Aprontes
Si alguien albergaba dudas sobre el carácter político de las designaciones de Winston Spadafora y Alberto Cigarruista como magistrados de la Corte Suprema de Justicia, el reciente viaje a España -especialmente la conformación de la comitiva panameña que representó al Gobierno en la cumbre europea- esclarece cualquiera incógnita que pudiera haber quedado pendiente sobre tan delicado asunto.
Por si fuera poca la imprudencia demostrada a la hora de designar el séquito que nos ocupa, Alberto Cigarruista -ansioso como siempre de enredar más los entuertos donde se ha involucrado últimamente- hizo alarde de su amistad y compadrazgo con la señora presidenta mientras acotaba que había viajado a España pagando sus propios gastos, además de haber hecho pública una supuesta licencia sin sueldo junto a un deseo -algo extemporáneo por cierto- de estudiar en dicho país.
Esa falta de respeto constante para con el intelecto de los panameños, quienes no hemos salido aún del estupor que nos causara el circo montado por los poderes Ejecutivo y Legislativo al momento de la ratificación de los magistrados de marras, las denuncias pendientes de corrupción dentro del contrato - ley del CEMIS y la inexplicable alteración del documento legal suscrito entre el Estado y la Panamá Ports Company, amén de la desfachatez del aún diputado Carlos Afú antes, durante y después de los eventos en referencia, tendrán un efecto devastador para quien sea el abanderado de Gobierno en el próximo torneo electoral.
Cuando un dirigente subestima la capacidad de raciocinio del pueblo al que se dicen representar, se producen efectos perjudiciales al propósito que persigue -velada o abiertamente- y cuyo repudio resulta inversamente proporcional al fin establecido.
Tal fue el caso del fallido intento para establecer la reelección presidencial inmediata en nuestro país. Recuerdo haber escrito algunas reflexiones ligadas a dicho asunto, donde le recomendaba a Ernesto Pérez Balladares -entonces en el doble rol de gobernante de la República de Panamá y secretario general del PRD- sopesar a cabalidad todas las serias implicaciones que ese delicado tema iba a generar dentro de la sociedad istmeña, especialmente en un momento tan crítico para el futuro de nuestra vida republicana, dado que el 31 de diciembre de 1999 se consolidaría, finalmente, nuestra soberanía total. El resultado es de todos conocido: perdió él dicho referéndum y su partido las elecciones dos años más tarde.
¿Hasta cuándo seguirán las componendas de trastienda y subvenciones particulares siendo el tema principal de las rudimentarias agendas políticas en los partidos tradicionales? ¿Cuándo desaparecerá ese linaje de funcionarios heroicos -útiles cual agua de maravilla gracias a dotes incomprensibles para la inmensa mayoría de panameños- que sorpresivamente emergen al frente de direcciones y ministerios en extremo importantes para con el buen andar del país?
Vean las encuestas. Analícenlas con la seriedad y detenimiento que la situación amerita y capten el clarísimo mensaje que manda ese mismo pueblo que con su voto hizo posible el ejercicio administrativo en los cargos que hoy ostentan.
No se trata de proponer días mejores enmarcados en discursos vacuos, estribillos pegajosos o promesas estériles, como tampoco arroparse en banderas para alcanzar popularidad entre ciertos sectores de nuestra sociedad. La contundente señal que estos sondeos están advirtiendo - desde hace ya buen tiempo y cada vez con mayor fuerza - es un claro repudio hacia los grupos políticos enraizados en el manejo del país por la falta de consecuencia que han demostrado, consistentemente y sin reparo alguno, en su actuar cotidiano.
A manera de conclusión pregunto: ¿aparecerá ese candidato independiente que con un poco de manejo público, además de demostrar seriamente una genuina voluntad para promover capacidad, decencia y esperanza, crearía el territorio fértil donde concertar a todos los que queremos un Panamá mejor?
(rbermudez@cableonda.net)
Un pastor confirmó que esta situación se dio en Natá, porque a él le correspondió atender a dos de los jóvenes, ambos menores, por solicitud de los profesores. "Ellos me confesaron que habían practicado esos juegos y a pesar de que sentían temor, seguían en ello", recalcó.
El concepto de satanismo es observado desde una óptica diferente por la medicina, aunque la coincidencia sobre las causas que podrían estar generando su difusión es exacta a la expresada desde el punto de vista religioso.
El especialista y subdirector del Hospital Psiquiátrico Nacional, Carlos Smith, expuso que clínicamente quien manifiesta algún tipo de conducta satánica particular es porque ha caído en una etapa disociativa de la mente, de la misma forma que le puede suceder a un fanático religioso.
En los casos extremos, que desde el punto de vista religioso podrían considerarse como una posesión demoníaca, el paciente presenta un cuadro psicótico o de locura.
El especialista consideró importante aclarar que quien realiza esas prácticas también consume algún tipo de drogas, por lo que al momento de verificarse su internamiento y tratamiento es reportado por causas colaterales, pero no por sus prácticas satánicas.
Para Smith, Panamá no reporta casos de jóvenes que requieren tratamiento psiquiátrico a causa del satanismo, porque el volumen de personas que realiza la práctica es escaso, comparado con sociedades grandes como la estadounidense, donde existen clínicas especializadas para dar tratamientos.
Dijo también que el Psiquiátrico carece de registros que permitan determinar si el problema esté aumentando. "Además, por lo general los jóvenes no llegan a la fase crítica o psicótica, más bien permanecen en la disociación, la que les permite su restablecimiento paulatino".
En cuanto a las posesiones diabólicas que supuestamente manifiestan algunos practicantes del satanismo, dijo que es parte de una etapa relacionada con su disociación.
"No pienso que haya ninguna otra cosa, porque si estuvieran psicóticos les podrán rezar por horas y no van a regresar, sino que requerirán de un tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico que los ayude a retornar a un estado normal emocional", sustentó.
Por si fuera poca la imprudencia demostrada a la hora de designar el séquito que nos ocupa, Alberto Cigarruista -ansioso como siempre de enredar más los entuertos donde se ha involucrado últimamente- hizo alarde de su amistad y compadrazgo con la señora presidenta mientras acotaba que había viajado a España pagando sus propios gastos, además de haber hecho pública una supuesta licencia sin sueldo junto a un deseo -algo extemporáneo por cierto- de estudiar en dicho país.
Esa falta de respeto constante para con el intelecto de los panameños, quienes no hemos salido aún del estupor que nos causara el circo montado por los poderes Ejecutivo y Legislativo al momento de la ratificación de los magistrados de marras, las denuncias pendientes de corrupción dentro del contrato - ley del CEMIS y la inexplicable alteración del documento legal suscrito entre el Estado y la Panamá Ports Company, amén de la desfachatez del aún diputado Carlos Afú antes, durante y después de los eventos en referencia, tendrán un efecto devastador para quien sea el abanderado de Gobierno en el próximo torneo electoral.
Cuando un dirigente subestima la capacidad de raciocinio del pueblo al que se dicen representar, se producen efectos perjudiciales al propósito que persigue -velada o abiertamente- y cuyo repudio resulta inversamente proporcional al fin establecido.
Tal fue el caso del fallido intento para establecer la reelección presidencial inmediata en nuestro país. Recuerdo haber escrito algunas reflexiones ligadas a dicho asunto, donde le recomendaba a Ernesto Pérez Balladares -entonces en el doble rol de gobernante de la República de Panamá y secretario general del PRD- sopesar a cabalidad todas las serias implicaciones que ese delicado tema iba a generar dentro de la sociedad istmeña, especialmente en un momento tan crítico para el futuro de nuestra vida republicana, dado que el 31 de diciembre de 1999 se consolidaría, finalmente, nuestra soberanía total. El resultado es de todos conocido: perdió él dicho referéndum y su partido las elecciones dos años más tarde.
¿Hasta cuándo seguirán las componendas de trastienda y subvenciones particulares siendo el tema principal de las rudimentarias agendas políticas en los partidos tradicionales? ¿Cuándo desaparecerá ese linaje de funcionarios heroicos -útiles cual agua de maravilla gracias a dotes incomprensibles para la inmensa mayoría de panameños- que sorpresivamente emergen al frente de direcciones y ministerios en extremo importantes para con el buen andar del país?
Vean las encuestas. Analícenlas con la seriedad y detenimiento que la situación amerita y capten el clarísimo mensaje que manda ese mismo pueblo que con su voto hizo posible el ejercicio administrativo en los cargos que hoy ostentan.
No se trata de proponer días mejores enmarcados en discursos vacuos, estribillos pegajosos o promesas estériles, como tampoco arroparse en banderas para alcanzar popularidad entre ciertos sectores de nuestra sociedad. La contundente señal que estos sondeos están advirtiendo - desde hace ya buen tiempo y cada vez con mayor fuerza - es un claro repudio hacia los grupos políticos enraizados en el manejo del país por la falta de consecuencia que han demostrado, consistentemente y sin reparo alguno, en su actuar cotidiano.
A manera de conclusión pregunto: ¿aparecerá ese candidato independiente que con un poco de manejo público, además de demostrar seriamente una genuina voluntad para promover capacidad, decencia y esperanza, crearía el territorio fértil donde concertar a todos los que queremos un Panamá mejor?
(rbermudez@cableonda.net)
Un pastor confirmó que esta situación se dio en Natá, porque a él le correspondió atender a dos de los jóvenes, ambos menores, por solicitud de los profesores. "Ellos me confesaron que habían practicado esos juegos y a pesar de que sentían temor, seguían en ello", recalcó.
El concepto de satanismo es observado desde una óptica diferente por la medicina, aunque la coincidencia sobre las causas que podrían estar generando su difusión es exacta a la expresada desde el punto de vista religioso.
El especialista y subdirector del Hospital Psiquiátrico Nacional, Carlos Smith, expuso que clínicamente quien manifiesta algún tipo de conducta satánica particular es porque ha caído en una etapa disociativa de la mente, de la misma forma que le puede suceder a un fanático religioso.
En los casos extremos, que desde el punto de vista religioso podrían considerarse como una posesión demoníaca, el paciente presenta un cuadro psicótico o de locura.
El especialista consideró importante aclarar que quien realiza esas prácticas también consume algún tipo de drogas, por lo que al momento de verificarse su internamiento y tratamiento es reportado por causas colaterales, pero no por sus prácticas satánicas.
Para Smith, Panamá no reporta casos de jóvenes que requieren tratamiento psiquiátrico a causa del satanismo, porque el volumen de personas que realiza la práctica es escaso, comparado con sociedades grandes como la estadounidense, donde existen clínicas especializadas para dar tratamientos.
Dijo también que el Psiquiátrico carece de registros que permitan determinar si el problema esté aumentando. "Además, por lo general los jóvenes no llegan a la fase crítica o psicótica, más bien permanecen en la disociación, la que les permite su restablecimiento paulatino".
En cuanto a las posesiones diabólicas que supuestamente manifiestan algunos practicantes del satanismo, dijo que es parte de una etapa relacionada con su disociación.
"No pienso que haya ninguna otra cosa, porque si estuvieran psicóticos les podrán rezar por horas y no van a regresar, sino que requerirán de un tratamiento psicofarmacológico y psicoterapéutico que los ayude a retornar a un estado normal emocional", sustentó.