Arbitrariedades
Es un hecho lamentable tener que admitir que nuestras generaciones recientes, hablemos de 60 años hasta hoy, hemos tenido grandes oportunidades de realizar cambios positivos profundos para la humanidad, en lugar de tanto armamentismo y guerras; pero un pequeño segmento de estos dueños del poder económico y político, han decidido lo contrario.
La crisis que nos golpea pudo ser evitada. No obstante, no hay cambio de rumbo. Cada vez inventan nuevas excusas, engaños y subterfugios, anteponiendo el enriquecimiento a la vida. Inclusive hoy es aceptado el asesinato y secuestro en cárceles clandestinas para mantener el poder unos, y otros para sobrevivir.
Los países ricos de nuestra era no se ocupan de parar y remediar sobre los males que causan a la humanidad. Con diferentes pretextos y engaños están acabando con el equilibrio de la naturaleza que no es invento ni propiedad exclusiva. Mares, ríos, bosques y montañas, campos y ciudades son víctimas del apetito voraz de enriquecimiento. Manos destructoras están acabando con flora y fauna. Cualquier excusa es válida y el dinero compra voluntades y conciencias. Adiós ballenas y especies marinas, osos polares, elefantes, leones y similares, ganados, insectos, batracios, plantas y árboles, adiós naturaleza..., el animal superior, con sus cinco sentidos conscientemente explota, inclusive, a sus semejantes de manera criminal. Explotación forestal, minera, producción y desarrollos contaminantes, destrucción de manglares, arrecifes y zonas verdes, y, de puntilla, salarios de hambre, desnutrición que afecta vida e inteligencia, pésimos servicios de salud, educación y transporte conducen a las grandes mayorías al abismo.
No obstante, la política partidista que tanto promete sólo cumple con sus ambiciones personales y de grupos económicos. Siendo realistas, únicamente unidos los pobres, sin distingos de partidos ni razas, con la ayuda de Dios, podremos salvarnos y enrumbar la humanidad por caminos de justicia y paz.