado nuestro, creando así una opinión favorable tanto en el Congreso como en el Ejecutivo de Estados Unidos.
(c)*Residenciado en Chile, el autor fue juez del Tribunal Federal de Apelaciones en Washington y embajador de Estados Unidos en Uruguay. www.aipenet.com

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