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Apoyo de los aliados


La situación en el Golfo Pérsico debe ser analizada con criterio objetivo y honesto, caso contrario se caerá en los dogmatismos extremistas a que tan afectos son los denominados intelectuales de izquierda que se resisten a creer en la caída del muro de Berlín, no obstante haberse producido, hace más de una década, el histórico hecho que marcó el colapso del imperialismo soviético.
La Historia es la maestra de la vida, como bien se le ha calificado desde tiempos inmemoriales, de ella se extrae los ejemplos bienhechores o las acciones negativas, para lección de las generaciones presentes y venideras. No están lejanos los sucesos que originaron la Tormenta del Desierto que aniquiló las pretensiones expansionistas y avasalladoras del más siniestro personaje de la era contemporánea. ¿Se podrá negar que Sadam Hussein es un sanguinario sátrapa que mantiene en completa opresión a Irak, que está envuelto en delirios de grandeza y que amenaza al mundo, especialmente al Occidental, por su conducta de matón de barrio y sus perversas obsesiones de conquistador de pueblos, que ya ha llegado incluso al genocidio?
Para quienes lo han olvidado, es preciso recordarles que este dictador invadió Kuwait el 2 de agosto de 1990. Este hecho tuvo repercusión mundial por cuanto fue la causa primigenia de la conocida guerra que se desató cinco meses y medio más tarde, ante la negativa del tirano en el sentido de retirar sus huestes y respetar expresos mandatos del Derecho Internacional.
Ninguna gestión de las Naciones Unidas valió ante la prepotencia del carnicero de Bagdad, cuyo patológico perfil psiquiátrico y pertinaz inclinación para el conflicto siguen ocasionando grandes problemas no sólo al desventurado país que tiene como gobernante a un autócrata de esta índole.
Frente a lo inevitable, las fuerzas multinacionales infringieron resonante derrota al fanfarrón que había ofrecido la madre de todas las victorias. En su retirada, ocasionó inmensos daños al medio ambiente, al quemar centenares de pozos petroleros y lanzar al mar millones de barriles de este combustible, con lo cual quedó, una vez más, ratificada su imagen de terrorista, y por el caso referido de terrorista ecológico, además.
El papel de los aliados fue fundamental para el triunfo de las fuerzas de la libertad.
Hubo un gran error, que ahora se está reconociendo: no ayudar, en esas recomendables circunstancias, a los ciudadanos iraquíes para el derrocamiento del déspota que prosigue con su política de hostilidades, desafíos y desaciertos.
En la actualidad, Hussein continúa con sus descaradas burlas a la resolución del Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, orientada a que termine con los programas de armas nucleares, químicas y biológicas, que ha escondido con mortífera astucia. Se conoce que el nefasto gobierno que férrea y cruelmente preside posee 30 mil proyectiles de armas químicas, 550 proyectiles de artillería con gas mostaza, 400 proyectiles con agentes biológicos y 26 mil litros de ántrax, la toxina del botulismo, gas sarín y agente nervioso VX. ¿Qué más habrá en los recónditos arsenales? Definitivamente, este despreciable sujeto es el más desalmado enemigo de la paz en el mundo, por los irrefutables antecedenetes que así lo delatan.
Es indiscutible el apoyo de los aliados a la concordia y el bienestar planetario. Europa pudo liberarse de la agresión fascista y resurgir de sus escombros gracias a los aliados, precisamente. ¿Tan pronto olvidarían ciertos desorientados líderes las magnánimas realizaciones que posibilitaron a los europeos de hoy llevar la calidad de vida que ahora ostentan? Ello aconteció por los mismos nobles ideales que incentivan a la coalición de fuerzas libres y democráticas que constituyen máxima garantía para el desarrollo y la seguridad del orbe.
En este sentido, se tiene que saludar y aplaudir, como lo hago, la actitud de España, Portugal, Italia, Gran Bretaña, Hungría, Polonia, Dinamarca y la República Checa, que suscribieron un manifiesto donde ratifican su solidaridad con los valores substanciales de la civilización y su rechazo a las pretensiones de Hussein, quien intenta convertirse en el supremo líder de la guerra santa contra Occidente.
La sólida cohesión de los países europeos y americanos, y de otros continentes, que aman la democracia, la libertad individual, los derechos humanos y el Estado de derecho, garantiza que la especie humana vaya por los caminos de la prosperidad y la armonía.

101 años de Panamá América

 
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